Entrevista a Norman Foster, comisario de la exposición 'Motion. Autos, Art, Architecture'

“La ciencia ficción de mi juventud es la realidad de hoy”

Arte

El coche, con sus vínculos con el diseño, el arte, las ciudades, la tecnología y el futuro, fue el protagonista de la exposición 'Motion. Autos, Art, Architecture', inaugurada en abril de 2022 en el Museo Guggenheim de Bilbao en colaboración con Iberdrola. Su comisario, el arquitecto Norman Foster, uno de los más reconocidos del panorama internacional, es un amante confeso de los automóviles: los colecciona, los admira, los conduce y, ahora, los expone. Como resultado de esa pasión, los coches se presentan en la muestra como elementos estéticos sobre ruedas acompañados de obras de arte afines, de las que se desprende a su vez una reflexión sobre el pasado y el futuro.

 Publicación: Junio de 2022    Tiempo de lectura: 7 minutos

Fecha de la exposición: 8 de abril de 2022 - 18 de septiembre de 2022

El arquitecto británico Norman Foster es el comisario de la exposición Motion. Autos, Art, Architecture, que podrá verse en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta septiembre. Fotografía cortesía del Museo Guggenheim.
El arquitecto británico Norman Foster es el comisario de la exposición Motion. Autos, Art, Architecture, que podrá verse en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta septiembre. Fotografía cortesía del Museo Guggenheim.

Claves de la entrevista y la exposición:

  • La visión del reconocido arquitecto Norman Foster sobre la movilidad como fuerza transformadora de las ciudades.
  • Más de 300 piezas como reflejo de la relación entre automóvil, arte y arquitectura.
  • Recorrido por iconos de la ingeniería, desde coches clásicos hasta vehículos del futuro.
  • El automóvil como reflejo de los cambios culturales, sociales y estéticos del último siglo.
  • Diseño, tecnología y sostenibilidad.

La exposición y su origen

La exposición Motion. Autos, Art, Architecture estará presente en el Museo Guggenheim hasta mediados de septiembre. ¿Qué encontrarán los visitantes en ella?

Algo totalmente inesperado. Muchos de los visitantes se sentirán atraídos por el automóvil, pero de otro modo nunca visitarían un museo de arte contemporáneo. Por eso, mi esperanza es que al unir conscientemente el objeto cotidiano del automóvil y su historia, con los mundos de la arquitectura y el arte, la exposición abra los ojos y las mentes de quienes la visiten. 


¿Cómo surgió la idea de esta exposición?

Se me ocurrió la idea de celebrar el arte del automóvil y relacionarlo con la pintura, la escultura, la fotografía, el cine, la arquitectura —para mostrar el carácter holístico de nuestra cultura— para desafiar los silos que los ven como mundos especializados separados. Se corrió la voz y Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim de Bilbao, se puso en contacto conmigo para comisariar y diseñar la exposición. 

"Todo lo que vemos, oímos, olemos y tocamos ha sido diseñado, incluso lo aparentemente accidental es consecuencia de un acto humano"

Norman Foster

El automóvil y la modernidad

La muestra presenta un recorrido con siete galerías que abordan la historia del automóvil desde sus orígenes hasta su futuro, así como su impacto en las sociedades europea y estadounidense. ¿Es esta la historia de un símbolo de la modernidad?

Sí, es un símbolo de la modernidad, tanto como objeto como por su personificación de la velocidad, el movimiento y la interconectividad. Las damos por supuestas, pero son exclusivas de nuestra época. 

¿Qué impacto tiene el automóvil en la vida de las personas y las ciudades?

Mira a tu alrededor. Compara las imágenes de la época de los caballos antes de la llegada del automóvil. Piensa en la proliferación de carreteras asfaltadas, autopistas, señales de tráfico, alumbrado público, aparcamientos, gasolineras. Compara la velocidad, la autonomía y la comodidad de un caballo y su montura con el automóvil y la infraestructura que lo sustenta. El automóvil afecta a todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba.

La selección de las obras

Una parte de las obras expuestas procede de la Fundación Norman Foster y se une a una amplia colección de préstamos institucionales y privados procedentes de colecciones europeas y estadounidenses. ¿Cómo se ha llevado a cabo la selección de los automóviles?

Inicialmente siguiendo mi propio criterio y eligiendo los más bellos. Luego por mi percepción de lo que era tecnológicamente importante en el desarrollo del automóvil. Después, por la importancia social del vehículo. A veces se superponían, pero siempre había una dimensión estética. Durante todo el proceso recibimos comentarios de amigos y simpatizantes que compartían la pasión de nuestro equipo por el automóvil clásico, y que nos ayudaron a incluir y quitar elementos de nuestro listado inicial. Considero que el resultado final es mejor gracias a ello.

La muestra también incluye unas 300 piezas entre las que destacan pinturas y esculturas de reconocidos artistas, documentos audiovisuales, cuadernos de bocetos y maquetas. ¿Qué conexiones se establecen entre los automóviles y estas piezas en la exposición?

Hay muchas conexiones visuales, algunas evidentes, otras más sutiles. En las galerías Beginnings y Visionaries se puede ver cómo Brâncuși y Boccioni, como escultores (en el siglo XX), anticiparon y reflejaron la tradición aerodinámica de los automóviles. Se puede ver cómo las formas de túnel de viento utilizadas por el diseñador de dirigibles Paul Jaray a principios del siglo XX tienen un parecido familiar con los peces de Brâncuși de la misma época. Avanzando en el tiempo hasta la última galería, se puede ver cómo el jeep de la Segunda Guerra Mundial, con sus gráficos blancos estarcidos (tipo de impresión o decoración a partir de una plantilla o calco con un dibujo recortado o patrón), tiene que ver con el arte pop de Robert Indiana (diseñador de vestuario, pintor y escultor del siglo XX). Estos son solo algunos de los innumerables ejemplos.

"La tecnología forma parte inseparable de todos los aspectos de nuestra vida. Lo mismo ocurre con cualquier obra de arte"

Norman Foster

Arte, diseño y tecnología

El que fue director del Museum of Modern Art (MoMA), Arthur Drexler, afirmó en 1951 en relación con la emblemática exposición 8 Automobiles que los automóviles son “esculturas huecas sobre ruedas” ¿Existe una dimensión artística y arquitectónica en la tecnología y, en concreto, en el mundo del automóvil?

Todo lo que vemos, oímos, olemos y tocamos ha sido diseñado. Incluso lo aparentemente accidental es consecuencia de un acto humano. Por tanto, podemos diseñar bien, mal o crear lo mediocre. Es una elección. Cuando el diseño satisface todos los sentidos y nos levanta el ánimo, sabemos que es bueno aunque no lo reconozcamos conscientemente, puede ser subconsciente. La tecnología forma parte inseparable de todos los aspectos de nuestra vida. Lo mismo ocurre con cualquier obra de arte, incluidos los automóviles. Comienza con la primera herramienta y el acto de fabricación.

¿Qué ejemplos en la historia del automóvil lo demuestran?

La prueba es la verificación científica. Que yo sepa, nadie ha evaluado científicamente la satisfacción del usuario al estar expuesto a la belleza. Sin embargo, en el mundo paralelo de la arquitectura, sabemos a ciencia cierta que los pacientes que se recuperan de una operación en una habitación con vistas abandonan antes el hospital tras la cirugía que los que se enfrentan a una pared en blanco. 

El futuro de la movilidad

La exposición aborda el tema de la movilidad del futuro, con la aportación de dieciséis escuelas de diseño y arquitectura de todo el mundo como el instituto Tecnológico de Monterrey cuyo socio industrial es Iberdrola. ¿Qué retos presenta el futuro del automóvil a la investigación tecnológica?

"La única constante es el cambio", un lema conocido, pero muy relevante para la galería final de aportaciones de estudiantes de todo el mundo. ¿Cómo se puede concluir? La ciencia ficción de mi juventud es la realidad de hoy. 

Por qué ‘Motion. Autos, Art, Architecture’ fue una exposición única

La exposición ‘Motion. Autos, Art, Architecture’ representó una propuesta singular al ir más allá de exponer los vehículos como piezas de diseño y situarlos en un diálogo continuo entre arte, ingeniería, arquitectura y cultura contemporánea.

Uno de sus aspectos más innovadores es precisamente esa integración de disciplinas. En lugar de tratar el automóvil como un producto industrial aislado, la exposición lo conectó con la evolución del arte moderno, con la experimentación formal en arquitectura y con los cambios sociales derivados de la movilidad masiva. Esta perspectiva permitió romper las fronteras tradicionales entre disciplinas y planteó que el diseño no es solo estética o función, sino también un agente activo en la transformación de la vida cotidiana.

La participación de Norman Foster resultó clave en este enfoque. Su reconocida trayectoria en la arquitectura contemporánea, caracterizada por la exploración de la tecnología, la sostenibilidad y las estructuras ligeras, reforzó la idea de que el automóvil es tanto un objeto técnico como una expresión cultural. 

Otro elemento distintivo es su estructura residió en las siete secciones temáticas, que organizaron el recorrido de forma narrativa para entender la evolución del automóvil y su influencia en el urbanismo y en la construcción de identidades modernas. Esta organización invitó a pensar el movimiento como eje vertebrador de la modernidad, más allá de servir como recurso expositivo.

Iberdrola y el Museo Guggenheim de Bilbao: impulsando la cultura contemporánea desde el nacimiento de la pinacoteca

La colaboración entre Iberdrola y el Museo Guggenheim Bilbao constituye uno de los ejemplos más sólidos de apoyo a la cultura contemporánea en España. Esta alianza, que se remonta al nacimiento de la pinacoteca en 1997, ha contribuido a impulsar el arte y la creación contemporánea como herramientas de transformación social. Ambas instituciones comparten una visión que entiende la cultura como un motor de conocimiento, creatividad y cohesión social, favoreciendo el acceso de públicos cada vez más diversos. Para Iberdrola, este compromiso forma parte de su apuesta por la sostenibilidad social y por el desarrollo cultural de las comunidades en las que está presente.