ELECTRIFICAR LA ECONOMÍA

Iberdrola apuesta por la electrificación como base para una economía sostenible

El sector eléctrico es el vector energético disponible que mejor puede incorporar las renovables y, por ello, Iberdrola apoya la descarbonización de la economía a través de una mayor electrificación, especialmente en sectores como el transporte (a través del vehículo eléctrico) y la edificación (a través de la bomba de calor).

Electrificación de la economía.
 

Para que la electrificación sea posible, deben sentarse las bases para la creación de un terreno de juego equilibrado entre energías:

1. TODAS LAS ENERGÍAS (GAS, GASOLINA Y ELECTRICIDAD) deben asumir el coste de sus emisiones a la atmósfera, internalizando el coste medioambiental como uno más. Es decir, debe establecerse una fiscalidad medioambiental homogénea basada en el principio de quien contamina paga.

2. DEBEN ELIMINARSE LAS BARRERAS A LA ELECTRIFICACIÓN, limpiando las tarifas eléctricas de costes ajenos al suministro (políticas sociales, industriales, ambientales, etcétera).

Todos los productos energéticos deben reflejar correctamente su huella de carbono

El cambio climático es un hecho incontestable y la descarbonización de la economía es el camino obligado. La electrificación con energía de origen renovable es la solución más eficiente y competitiva para reducir emisiones de forma masiva, por lo que es necesario asegurar un terreno de juego equilibrado para que esta alternativa se despliegue cuanto antes... y esto solo se consigue si cada producto refleja correctamente su huella de carbono. Es decir, el consumidor tiene que percibir el coste real de las distintas alternativas para poder elegir la más eficiente y económica.

¿Qué ocurre en la actualidad? Como el desarrollo de las renovables se ha dado fundamentalmente en el sector eléctrico, el coste de los apoyos adicionales que han requerido estas tecnologías se ha cargado exclusivamente en la factura eléctrica, a pesar de que el objetivo de renovables se fija según el consumo no solo de electricidad, sino también de gasolinas, y gas.

El resultado es que las tarifas eléctricas, que contienen la mayor cuota de energía limpia, se encarecen frente a las de las energías más emisoras, quedando en desventaja competitiva. De esta forma, el consumo eléctrico resulta más caro que el de otras alternativas, ya que el cliente de electricidad soporta el coste medioambiental derivado del consumo de combustibles fósiles.

Para corregir esta distorsión, todos los productos energéticos deben incluir en su precio final el coste de sus emisiones y la cuota proporcional de renovables que les corresponde, de acuerdo al principio de "quien contamina, paga", permitiendo saber al consumidor el coste ambiental real de las energías que usan.

Adicionalmente al apoyo a las renovables, la factura eléctrica soporta históricamente otro tipo de costes que son ajenos al suministro eléctrico. La Comisión Europea ha calculado que, de media en Europa, el 40 % de las facturas eléctricas se debe a impuestos y a costes ajenos al suministro de electricidad.

De nuevo el resultado es que el precio de la electricidad se encarece frente a otras energías, dificultando la electrificación de la economía y la descarbonización.

Para que el consumidor pueda elegir correctamente entre las distintas alternativas energéticas, se deben eliminar de las tarifas eléctricas todos los costes ajenos al suministro, permitiendo que la electricidad y sus aplicaciones en los usos finales, como el coche eléctrico o la bomba de calor eléctrica, compitan en igualdad de condiciones con las opciones emisoras existentes.

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Además, para descarbonizar otros sectores se deben incentivar los usos finales eléctricos:

1. EN EL CASO DEL TRANSPORTE, estableciendo objetivos ambiciosos de vehículos eléctricos en el parque total de vehículos nuevos y asegurando el despliegue de una red de recarga básica en la vía pública. El grupo Iberdrola se ha marcado como objetivo que en 2025 haya 1,7 millones de vehículos eléctricos conectados a la red en su territorio de servicio y, además, su Plan Smart Mobility contempla el despliegue de cerca de 150.000 puntos de recarga de vehículo eléctrico en España.

Conoce el despliegue del vehículo eléctrico

El sector del transporte representa aproximadamente un tercio del consumo total de energía y una cuarta parte de las emisiones en Europa. Sin embargo, es el único sector que ha aumentado sus emisiones, alrededor de un 20 % desde 1990, frente a reducciones de más del 30 % tanto del sector eléctrico como de la industria. Sigue basado mayoritariamente en combustibles fósiles, siendo las alternativas renovables menos del 10 % de la energía consumida.

Además, es una de las causas principales de la contaminación del aire, que es responsable de 400.000 muertes prematuras en Europa cada año.

Dada la mayor dificultad de reducir emisiones en sectores como la aviación, el transporte marítimo o el transporte pesado de larga distancia, ahora es necesario centrar los esfuerzos en el transporte ligero por carretera, descarbonizándolo completamente a 2050. El último vehículo de combustión interna deberá venderse, a más tardar, en 2030-2035, dejando paso al vehículo eléctrico que es la solución madura más eficaz, eficiente y sostenible para el transporte ligero:

1. Cargado con una electricidad renovable, el vehículo eléctrico es una alternativa renovable.

2. Su eficiencia es entre dos y tres veces mayor que la de un vehículo convencional.

3. No emite CO2 ni otros contaminantes.

Pese a sus múltiples beneficios, la penetración del vehículo eléctrico en Europa es aún muy baja, debido principalmente al coste del vehículo y a la falta de infraestructura de recarga pública.

Para facilitar este cambio de tecnología, es necesario implementar una estrategia europea que facilite su desarrollo masivo. La Unión Europea está ahora desarrollando y revisando normativas dentro del denominado Pacto Verde o Green Deal, para implantar una economía neutra en emisiones en 2050. Esta oportunidad debería aprovecharse:

1. Estableciendo que todos los nuevos vehículos a partir de 2030-2035 sean cero emisiones.

2. Impulsando que las administraciones sean pioneras en la implementación de medidas sobre vehículos oficiales y transporte público.

3. Desplegando una red de infraestructura de recarga mínima, con objetivos de obligado cumplimiento a 2025 y 2030 que permita el despegue del mercado.

Desde Iberdrola contribuimos al despliegue del vehículo eléctrico desarrollando y comercializando servicios de recarga privada y pública. Las soluciones de Iberdrola se adaptan a las necesidades de clientes particulares, empresas y flotas para una movilidad cero-emisiones, integrando energía de origen renovable, servicios de valor añadido y la más moderna tecnología de recarga.

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2. EN EL CASO DE LA EDIFICACIÓN, estableciendo incentivos para promover un cambio de tecnología y estándares de emisiones en los sistemas de calefacción y refrigeración para que funcionen libres de CO2 y otros contaminantes. En materia de electrificación de edificios e industria, el grupo Iberdrola cuenta con el objetivo a 2025 de 1,4 millones de bombas de calor instaladas.

Por qué apostamos por la bomba de calor eléctrica

En Europa los edificios representan una cuarta parte del consumo total de energía y casi un 15 % de las emisiones. El sector del calor y frío de la edificación es fundamental para alcanzar la neutralidad en carbono a 2050 y, aunque ha reducido más de un 25 % sus emisiones desde 1990, en los últimos años se observa una tendencia al alza.

Además, la calefacción es una de las causas principales de la contaminación del aire, ya que depende en más del 60 % de combustibles fósiles.

Ante esta situación, la bomba de calor eléctrica se presenta como la alternativa real, madura y competitiva para descarbonizar el consumo de calefacción, agua caliente sanitaria y refrigeración en los edificios. Pero ¿qué es y cuáles son sus beneficios?

  • Es una máquina térmica que transfiere de manera muy eficiente el calor o el frío del aire o la tierra al espacio deseado, tres veces más eficiente que la caldera de gas convencional.
  • Es capaz de generar hasta 4 kW térmicos por cada 1 kW eléctrico, por lo que su rendimiento puede llegar hasta el 400 %, es decir que tres cuartas partes de la energía generada se consigue de recursos naturales renovables y de forma gratuita.
  • No emite CO2 ni otros contaminantes.

Pese a sus beneficios, su penetración en Europa es menor del 1 % en la edificación, principalmente debido al elevado el coste de las máquinas, la instalación y la reforma necesaria en comparación con el de una caldera de gas.

Para facilitar este cambio de tecnología es necesario implementar una estrategia europea que facilite su desarrollo masivo. La Unión Europea está ahora desarrollando el Pacto Verde o Green Deal, para implantar una economía neutra en emisiones en 2050. Esta oportunidad debería aprovecharse para:

1. Reducir las barreras económicas que frenan su desarrollo, estableciendo incentivos.

2. Establecer estándares de emisiones de CO2 y de otros contaminantes. A partir de 2025 todos los nuevos sistemas deberían funcionar libres de dichas emisiones.

3. Establecer un sistema uniforme de certificación energética para los edificios en Europa y fijar una trayectoria obligatoria para la mejora progresiva su la eficiencia.

Desde Iberdrola apostamos por la bomba de calor eléctrica, ofreciendo alternativas a medida de las necesidades de nuestros clientes mediante nuestras soluciones.

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