formación

La formación es un factor clave para alcanzar el mejor desempeño laboral, facilitar la adaptación a los cambios y posibilitar el desarrollo profesional. Velamos por la difusión del conocimiento, el aprendizaje continuo y el intercambio cultural.

TeInteresa
  • El número de usuarios de telefonía móvil supera ya, según datos ofrecidos por la GSMA —organización de operadores y compañías móviles—, los 5.000 millones en todo el mundo. Y subiendo. Por esa razón, un sector como el de la educación y la formación no puede cerrar los ojos a esta realidad. La respuesta es el mobile learning, que convierte a estos dispositivos en un aliado a la hora de enseñar.

    Las fake news, surgidas al albor de las nuevas tecnologías y de las redes sociales —que amplifican su impacto— están, desafortunadamente, de moda. La mejor manera de hacer frente a los argumentos falaces es desarrollar el pensamiento crítico para analizar lo que leemos, escuchamos o vemos antes de darlo como verdadero.

  • La educación es un factor esencial en la cada vez más urgente lucha mundial contra el cambio climático. Los conocimientos relacionados con este fenómeno ayudan a los jóvenes a entender y abordar las consecuencias del calentamiento del planeta, les impulsa a modificar sus conductas, y les ayuda a adaptarse a lo que es ya una emergencia a nivel global.

    El panorama para los docentes de todo el mundo en la actualidad es complejo. Cada día se enfrentan al reto de enganchar a unos alumnos que ni son como los de antes ni responden a los mismos estímulos, en parte por la influencia de las nuevas tecnologías. Para captar su atención conviene conocer cómo funciona el cerebro humano durante el aprendizaje y ahí entra en juego la neurodidáctica.

  • Queremos crear un mundo más sostenible, con economías estables y sociedades más justas e inclusivas. Un objetivo difícil pero no imposible de alcanzar si contamos con la implicación de los gobiernos, las instituciones, las empresas y, sobre todo, de una ciudadanía responsable y comprometida.

    Aunque la metodología no es nueva, el Design Thinking tiene cada vez más presencia en el mundo empresarial por su capacidad para generar innovación en el desarrollo de nuevos productos y servicios. ¿La clave? Es una forma distinta de pensar y hacer que, además de alumbrar ideas innovadoras, impulsa y refuerza el talento.