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En la sociedad de la información en la que vivimos, Internet se ha convertido en la tecnología decisiva: miles de millones de personas en todo el mundo tienen acceso fácil e inmediato a una cantidad inmensa y diversa de información en línea.

 A la vanguardia en transformación digital

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  • Más de 8.000 millones de dispositivos ya están conectados al internet de las cosas —IoT, por sus siglas en inglés,— y en solo tres años esta cifra se triplicará. Los objetos se volverán inteligentes y el mundo vivirá la cuarta revolución industrial.

  • Según datos de Oxford Economics, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) puede impactar en industrias que representan 62 % del PIB en los países del G20. Entre ellas, algunas como la manufactura, la energía o la alimentación. La aplicación del IoT en el sector promete convertirse en el mayor impulsor de la productividad y la innovación en la próxima década.

    El deep learning, o aprendizaje profundo, que se basa en un conjunto de algoritmos relacionados con el machine learning y cuyas aplicaciones en el mundo real son cada vez más tangibles (predicción de resultados de negocio, evolución de asistentes virtuales, análisis de imágenes médicas, etc.), ha llamado la atención de las empresas por su capacidad para sacar el máximo rendimiento a la inteligencia artificial.

  • El smart contract, o contrato inteligente, está escrito en lenguaje virtual y tiene la facultad de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismo, de forma autónoma y automática, a partir de una serie de parámetros programados. De la mano de la tecnología blockchain, su principal valor reside en reforzar la seguridad, la transparencia y la confianza entre los firmantes, evitando malentendidos, falsificaciones o alteraciones y prescindiendo de intermediarios.

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    En un mundo digital, el número de ciberataques no cesa de aumentar. De hecho, según Kaspersky, empresa líder en ciberseguridad, durante la pandemia incrementaron en un 25 %. Como consecuencia, la preocupación y la inversión en sistemas de protección también lo hace. Y es que estos ataques pueden comprometer todo tipo de información, poniendo en jaque a empresas y particulares. A continuación, repasamos algunos de ellos y cómo protegerse ante ellos.