SANDRA SÁNCHEZ, CAMPEONA DEL MUNDO DE KATA

"Da igual lo que pensaran los demás: decidí creer en mí misma y en lo que podía conseguir"

#deportes #mujeres #igualdad de género

Sandra Sánchez, actual campeona del mundo de kata, cuenta cómo ha sido el duro y largo camino hasta llegar a lo más alto. La karateka ha tenido que hacer frente a sus rivales en el tatami y a la opinión de muchos que no creyeron en ella. Conoce su historia.

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CONOCE LA HISTORIA DE SANDRA SÁNCHEZ

Sandra Sánchez, campeona del mundo de kata: "No hay nadie. Solo estás tú. Cuando se hace kata con el corazón, se suda con el alma".

Jesús del Moral, entrenador y marido de Sandra Sánchez: "Yo creo que el éxito de Sandra ha sido la superación, el día a día. El hecho de no pensar qué hay más allá".

Voz en off: "Sandra nunca se ha rendido. Sabía que llegaría su momento".

Sandra Sánchez: "Estuve muchísimos años perdiendo. Me costaba mucho entrar en el equipo nacional, así que todavía no tengo la balanza compensada".

Jesús del Moral: "Cuando se le mete algo en la cabeza, va a por ello".

Sandra Sánchez: "¿Os acordáis cuando me puse a llorar porque quería que me apuntarais a hacer karate?".

Serafín Sánchez, padre de Sandra Sánchez: "¡Cómo no me voy a acordar, si se enteró todo el barrio!".

'Pakito', hermano de Sandra Sánchez: "Lloraba porque quería estar a mi lado. El resto le daba igual".

Sandra Sánchez: "Amor de hermanos".

Jesús del Moral: "Yo creo que Sandra Sánchez es incombustible. Intenta ser siempre mejor que la vez anterior".

Sandra Sánchez: "Cuando estás en el pódium y recoges la medalla, sí que eres consciente de lo que ha costado llegar. Y por eso también lo valoro de una manera muy especial y lo vivo todo con muchísima ilusión".

Voz en off: "Muchos no confiaban en ella por su edad".

Sandra Sánchez: "Creo que la frase de que soy mayor es una de las que más he escuchado. Cuando la gente te dice que eres muy mayor para hacer algo, pienso que al final es el reflejo de lo que ellos piensan de sí mismos. Por dentro tenía el sentimiento de que me daba igual porque sabía que podía hacerlo y algún día se darían cuenta de que estaban equivocados".

"Cuando llega un momento así, claro que sientes el orgullo de decir: da igual lo que pensaran los demás, porque yo decidí creer en mí misma y en lo que podía conseguir".

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