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TeInteresa
  • De acuerdo con la primera lista de la revista Fortune publicada en 1955, 429 de las 500 compañías más importantes del mundo ya no existen. En una sociedad tan volátil como la actual, en la que la revolución digital está cambiando la forma en que consumimos, nos comunicamos y nos informamos, las empresas, al igual que las especies, están obligadas a adaptarse para sobrevivir.

    Los wearables son el penúltimo hito de la revolución tecnológica y abren la puerta a un nuevo universo personal. Registran lo que comemos, monitorizan nuestro ritmo cardíaco, nos avisan si estamos estresados y facilitan la comunicación con nuestro entorno. Forman parte de nuestra imagen —los llevamos puestos en forma de relojes, camisetas, pendientes o brazaletes— y saben cosas de nosotros que ignoramos.

  • La tecnología blockchain no es solo la base de la criptomoneda bitcóin. Este sistema para realizar verificaciones y transacciones seguras en Internet promete revolucionar la gestión de las ciudades inteligentes con el Blockchain4Cities, una iniciativa para coordinar, integrar y controlar los distintos servicios urbanos de forma transparente, eficaz y privada.

    Partículas invisibles que combaten las células cancerígenas, microprocesadores más rápidos que consumen menos energía, baterías diez veces más duraderas o placas solares que rinden el doble. Estas son solo algunas de las muchas aplicaciones de la nanotecnología, una disciplina con todos los ingredientes para convertirse en una nueva revolución industrial.

  • Los hackers cuentan con unos conocimientos que, en un entorno donde la ciberseguridad adquiere cada vez mayor relevancia, se han vuelto imprescindibles en el seno de las empresas. Hablamos en concreto del hacker ético o white hat hacker. Con su labor, esta figura detecta vulnerabilidades y propone soluciones.

    El grupo Iberdrola ha puesto en marcha un proyecto piloto basado en el uso del blockchain para garantizar en tiempo real que la energía que se suministra y consume es 100 % renovable. Gracias a esta tecnología, la compañía ha conseguido unir las plantas donde se produce la electricidad con los puntos de consumo y trazar así su origen, lo que incrementa la transparencia y, en última instancia, favorece el uso de la energía renovable.