PROTECCIÓN DE LA BIODIVERSIDAD EN PROYECTOS DE IBERDROLA

¿Cómo protegemos y conservamos la biodiversidad en algunos de nuestros proyectos más emblemáticos?

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El grupo Iberdrola tiene plenamente integrada la conservación de la diversidad biológica de los ecosistemas dentro de su estrategia. Por eso, todos sus proyectos de nuevas instalaciones cuentan con un exhaustivo plan medioambiental con el objetivo de minimizar su afección a la flora y la fauna. Así se refleja en el Informe de Biodiversidad 2018-2019, en el que se muestran las acciones concretas llevadas a cabo por la compañía para proteger y conservar la biodiversidad en algunos de sus proyectos más destacados.

ALCANZAR LA PÉRDIDA NETA NULA DE BIODIVERSIDAD PARA 2030

Iberdrola, compañía pionera en la lucha contra el cambio climático y en la apuesta por la sostenibilidad, se centra en el desarrollo de energías limpias responsables con la naturaleza como fuente de desarrollo sostenible. Un compromiso con la biodiversidad y la preservación de unos ecosistemas sanos que se materializa en su Política de biodiversidad y está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, integrados en su estrategia empresarial.

Ignacio Galán, presidente del grupo Iberdrola

Desde Iberdrola vamos a seguir actuando de forma responsable, salvaguardando los ecosistemas y respetando el medio ambiente con miras a fomentar un desarrollo económico y social plenamente sostenible

El grupo trabaja para que todos sus proyectos se lleven a cabo de manera sostenible, siguiendo los más estrictos criterios de promoción del patrimonio natural. En este sentido, se ha marcado como objetivo alcanzar la pérdida neta nula de biodiversidad para el año 2030, apostando, siempre que sea posible, por un impacto neto positivo en los nuevos desarrollos de infraestructuras.

Este objetivo se fundamenta en la aplicación del principio de jerarquía de mitigación en todas sus actividades y en la mejora continuada de sus estándares de protección a la biodiversidad, integrando metodologías para asegurar su cumplimiento. Iberdrola evita ubicar sus nuevos proyectos de infraestructura en espacios protegidos —por su valor ecológico, biológico, cultural y/o paisajístico— o en aquellos con alto valor natural, a menos que no haya alternativas viables. Además, incorpora la biodiversidad en sus sistemas de gestión ambiental (SGA) y participa en iniciativas de investigación, conservación, educación y sensibilización en todos los países en los que está presente.

De este modo, la compañía ha desarrollado más de 1.450 acciones de protección de la biodiversidad en todo el mundo en los últimos dos años (650 en 2018 y más de 800 en 2019), según el Informe de Biodiversidad 2018-2019 [PDF]. Entre ellas, destacan las realizadas en el marco de los planes medioambientales de algunos de sus principales proyectos de nuevas instalaciones. Te los presentamos:

NÚÑEZ DE BALBOA: CONSERVACIÓN DE LA FLORA Y LA FAUNA

La planta fotovoltaica de Núñez de Balboa, en Usagre (Badajoz, España), tiene una capacidad instalada de 500 MWp y, desde abril de 2020, suministra energía limpia a 250.000 personas. Con una superficie cercana a las 1.000 hectáreas y compuesta por 1.430.000 paneles fotovoltaicos, 288.000 cimentaciones, una subestación y una línea de evacuación de 12 kilómetros, es la mayor instalación fotovoltaica en funcionamiento en Europa.

Un proyecto de semejantes dimensiones supuso, sin duda, un reto a nivel medioambiental. Por eso, desde el principio se concibió un ambicioso plan de protección que, entre otras, contempló las siguientes medidas:

 Se evitó que la ejecución del proyecto afectara a especies de orquídeas de interés especial.

 Se excluyó de la zona un área de avistamiento de aguilucho cenizo, vallando el área durante la obra para asegurar su protección.

 Se tomaron medidas concretas para respetar los periodos de apareamiento de la avutarda, así como los nidos de abejaruco y búho chico.

 Se desarrolló un Plan de Conservación en torno a dos charcas ganaderas.

 Se colocaron cajas-nido en todos los apoyos de la línea eléctrica, adaptadas para cernícalo primilla y cernícalo común.

 Una vez construida, se permite al ganado ovino entrar a pastar en el área de la planta, lo que hace posible mantener la vegetación y evitar el uso de herbicidas.

EAST ANGLIA ONE: PROTECCIÓN DE LAS MARSOPAS EN EL MAR DEL NORTE

Ubicado en el Mar del Norte, a unos 50 kilómetros de la costa del condado de Suffolk (Reino Unido), el parque eólico marino East Anglia ONE es el mayor proyecto renovable en la historia de Iberdrola y una de las mayores instalaciones de este tipo en todo el mundo. Con una capacidad instalada de 714 MW —que, tras su próxima entrada en operación, permitirá satisfacer las necesidades energéticas de 630.000 hogares—, dispone de 102 aerogeneradores de 167 metros de altura, asentados sobre otras tantas cimentaciones tipo jacket, una subestación marina, dos cables submarinos de 85 kilómetros cada uno, otros seis en tierra de 37 kilómetros, una subestación terrestre y una base de operaciones y mantenimiento.

El área que ocupa el parque, de unos 300 kilómetros cuadrados, coincide con varios emplazamientos clasificados de importancia nacional —como el Estuario del Támesis Exterior, la Zona Especial de Conservación del Mar del Norte del Sur o el Sitio de Especial Interés Científico de Bawdsey Cliffs—, por lo que las obras de construcción debieron planificarse cuidadosamente para evitar cualquier daño potencial a estas áreas sensibles y las especies raras que las pueblan. Algunas de las acciones más importantes fueron:

 Se evitó la afección sobre las aves Buzo de garganta roja que viven en el Estuario mediante una gestión adecuada del tráfico de barcos.

 Antes del inicio de los trabajos, se diseñó un Protocolo Específico de Mitigación de Mamíferos Marinos (MMMP, por sus siglas en inglés), que se aplicó durante la construcción en alta mar para evitar o reducir al mínimo el riesgo potencial de lesiones o perturbaciones para los mamíferos marinos, especialmente, para los ejemplares de marsopa común que habitan estas aguas.

 En la misma línea, la compañía desarrolla actualmente un proyecto de investigación con el que se pretende utilizar los datos de ruido submarino recogidos antes, durante y después de la instalación de las cimentaciones de los aerogeneradores en el mar para mejorar los modelos de predicción de reacciones de estos animales.

MONTAGUE: EVITAR EL IMPACTO SOBRE LA ARDILLA TERRESTRE DE WASHINGTON

El parque eólico terrestre de Montague (Oregón, EE. UU.), de 202,85 MW de capacidad instalada y operativo desde 2019, se encuentra dentro de una zona habitada por especies protegidas, como las ardillas terrestres de Washington, declaradas en peligro en el estado de Oregón. Para evitar y minimizar el impacto de la instalación sobre estos animales, se tomaron diferentes medidas, entre ellas:

 Antes de iniciar la construcción, se realizaron estudios durante varios años para trazar el hábitat de las ardillas y se trabajó en estrecha colaboración con las agencias de fauna silvestres estatales. Gracias a esta labor, se rediseñó la ruta de la línea de transporte, lo que permitió eliminar por completo el impacto sobre esta especie.

 Se adaptó un Plan de Mitigación y Monitorización de la Fauna Silvestre para monitorizar y evaluar los impactos de la construcción del parque sobre los animales de la zona, como el proceso de nidificación de las aves rapaces.

TOPOLOBAMPO II: REFORESTACIÓN Y VERTIDO CERO

La central de ciclo combinado Topolobampo II (Sinaloa, México) —que tiene una potencia instalada de 911 MW y una superficie total de 45,56 hectáreas— ha tenido presente la protección de la biodiversidad durante todas las etapas de su desarrollo:

 Se logró conservar el 63,9 % de la vegetación de matorral sarcocaule en el área del ciclo combinado y el 99 % de la superficie forestal existente a lo largo del trazado de la línea de transmisión.

 Durante la construcción, se recolectaron semillas y varetas de algunas especies arbustivas que van a permitir reforestar 38,259 hectáreas.

 El ciclo combinado se diseñó bajo el esquema de vertido cero, de manera que se evita cualquier vertido al hábitat de la fauna y flora silvestre de la zona, se maximiza la reutilización del agua y se reduce su uso para el funcionamiento de la central.

BAIXO IGUAÇU: RESCATE Y ESTUDIO DE ESPECIES ENDÉMICAS

La central hidroeléctrica de Baixo Iguaçu, en funcionamiento desde diciembre de 2018, genera energía renovable para un millón de personas, gracias a sus 350 MW de capacidad instalada. Esta planta, situada sobre el río del mismo nombre, al suroeste del estado de Paraná (Brasil), cuenta con una presa de 516 metros de longitud, una línea de transmisión de 60 kilómetros y un embalse con una superficie inundada de 13,5 kilómetros cuadrados.

Además de contribuir al mantenimiento del equilibrio de las aguas y garantizar la fuerza de las famosas cataratas del Iguaçu, el proyecto se acompañó de un plan de protección medioambiental en el que destacaron las siguientes actuaciones:

 Antes de iniciar la construcción, se realizó un inventario de la fauna de la región, en el que se catalogaron 320 especies de animales dentro del área de influencia de la central.

 Los biólogos del proyecto rescataron más de 970 animales, que fueron reubicados en áreas del entorno del embalse o, en caso de que necesitaran cuidados específicos, trasladados al Centro de Clasificación de Fauna Silvestre para su recuperación y posterior devolución al medio.

 Se desarrollaron programas de seguimiento de especies endémicas de la región, como el surubí del Iguaçu, en peligro de extinción. Para ello, se introdujo en estos peces transmisores de telemetría combinada que aportaron información sin precedentes sobre sus hábitos migratorios.

 Está prevista la creación de un corredor de biodiversidad para conectar áreas de bosque y áreas de conservación permanente de la central con las zonas protegidas del Parque Nacional Iguaçu. Este corredor permitirá trasladar la fauna al bosque remanente, lo que favorecerá un hábitat propicio para el desarrollo y conservación de las especies.

TÂMEGA: MONITORIZACIÓN CONTINUA DE FAUNA Y FLORA

El complejo hidroeléctrico del Tâmega (Portugal) es uno de los mayores proyectos hidroeléctricos realizados en Europa en los últimos 25 años y, gracias a su capacidad de almacenamiento de energía, se convertirá en la gran batería del sur del continente. Compuesto por tres aprovechamientos hidrológicos —cada uno con sus correspondientes presas, subestaciones, líneas de evacuación y otras instalaciones como canteras o vertederos— ocupará un área de unas 1.000 hectáreas sobre el río Tâmega, un afluente del Duero localizado en el norte del país. Con una capacidad total instalada de 1.158 MW, el complejo será capaz de producir 1.766 GWh al año, suficiente para proporcionar electricidad a 440.000 hogares, y su central de bombeo podrá almacenar energía para dar servicio a dos millones de hogares durante un día.

El desarrollo y construcción de un proyecto de esta magnitud ha conllevado minuciosos estudios específicos de fauna, flora, hábitats, hídricos, etc. Estas son algunas de las principales medidas puestas en marcha por Iberdrola en el área del Tâmega:

 El grupo realiza monitorizaciones continuas de fauna y flora, con ocho técnicos de medio ambiente en la obra y con programas específicos por especie (mamíferos, lobo ibérico, avifauna, quirópteros, ictiofauna, mejillones de río, invertebrados, flora protegida, nutria y desmán de los pirineos). La compañía cuenta, además, con 20 biólogos para trabajos puntuales, 1.000 estaciones de muestreo y 80.000 horas acumuladas de monitorización de especies.

 Se han trasladado más de 2.000 anfibios, más de 23.000 mejillones de río, más de 41.000 peces y cerca de 1.500 ejemplares de flora protegida, además de otros 500 especímenes de diversos reptiles, aves y mamíferos.

 Se ha definido un Plan de Compensación de Flora y Fauna con la autoridad portuguesa en materia ambiental que incluye 29 medidas específicas de compensación, como plantaciones de especies autóctonas y flora protegida, repoblaciones y mejoras de los ecosistemas acuáticos.