medio ambiente

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  • El calentamiento global está provocando que se derritan glaciares y grandes masas de hielo. El nivel medio del mar ha subido una media de 3,2 mm/año desde 1993. Este fenómeno resulta catastrófico para islas y regiones costeras.

    Cada persona genera al día 0,74 kilos de residuos. Y en los próximos años se espera que este dato aumente. El viejo paradigma de producir, usar y tirar está inundando el mundo de basura. Soluciones como la reutilización, el reciclaje y la valorización energética cobran más importancia que nunca. En el lugar donde la basura genera más daños, el Tercer Mundo, los residuos electrónicos se han convertido en un gran negocio.

  • Iberdrola ha asumido el compromiso de alcanzar la cero pérdida neta de biodiversidad para el año 2030. Por ello, el negocio de energía eólica marina de Iberdrola cuenta en todos sus proyectos con un Sistema de Gestión Ambiental que contempla procedimientos específicos para la gestión de los riesgos para el medio ambiente marino.

    La acción directa del hombre y el calentamiento global están acelerando la extinción de especies. Por eso, se hace más importante que nunca proteger la biodiversidad del planeta y los ecosistemas naturales. En especial, en los llamados países megadiversos, que albergan más del 70% de la biodiversidad mundial.

  • La lluvia ácida es una de las consecuencias de la contaminación atmosférica. Los gases procedentes de la quema de combustibles reaccionan con el oxígeno del aire y el vapor de agua, transformándose en ácidos que se depositan sobre la superficie terrestre a través de las precipitaciones. Esta acidificación del suelo y de las aguas superficiales tiene efectos devastadores sobre los ecosistemas y supone un grave peligro para los seres vivos.

    En el marco de su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, el grupo Iberdrola pone el foco principalmente en el cumplimiento del ODS 13, acción por el clima, contribuyendo activa y decididamente a un futuro sostenible y bajo en carbono para luchar contra el cambio climático. En este sentido, nos hemos fijado el objetivo de reducir la intensidad de emisiones de CO2 a 50 gCO2/kWh y ser neutros en carbono para 2050 a nivel global.