naturaleza

El respeto por el medio ambiente, la fauna y la flora o la naturaleza son esenciales en la lucha contra el cambio climático. El grupo Iberdrola fomenta la biodiversidad de los ecosistemas promoviendo el desarrollo del patrimonio natural. Además, impulsa una cultura de sensibilización social sobre las acciones que contribuyen a su conservación.

TeInteresa
  • Ayudan a combatir la contaminación, favorecen la biodiversidad en el núcleo de las grandes ciudades y facilitan el control de la temperatura y la humedad. Las zonas verdes en el seno de las metrópolis son, además, un importante elemento de cohesión social. El concepto del parque urbano como espacio abierto para disfrute de los ciudadanos surgió en el siglo XIX, pero su importancia es tal que marca la configuración de las urbes en todo el mundo.

    Europa prohibirá en 2021 la venta en su territorio de plásticos de un solo uso como pajitas, cubiertos o bastoncillos. Esta y otras medidas similares se están expandiendo por todo el planeta para revertir una situación que acumula casi 90.000 toneladas de basura solo en el océano Pacífico.

  • Las abejas y otros animales realizan una labor silenciosa pero fundamental para nuestra supervivencia. La gran mayoría de los cultivos alimentarios del mundo dependen de la polinización natural que desempeñan estas especies, amenazadas ahora por la agricultura intensiva, los plaguicidas, la contaminación y el cambio climático.

    Este sistema pionero de mitigación del ruido ayuda a proteger a las marsopas, un pequeño cetáceo en peligro de extinción, durante las obras de construcción del parque eólico marino de Wikinger.

  • Este proyecto, liderado por Iberdrola y aprobado por la Comisión Europea, surgió para demostrar la viabilidad de la captura del CO2 procedente de la combustión del gas natural para reducir el 'macrofouling', el proceso de ensuciamiento que se produce en los circuitos de refrigeración de las centrales de ciclo combinado.

    Alrededor de 64 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a desplazarse como consecuencia del cambio climático, y esta cifra podría alcanzar los 1.000 millones en los próximos 50 años, según ACNUR.