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La sexta extinción

El cambio climático acelera la sexta extinción

Naturaleza Biodiversidad

La biodiversidad mundial ha disminuido alarmantemente en medio siglo: más de 48.600 especies se encuentran en peligro de extinción, según la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN por sus siglas en inglés). El cambio climático es el principal responsable de esta amenaza. 

En peligro de extinción: de cazador a cazado

¿Te apetece que alguien te lo cuente? Escucha este artículo. Para los que quieren cambiar el mundo.

"La actividad humana, el consumo de combustibles fósiles, la acidificación de los océanos, la contaminación, la deforestación y las migraciones forzadas amenazan formas de vida de todo tipo. Se estima que un tercio de los corales, de los moluscos de agua dulce, de los tiburones y de las rayas, un cuarto de todos los mamíferos, un quinto de todos los reptiles y un sexto de todas las aves se dirigen a su desaparición". Este rotundo párrafo del libro La sexta extinción (2015), de la periodista y premio Pulitzer Elizabeth Kolbert, es un buen resumen de la situación actual de la biodiversidad natural en el planeta Tierra.

Tras esta publicación, la comunidad científica empezó a hablar y estudiar la sexta extinción. Las cinco anteriores se han desarrollado en los últimos 450 millones de años debido, fundamentalmente, a los meteoritos y las erupciones volcánicas. La sexta extinción, en cambio, le corresponde al ser humano. Estudios como ¿Cuántas especies perderá la Tierra a causa del cambio climático?Enlace externo, se abre en ventana nueva.  (How many species will Earth lose to climate change?, de John J. Wiens y Joseph Zelinka, 2024) o Extinciones provocadas por el cambio climático Enlace externo, se abre en ventana nueva. (Climate change extinctions, de Mark C. Urban, 2024) estiman que en un escenario pesimista de calentamiento global (con un aumento de 4 °C), el cambio climático por sí solo podría causar la extinción de entre 20–30 % de las especies existentes en los próximos 50–100 años.

Una prueba patente de la reducción de la biodiversidad natural de nuestro planeta la encontramos en la Lista Roja de Especies Amenazadas Enlace externo, se abre en ventana nueva. de la UICN. Dicho listado incluye en 2026 a 48.600 especies en peligro de extinción de las 172.600 evaluadas. En los océanos, por citar solo un ejemplo, la subida de la temperatura y la acidificación del agua están convirtiendo en desiertos blanquecinos los arrecifes de coral, antaño exuberantes praderas submarinas llenas de algas, peces, moluscos y crustáceos.

Científicos europeos han estudiado, por su parte, la reducción de la masa de insectos. El cambio climático y los pesticidas aparecen como las causas principales de este significativo descenso. Preocupa, y mucho, la disminución de las abejas. Por ejemplo, Greenpeace calcula que el 37 % de las poblaciones de abejas en Europa están en declive. ¿Quién polinizará las plantas que nos alimentan? Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), casi el 90 % de las especies de plantas con flores silvestres y más del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen total o parcialmente de la polinización. Estos polinizadores como las abejas no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria y la nutrición, sino que también son fundamentales para la preservación de la biodiversidad.

La sexta gran extinción en cifras

Disminución de poblaciones

  • -83%

    Especies de agua dulce

    Manati Manatí
  • -38%

    Especies terrestres

    Reno o caribú Reno o caribú
  • -36%

    Especies marinas

    Foca monje mediterránea Foca monje mediterránea

Lista roja de especies amenazadas

Total de especies evaluadas: 150.388

Total de especies más amenazadas: 42.100 (27.99%)

Las grandes amenazas:

  • Pérdida de hábitats
  • Sobreexplotación de especies
  • Contaminación
  • Especies invasoras y enfermedades
  • Cambio climático

 VER INFOGRAFÍA: La sexta gran extención en cifras [PDF]

Si la actividad humana ha sido capaz de provocar transformaciones tan profundas, también lo es de impulsar un cambio de rumbo. En este contexto, el cambio climático sitúa en el centro del debate la necesidad de avanzar hacia una economía descarbonizada, basada en la reducción de emisiones. Para lograrlo, será clave acelerar la electrificación, desarrollar sistemas de producción energética más inteligentes y eficientes, fomentar un consumo responsable y articular mecanismos de financiación equilibrados que faciliten el despliegue de las energías limpias sin penalizarlas.