EL TRANSPORTE DEL ARTE

Tan delicado como el transporte de órganos

Reunir las piezas de una exposición es un trabajo muy sensible. Son obras de arte tan valiosas y únicas que el embalaje y transporte de cada una de ellas es responsabilidad de empresas y técnicos especializados.

"Si hubiera algo parecido a lo que hacemos nosotros, sería el transporte de órganos", explica Borja Zabala, director comercial de EDICT Transporte y Gestión de Obras de Arte. Y no le falta razón porque cada pintura o escultura que sale de un museo para formar parte de una exposición temporal requiere una atención constante y personalizada, por no hablar de su seguridad durante el transporte.

Esta empresa fue la encargada de reunir, en la planta 25 de la Torre Iberdrola de Bilbao, la selección de más de 200 obras de arte, documentos, mapas, trajes, y miniaturas que configuraron La memoria recobrada. La muestra supuso todo un reto logístico en términos de embalaje, transporte, manipulación, almacenamiento y montaje. Un reto en el que Iberdrola cuenta con amplia experiencia, ya que es donante habitual de obras de su colección de arte para muestras y exposiciones organizadas por otros museos e instituciones.

La importancia del transporte

Cada obra tiene sus propias exigencias y, por ello, cada una se transporta en un embalaje construido a medida para protegerla de golpes y vibraciones. Los camiones que transportan piezas de arte están dotados con todo tipo de mejoras técnicas, entre las que destacan las siguientes:

Un transporte a medida infografía.


 VER INFOGRAFÍA: un transporte a medida [PDF]

El almacenaje también está rodeado de todo tipo de medidas de seguridad: vigilancia presencial y por cámaras las 24 horas, cámaras de seguridad climatizadas, sistemas conectados a una compañía de seguridad y al departamento de policía, sistemas contra incendios e, incluso, detección de movimientos sísmicos.

Sin esperas en la aduana

Cuando las obras de arte cruzan fronteras, las empresas especializadas en su transporte agilizan los trámites: en los aeropuertos, su personal dispone de privilegios de acceso a pie de avión para supervisar su embarque o descarga, y en los puertos marítimos cuentan con conexión telemática al departamento de aduanas, reduciendo al mínimo los papeleos y permisos.

Asimismo, se encargan de dar alojamiento, manutención y autorizar el paso a los llamados correos, personal especializado enviado por el donante de la pieza para comprobar in situ las condiciones del traslado y la conservación.

Reunidas ya en la sala de exposiciones, es el comisario de la muestra quien las dispone para crear un discurso entre las obras elegidas. Cada pieza se convierte en palabra de un relato para el espectador, en testigo de una historia que emociona al visitante, ajeno al valioso trabajo de tantos especialistas.