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Resiliencia

Resiliencia, la clave para afrontar la adversidad

Todos, en algún momento, nos enfrentamos a situaciones que nos ponen a prueba: pérdidas, cambios e incertidumbre. La resiliencia no es solo resistir esos golpes de la vida, sino la capacidad de recomponerse, adaptarse y, en muchos casos, salir fortalecido de ellos. Pero, ¿cómo podemos practicar la resiliencia en nuestras vidas?

La resiliencia será fundamental para gestionar la incertidumbre y hacer frente a las adversidades en el mundo post COVID-19.
La resiliencia será fundamental para gestionar la incertidumbre y hacer frente a las adversidades en el mundo post COVID-19.

Perder un empleo, atravesar una ruptura, sentirnos desbordados por la ansiedad o enfrentarnos a cambios inesperados son momentos que todos pasamos a lo largo de nuestra vida. Aprender a gestionar estos procesos, sostenernos en medio de la incertidumbre y encontrar formas saludables de adaptarnos se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestra sociedad

¿Qué es la resiliencia?

Según la American Psychological Association, "la resiliencia es el proceso para adaptarse bien a la adversidad, ya sea un trauma, una tragedia, una amenaza o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares, interpersonales o de salud, o situaciones estresantes a nivel laboral o financiero para salir fortalecido". Piensen, para visualizarlo, en un árbol que soporta estoico las acometidas del viento. El término se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para volver a su forma original. Sin embargo, ser resiliente no significa aguantarlo todo sin que nada te afecte, ni seguir adelante como si no pasara nada. No es reprimir emociones, minimizar el dolor o exigirse ser fuerte constantemente, sino permitirse sentir y encontrar la manera de seguir adelante sin perderse en el proceso. 

La divulgación del concepto de resiliencia se la debemos a Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra y psicoanalista francés, que lo extrajo de los escritos del también psicoanalista inglés John Bowlby. Según la Teoría del Apego de este último, los niños que durante etapas tempranas establecen un vínculo afectivo seguro con otra persona serán emocionalmente más fuertes pese a vivir experiencias duras, como crisis o conflictos bélicos. Y son también, según Cyrulnik, más resilientes, tal y como reflejó en su famosa obra Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.

Consejos para desarrollar la resiliencia

¿La persona resiliente nace o se hace? Adam Grant, profesor de Administración y Psicología en la Universidad de Pensilvania y coautor del libro Opción B: afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad, cree en lo segundo: "Hay un conjunto de comportamientos que se pueden aprender de manera natural y que contribuyen a la resiliencia".

Si bien la corriente de la psicología positiva enfoca su labor en cómo desarrollar la resiliencia desde la infancia, existen acciones que permiten a los adultos impulsar esa capacidad de afrontar los contratiempos y salir fortalecidos. En dicha etapa se multiplican los factores que causan estrés, pero la experiencia vital previa y el aprendizaje adquirido en el control de las emociones —aquí entra en juego la inteligencia emocional— son factores a favor para lograr ser personas más resilientes. Aquí ofrecemos algunos consejos para impulsar tu resiliencia.

¿Cómo ser más resiliente?
¿Cómo ser más resiliente?

Características de una persona resiliente

Existen una serie de características comunes entre las personas resilientes. Sin embargo, no hace falta tenerlas todas, ya que son habilidades que pueden desarrollarse con ayuda y práctica.  A continuación, repasamos algunas de ellas:

Autoconocimiento y autoconfianza

Conocen sus propias fortalezas y debilidades, lo que les ayuda a ponerse metas, a identificar emociones positivas y negativas y, en definitiva, a creer en sí mismos y superarse.

¿Cómo trabajarla?: Llevar un diario personal para reflexionar sobre nuestros logros y errores, practicar afirmaciones positivas, o pedir retroalimentación constructiva a amigos o colegas para entender mejor nuestras capacidades.

Empatía y sociabilidad

Tienen la capacidad de entender y de establecer vínculos afectivos con otras personas, creando relaciones saludables que les permiten integrar redes emocionales sanas en las que apoyarse.

¿Cómo trabajarla?: Escuchar activamente a otros sin interrumpir, ofrecer ayuda a amigos o familiares en momentos difíciles, o unirse a grupos comunitarios donde se fomente la colaboración y el acompañamiento mutuo.

Positividad y humor

Un enfoque positivo ayuda a afrontar las situaciones adversas, ya que ante cualquier experiencia el foco se sitúa en el lado bueno. El humor también es un gran aliado.

¿Cómo trabajarla?: Buscar algo bueno cada día aunque sea pequeño, reírse de los propios errores en lugar de castigarse, o practicar actividades que generen alegría como ver comedias, jugar con niños o mascotas.

Flexibilidad

Pese a que tienen muy claros cuáles son sus objetivos y poseen la perseverancia para alcanzarlos, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario.

¿Cómo trabajarla?: Plantear “planes alternativos” para objetivos importantes, aceptar que los errores forman parte del aprendizaje, y practicar la resolución creativa de problemas frente a obstáculos inesperados.

Tolerancia

Saben controlar el malestar que produce en la mayoría de personas en forma de tensión o estrés, la frustración o la incertidumbre.

¿Cómo trabajarla?: Practicar técnicas de respiración o meditación, dividir grandes retos en pasos pequeños y manejables, o adoptar ejercicios físicos que reduzcan la ansiedad, como caminar o nadar.

Creatividad

Son capaces de transformar una experiencia dolorosa en algo útil o incluso bello.

¿Cómo trabajarla?: Expresarse a través del arte, la escritura o la música; buscar soluciones originales a problemas cotidianos; o reinterpretar situaciones difíciles como oportunidades de aprendizaje.

Viven en el presente

Tienen el hábito de vivir el aquí y ahora, y poseen una gran capacidad de aceptación. Practican, sea de forma consciente o inconsciente, una técnica como el mindfulness.

¿Cómo trabajarla?: Dedicar tiempo diario a ejercicios de mindfulness o respiración consciente, limitar la multitarea y enfocarse en una actividad a la vez, o simplemente observar y disfrutar de pequeños momentos cotidianos como una caminata, un café o la compañía de seres queridos.

¿Cómo aplicamos la resiliencia en Iberdrola?

En el Grupo Iberdrola, la resiliencia se traduce en nuestra capacidad de anticiparnos al cambio y adaptarnos a los retos del sector energético. Para ello, apostamos por un modelo de innovación basado en la inversión continua en I+D+i, que guía nuestra estrategia y nos permite afrontar con éxito un entorno en constante transformación. 

Esta cultura tiene como objetivo desarrollar tecnologías innovadoras y sostenibles en toda la cadena de valor, impulsando la electrificación como un eje clave para reducir la huella de carbono y permitir que la electricidad llegue a más rincones del planeta. 

Existen adversidades incontrolables, como los fenómenos naturales, que afectan a nuestros sistemas eléctricos y, por ende, a los ciudadanos. Para mejorar nuestra resiliencia climática, en Iberdrola invertimos en digitalizar y automatizar las redes para convertirlas en redes inteligentes o smart grids. Un ejemplo es el programa PERSEO, un ecosistema de startups que impulsa tecnologías como la inteligencia artificial (IA) en el sector. Estas innovaciones posibilitan nuevos productos y servicios, mejoran la calidad del suministro y facilitan la integración de energías renovables y de recursos distribuidos, como el almacenamiento, el vehículo eléctrico o las bombas de calor.