talento

TeInteresa
  • El contexto actual requiere una actualización continua de nuestras habilidades para no quedar descolgados en el mercado laboral. El lifelong learning es la respuesta, ya sea a nivel empresarial —cada vez más empresas desarrollan programas de formación— como particular —tener la actitud para aprender cada día—.

    El coaching y el mentoring nos ayudan a crecer como profesionales y a lograr nuestros objetivos gracias a la figura de un maestro que nos guía y acompaña durante un proceso de aprendizaje. De hecho, las empresas que utilizan estas dos herramientas para la gestión del talento humano son las mejor valoradas por los trabajadores.

  • El discurso motivacional es el arte hecho palabra, un poderoso recurso que va más allá de hablar bien. ¿Su objetivo? Incitar a la reflexión o influir en las convicciones apelando a nuestras emociones. Algunos relatos, como el I have a dream de Martin Luther King, son la prueba de que las palabras pueden cambiar la historia.

    Aunque la metodología no es nueva, el Design Thinking tiene cada vez más presencia en el mundo empresarial por su capacidad para generar innovación en el desarrollo de nuevos productos y servicios. ¿La clave? Es una forma distinta de pensar y hacer que, además de alumbrar ideas innovadoras, impulsa y refuerza el talento.

  • Los nanogrados están revolucionando el panorama formativo y el acceso a los empleos de vanguardia a nivel mundial. Estos cursos, de carácter colaborativo y personalizables, se enfocan más en las habilidades que en los conocimientos y, gracias a las TIC, permiten democratizar la educación.

    Cuando las empresas buscan talento, tienden a mirar hacia fuera. Pero, ¿y si ya habitara en sus oficinas? Por falta de mecanismos para su detección, por desconfianza en las estructuras internas o por reticencia a remover el escalafón, numerosas compañías no fomentan el desarrollo de ideas entre sus empleados.