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Salud, forma física, resistencia, agilidad, fuerza, habilidad, flexibilidad... Te presentamos las últimas tendencias para ayudarte a alcanzar un estilo de vida más saludable.

TeInteresa
  • La bioinformática está ayudando a derrotar al virus SARS-CoV-2, responsable de la COVID-19. Para entender cómo conviene conocer un poco mejor esta disciplina, que se encarga de procesar datos del campo de la biología aplicando la informática. Dicho de otra forma, igual que los lingüistas estudian los patrones del lenguaje para preservarlo, los bioinformáticos estudian los patrones de las secuencias de ADN y de las proteínas para proteger nuestra salud.

  • Las aguas subterráneas son aquellas que se encuentran bajo la superficie de la tierra y son fundamentales porque abastecen a gran parte de la población mundial. Al igual que otros elementos de nuestro planeta, estas también se encuentran amenazadas por la contaminación. De hecho, un reciente estudio elaborado en la Universidad Albert-Ludwigs de Friburgo (Alemania) alerta de que esta podría ser superior a lo que se creía.

    La radiación solar es aquella energía emitida por el Sol a través de ondas electromagnéticas y la vida en la Tierra depende de ella. Además de determinar las dinámicas y tendencias atmosféricas y climatológicas, hace posible la fotosíntesis de las plantas, entre otros procesos. Si quieres saber más, como qué tipos de radiación hay y cuáles son sus efectos nocivos para la salud, especialmente sobre la piel en verano, continúa leyendo.

  • La neurotecnología, que de la mano de la neurociencia busca desentrañar los enigmas del cerebro, no es una disciplina nueva, pero con el meteórico desarrollo de la inteligencia artificial se abre a un mundo de posibilidades casi infinito. Por un lado, cabe preguntarse por las aplicaciones, que pueden alcanzar incluso la cura de lesiones cerebrales, y, por otro, por los límites derivados de la unión entre cerebro y máquina, hasta el punto de que empiezan a popularizarse conceptos como los neuroderechos.

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    La agricultura es una de las actividades económicas más contaminantes, afectando tanto a la atmósfera como al suelo o al agua. Por ello, en plena lucha contra el cambio climático, urge un cambio de modelo que apueste por la sostenibilidad. La alternativa es la agricultura ecológica, que nace del respeto a las dinámicas naturales de los ecosistemas y que es, en definitiva, más respetuosa con el medio ambiente y, también, más saludable.