Resiliencia
Resiliencia, la clave para afrontar la adversidad
Todos, en algún momento, nos enfrentamos a situaciones que nos ponen a prueba: pérdidas, cambios e incertidumbre. La resiliencia no es solo resistir esos golpes de la vida, sino la capacidad de recomponerse, adaptarse y, en muchos casos, salir fortalecido de ellos. Pero, ¿cómo podemos practicar la resiliencia en nuestras vidas?
Perder un empleo, atravesar una ruptura, sentirnos desbordados por la ansiedad o enfrentarnos a cambios inesperados son momentos que todos pasamos a lo largo de nuestra vida. Aprender a gestionar estos procesos, sostenernos en medio de la incertidumbre y encontrar formas saludables de adaptarnos se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestra sociedad
¿Qué es la resiliencia?
Según la American Psychological Association, "la resiliencia es el proceso para adaptarse bien a la adversidad, ya sea un trauma, una tragedia, una amenaza o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares, interpersonales o de salud, o situaciones estresantes a nivel laboral o financiero para salir fortalecido". Piensen, para visualizarlo, en un árbol que soporta estoico las acometidas del viento. El término se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para volver a su forma original. Sin embargo, ser resiliente no significa aguantarlo todo sin que nada te afecte, ni seguir adelante como si no pasara nada. No es reprimir emociones, minimizar el dolor o exigirse ser fuerte constantemente, sino permitirse sentir y encontrar la manera de seguir adelante sin perderse en el proceso.
La divulgación del concepto de resiliencia se la debemos a Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra y psicoanalista francés, que lo extrajo de los escritos del también psicoanalista inglés John Bowlby. Según la Teoría del Apego de este último, los niños que durante etapas tempranas establecen un vínculo afectivo seguro con otra persona serán emocionalmente más fuertes pese a vivir experiencias duras, como crisis o conflictos bélicos. Y son también, según Cyrulnik, más resilientes, tal y como reflejó en su famosa obra Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.
Consejos para desarrollar la resiliencia
¿La persona resiliente nace o se hace? Adam Grant, profesor de Administración y Psicología en la Universidad de Pensilvania y coautor del libro Opción B: afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad, cree en lo segundo: "Hay un conjunto de comportamientos que se pueden aprender de manera natural y que contribuyen a la resiliencia".
Si bien la corriente de la psicología positiva enfoca su labor en cómo desarrollar la resiliencia desde la infancia, existen acciones que permiten a los adultos impulsar esa capacidad de afrontar los contratiempos y salir fortalecidos. En dicha etapa se multiplican los factores que causan estrés, pero la experiencia vital previa y el aprendizaje adquirido en el control de las emociones —aquí entra en juego la inteligencia emocional— son factores a favor para lograr ser personas más resilientes. Aquí ofrecemos algunos consejos para impulsar tu resiliencia.
Características de una persona resiliente
Existen una serie de características comunes entre las personas resilientes. Sin embargo, no hace falta tenerlas todas, ya que son habilidades que pueden desarrollarse con ayuda y práctica. A continuación, repasamos algunas de ellas:
¿Cómo aplicamos la resiliencia en Iberdrola?
En el Grupo Iberdrola, la resiliencia se traduce en nuestra capacidad de anticiparnos al cambio y adaptarnos a los retos del sector energético. Para ello, apostamos por un modelo de innovación basado en la inversión continua en I+D+i, que guía nuestra estrategia y nos permite afrontar con éxito un entorno en constante transformación.
Esta cultura tiene como objetivo desarrollar tecnologías innovadoras y sostenibles en toda la cadena de valor, impulsando la electrificación como un eje clave para reducir la huella de carbono y permitir que la electricidad llegue a más rincones del planeta.
Existen adversidades incontrolables, como los fenómenos naturales, que afectan a nuestros sistemas eléctricos y, por ende, a los ciudadanos. Para mejorar nuestra resiliencia climática, en Iberdrola invertimos en digitalizar y automatizar las redes para convertirlas en redes inteligentes o smart grids. Un ejemplo es el programa PERSEO, un ecosistema de startups que impulsa tecnologías como la inteligencia artificial (IA) en el sector. Estas innovaciones posibilitan nuevos productos y servicios, mejoran la calidad del suministro y facilitan la integración de energías renovables y de recursos distribuidos, como el almacenamiento, el vehículo eléctrico o las bombas de calor.






