competencias profesionales

Las empresas demandan unas determinadas competencias profesionales. Desde habilidades técnicas a habilidades emocionales (soft skills). Te contaremos cómo adquirirlas, cómo desarrollarlas y cómo ponerlas en práctica con éxito.

TeInteresa
  • Los nanogrados están revolucionando el panorama formativo y el acceso a los empleos de vanguardia a nivel mundial. Estos cursos, de carácter colaborativo y personalizables, se enfocan más en las habilidades que en los conocimientos y, gracias a las TIC, permiten democratizar la educación.

    El contexto actual requiere una actualización continua de nuestras habilidades para no quedar descolgados en el mercado laboral. El lifelong learning es la respuesta, ya sea a nivel empresarial —cada vez más empresas desarrollan programas de formación— como particular —tener la actitud para aprender cada día—.

  • Hace unos años la educación a distancia era el patito feo de la enseñanza superior, una modalidad menos reconocida que la educación presencial. Hoy, el aprendizaje online se ha convertido en la opción preferida de millones de personas por su flexibilidad, por eliminar las barreras geográficas y por dar acceso a una oferta educativa más variada.

    El discurso motivacional es el arte hecho palabra, un poderoso recurso que va más allá de hablar bien. ¿Su objetivo? Incitar a la reflexión o influir en las convicciones apelando a nuestras emociones. Algunos relatos, como el I have a dream de Martin Luther King, son la prueba de que las palabras pueden cambiar la historia.

  • El coaching y el mentoring nos ayudan a crecer como profesionales y a lograr nuestros objetivos gracias a la figura de un maestro que nos guía y acompaña durante un proceso de aprendizaje. De hecho, las empresas que utilizan estas dos herramientas para la gestión del talento humano son las mejor valoradas por los trabajadores.

    La brevedad y el impacto inmediato son valores cada vez más apreciados en la comunicación por la influencia de las redes sociales y, por qué no decirlo, del ajetreo diario. El elevator pitch permite, en lo que dura un viaje de ascensor, plantar en el interlocutor la semilla de una idea como primer paso para alcanzar el éxito.