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  • Fueron pioneras, y sus descubrimientos e inventos han marcado la historia. Sin embargo, su labor ha sido en muchas ocasiones pasada por alto o, incluso, directamente vetada por sus contemporáneos. Pese a todo, nombres como Marie Curie, Virginia Apgar o Gertrude B. Ellion sí contaron con reconocimiento en sus respectivos campos de estudio. Pero no son las únicas: estas son las mujeres que cambiaron el mundo.

    Las fake news, surgidas al albor de las nuevas tecnologías y de las redes sociales —que amplifican su impacto— están, desafortunadamente, de moda. La mejor manera de hacer frente a los argumentos falaces es desarrollar el pensamiento crítico para analizar lo que leemos, escuchamos o vemos antes de darlo como verdadero.

  • La brevedad y el impacto inmediato son valores cada vez más apreciados en la comunicación por la influencia de las redes sociales y, por qué no decirlo, del ajetreo diario. El elevator pitch permite, en lo que dura un viaje de ascensor, plantar en el interlocutor la semilla de una idea como primer paso para alcanzar el éxito.

    La innovación es uno de los mantras del siglo XXI y la formación debe sumarse a esta (r)evolución para estar a la altura de lo que un mundo hiperactivo e hiperconectado demanda. Para afrontar todos estos retos, la tecnología se presenta como un aliado imprescindible para impulsar una educación disruptiva que reenfoque el aprendizaje.

  • El panorama para los docentes de todo el mundo en la actualidad es complejo. Cada día se enfrentan al reto de enganchar a unos alumnos que ni son como los de antes ni responden a los mismos estímulos, en parte por la influencia de las nuevas tecnologías. Para captar su atención conviene conocer cómo funciona el cerebro humano durante el aprendizaje y ahí entra en juego la neurodidáctica.

    La Cuarta Revolución Industrial impacta con fuerza en el mercado laboral. Desaparecerán algunas profesiones y empiezan a aflorar otras que requieren capacidades y habilidades novedosas.