Qué es la neurodidáctica

Neurodidáctica: la ciencia que puede cambiar la educación

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El panorama para los docentes de todo el mundo en la actualidad es complejo. Cada día se enfrentan al reto de enganchar a unos alumnos que ni son como los de antes ni responden a los mismos estímulos, en parte por la influencia de las nuevas tecnologías. Para captar su atención conviene conocer cómo funciona el cerebro humano durante el aprendizaje y ahí entra en juego la neurodidáctica.

La motivación y los retos son capaces de activar determinadas zonas del cerebro que ayudan en el proceso de aprendizaje.
La motivación y los retos son capaces de activar determinadas zonas del cerebro que ayudan en el proceso de aprendizaje.

"No podemos seguir enseñando a cada nueva generación de niños como a la anterior", asevera el historiador escocés y experto educativo, Niall Ferguson. Y como él, muchas otras figuras del ámbito educativo consideran que la educación, en la era tecnológica en que vivimos, debe cambiar para afrontar con éxito la tarea de conquistar a los nuevos estudiantes. La cuestión es, ¿cómo hacerlo? El debate es arduo y ahí entra en juego la neurodidáctica, que se presenta como una alternativa prometedora para evolucionar la educación a base, nunca mejor dicho, de cabeza.

Qué es la neurodidáctica y para qué sirve (beneficios)

Utilizar metodologías arcaicas, como repetir una y otra vez los mismos contenidos hasta memorizarlos, no parece la mejor forma de aprender hoy en día. Lo dice la neurociencia, que es el conjunto de disciplinas científicas que estudian el sistema nervioso con el fin de comprender mejor los mecanismos que regulan el control de las reacciones nerviosas y del comportamiento del cerebro.

Gracias a la neurociencia aplicada a la educación sabemos que la motivación y los retos son capaces de activar determinadas zonas del cerebro que ayudan en el proceso de aprendizaje, que aprendemos más y mejor en interacción con otras personas que de forma individual, y que la experimentación libre y natural fomenta las capacidades y las competencias, entre otras cosas. A partir de estos conocimientos, más los aportados por la educación y la psicología, surge la neurodidáctica, también llamada neuroeducación, una disciplina puente entre la neurología y las ciencias de la educación en la que la psicología educativa también tiene un papel fundamental.

La neurodidáctica sirve para desarrollar y aplicar nuevas metodologías que optimicen el aprendizaje en el aula. Desde CogniFit, compañía fundada por el neurocientífico Shlomo Breznitz, aseguran que para educar y aprender mejor debemos comenzar a aplicar en las escuelas los descubrimientos sobre cómo aprende nuestro cerebro. Es decir, que no aprendemos al memorizar, sino al experimentar, al involucrarnos y al practicar con nuestras manos.

Las claves de la neurodidáctica

La neurodidáctica se basa en cuatro certezas ampliamente investigadas y demostradas:

 Plasticidad cerebral

El cerebro posee capacidad de adaptación a lo largo de toda su vida y con la estimulación adecuada es capaz de generar nuevas conexiones neuronales.

 Neuronas espejo

Este grupo de células nerviosas de nuestro cerebro se activa cuando observamos cómo otras personas realizan una acción. Nos permite no solo imitar comportamientos, sino entender qué le ocurre a las personas que tenemos a nuestro alrededor.

 Emociones

El cerebro necesita emocionarse para aprender. Por ello, todo aprendizaje ligado a las emociones será más productivo. Además, está constatado que la novedad, la sorpresa, la curiosidad y la creatividad alimentan la emoción y facilitan un aprendizaje más duradero y de mejor calidad.

 Aprendizaje multisensorial

El cerebro aprende mejor si se le estimula mediante los cinco sentidos. Es decir, que la vía de recepción de la información no sea únicamente un sentido —vista u oído, por ejemplo— sino multisensorial.

Consejos de neurodidáctica para padres.
Consejos de neurodidáctica para padres.

La neurodidáctica en el aula (metodología)

El prestigioso sociólogo Eric Jensen compartió en su artículo 10 Most Effective Tips For Using Brain-Based Teaching & Learning una serie de consejos para sacar el mayor partido al cerebro durante el proceso de aprendizaje e introducir así la neurodidáctica en el aula:

 La actividad física y el recreo, si se realizan de forma voluntaria, reducen el estrés, aumentan la neurogénesis y estimulan el aprendizaje.

 La condiciones sociales de los alumnos influyen en su vida escolar y en sus resultados académicos.

 El cerebro es un órgano plástico, por lo que se puede inducir la neurogénesis a través del desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales.

 El estrés agudo y crónico tiene un impacto negativo tanto en la conducta como en el aprendizaje.

 Cada cerebro es único y madura de forma diferente, por lo que se debe ofrecer una educación diferenciada en función de las habilidades e intereses de cada alumno.

 El exceso de contenidos y los tiempos de enseñanza largos saturan la memoria dificultando los procesos de aprendizaje.

 La formación artística tiene un impacto positivo en el aprendizaje, tanto en las habilidades cognitivas como en las emocionales y sociales.

 Las emociones influyen en el aprendizaje y en la escuela, por tanto, deben enseñarse las habilidades emocionales y sociales adecuadas para mejorar el rendimiento de los alumnos.

 Los retrasos en el aprendizaje se pueden mejorar, e incluso superar, gracias a la plasticidad del cerebro si se utilizan los programas de educación compensatoria adecuados.

 La memoria no es fija sino maleable, por lo que para recordar el aprendizaje se requiere la práctica continua.