sostenibilidad medioambiental

Iberdrola es un referente internacional en sostenibilidad medioambiental. Impulsamos los modelos de negocio sostenibles, procurando un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

 Apostamos por un modelo de negocio energético sostenible

TeInteresa
  • El plástico es dañino para el medio ambiente porque no se degrada: una botella de PET puede tardar más de cinco siglos en descomponerse. Pero, ¿y si se pudiera convertir esa característica nociva en una ventaja? Bajo esa premisa investigadores de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, han creado un material termoplástico 100% reciclado y reciclable que tiene múltiples usos en construcción. El material se utilizó para construir el puente de plástico reciclado más largo del mundo en el condado de Peeblesshire, en el Escocia.

    Alrededor de 64 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a desplazarse como consecuencia del cambio climático, y esta cifra podría alcanzar los 1.000 millones en los próximos 50 años, según ACNUR.

  • Los seres humanos hemos producido 8.300 millones de toneladas métricas de plástico desde 1950. Solo el 9% de los residuos plásticos se recicla y la gran mayoría termina en vertederos y en el medio ambiente, donde se disgrega en micropartículas que contaminan las aguas y el aire, dañan la fauna marina y, en última instancia, son ingeridas por los seres humanos.

    La primera central eléctrica de Edison daba corriente a unas pocas bombillas. Desde entonces, la red que lleva la electricidad a nuestras casas se ha extendido y hoy asume su mayor reto: liberarse por completo de los combustibles fósiles.

  • La invasión de los plásticos en el planeta es una realidad. Basta con recordar que la isla de residuos plásticos que flota en el océano Pacífico ya tiene 1,6 millones de km2. Si queremos preservar el planeta, ha llegado el momento de que todos y cada uno de nosotros tomemos medidas.

    La población mundial asciende a 7.600 millones de habitantes (ONU, 2017) y gran parte se concentra en las grandes urbes, las que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y, a la vez, las que mejor esperanza ofrecen para reducir la huella ecológica a escala global.