Distribución eléctrica
Estrategia del Operador del Sistema de Distribución (DSO): digitalización y eficiencia
La distribución eléctrica es el último tramo del viaje de la electricidad: el que la lleva desde la red de transporte hasta donde la usamos cada día (hogares, comercios, servicios e industrias). Gracias a esta red, la energía llega con seguridad, continuidad y calidad. En Iberdrola impulsamos la modernización de la distribución con redes más digitales e inteligentes, capaces de responder mejor a lo que necesitamos hoy: más electrificación, más energía renovable y un sistema más resiliente ante incidencias.
La distribución eléctrica es la parte del sistema eléctrico que reparte la energía en alta, media y baja tensión desde las subestaciones hasta los puntos de consumo final —hogares, comercios, servicios o industrias.
Las empresas de distribución son responsables tanto de gestionar y mantener la red de distribución como de la operación del sistema de distribución -por lo que reciben el nombre de DSO (por sus siglas en inglés, Distribution System Operator). Los DSO deben garantizar que la electricidad llegue con seguridad, continuidad y calidad de suministro. Una distribución eficiente es clave para:
- Integrar más energías renovables, como la solar o la eólica.
- Gestionar mejor la demanda, adaptándose a picos de consumo.
- Acompañar nuevos usos de la electricidad, como la movilidad eléctrica o el autoconsumo.
Conscientes de este papel estratégico, desde Iberdrola hemos puesto en marcha un Plan Estratégico con el que tenemos previsto invertir 37.000 millones de euros en redes, principalmente en Reino Unido y Estados Unidos. De este total, 25.000 millones se destinarán a reforzar y digitalizar las redes de distribución y otros 12.000 millones al desarrollo de infraestructuras de transporte, un impulso que permitirá integrar más capacidad renovable y acelerar el despliegue de soluciones y servicios energéticos cada vez más descentralizados.
Integración masiva de renovables y recursos distribuidos (DERs)
La red de distribución eléctrica ha pasado de ser un sistema diseñado para distribuir energía en un único sentido (desde la generación hacia el consumo) a convertirse en una plataforma capaz de gestionar flujos bidireccionales y miles de puntos de conexión descentralizados.
En este nuevo escenario cobran protagonismo los recursos energéticos distribuidos o DERs (Distributed Energy Resources). Los DER son pequeñas instalaciones conectadas a media y baja tensión que pueden generar, almacenar o modular electricidad de forma local. Por ejemplo, el autoconsumo solar, las baterías, las comunidades energéticas o los puntos de recarga de vehículos eléctricos.
La incorporación de estos recursos a la red de distribución, que inyectan y consumen electricidad de forma variable a lo largo del día, cambia el paradigma tradicional de la red y exige mayor flexibilidad y capacidad de coordinación para mantener la estabilidad del suministro. En este contexto, la distribución se convierte en una pieza imprescindible para integrar renovables y acompañar la electrificación de la economía (movilidad eléctrica, autoconsumo, etc.).
Excelencia operativa e infraestructura de red crítica
Las redes de distribución son infraestructuras esenciales para la vida diaria. Están diseñadas para funcionar las 24 horas, en entornos muy distintos y con planes de operación y respuesta para actuar rápido ante incidencias. Además de tener equipos robustos, necesitan una gestión operativa que mejore de forma continua.
Organismos como la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), entre otras, destacan las siguientes capacidades esenciales en una red de distribución moderna:
Nuestros principales proyectos de distribución eléctrica
Gestión inteligente de activos de media y baja tensión
La red de media y baja tensión, la más cercana al usuario, incorpora sensores y equipos digitales que permiten conocer en tiempo real qué está ocurriendo en cada tramo de la red. Esa información se integra en sistemas avanzados de análisis de datos, que permiten identificar patrones de carga o calidad del suministro, anticipar posibles fallos y planificar el mantenimiento antes de que se produzcan incidencias.
Entidades como la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) destacan que, en la transformación del sistema eléctrico, la digitalización es uno de los impulsores clave: permite evolucionar hacia redes más monitorizadas, automatizadas y preparadas para integrar nuevos servicios como la recarga inteligente, el almacenamiento o la agregación de demanda.
Smart grids
El modelo digitalizado es propio de las redes inteligentes o smart grids, que son las redes eléctricas que facilitan el intercambio bidireccional de energía e información gracias a la integración de tecnología digital a partir de Internet, tecnologías de la información y la comunicación, sistemas de control y aplicaciones informáticas y domóticas.
Saber más sobre smart gridsSmart grids
El modelo digitalizado es propio de las redes inteligentes o smart grids, que son las redes eléctricas que facilitan el intercambio bidireccional de energía e información gracias a la integración de tecnología digital a partir de Internet, tecnologías de la información y la comunicación, sistemas de control y aplicaciones informáticas y domóticas.
Saber más sobre smart gridsEn Iberdrola impulsamos el despliegue de redes inteligentes para acompañar la electrificación y mejorar la eficiencia y la calidad del suministro. Además, al contar con más datos y visibilidad sobre el estado de la red, las smart grids nos permiten tomar decisiones más eficientes e incluso priorizar la inversión donde es realmente necesario reforzar o renovar la red, mientras reducimos los costes de operación y mantenimiento. El resultado es una gestión más sostenible, con menos averías y un mejor servicio para el cliente.
Modernización y automatización de subestaciones y centros de transformación
Las subestaciones y centros de transformación son los nodos clave de la red de distribución: puntos donde la energía se transforma, se reparte y se dirige hacia núcleos urbanos, viviendas e industrias. Su creciente digitalización y automatización, en el contexto de las redes inteligentes o smart grids, permite supervisar su funcionamiento y operar muchos de sus equipos de forma remota, lo que agiliza la gestión del sistema y minimiza la necesidad de intervenciones presenciales.
En Iberdrola impulsamos la modernización progresiva de estas instalaciones, incorporando cada vez mayores capacidades de telecontrol, sensorización y maniobra automática. Un ejemplo claro de esta propuesta es el impulso por parte de Iberdrola de una plataforma de centros de transformación (SSP), que permitirá la implantación de tecnologías como el edge computing y la virtualización en los centros de transformación. Además, a través de nuestro programa internacional de innovación abierta con start-ups PERSEO, impulsamos nuevas soluciones tecnológicas orientadas a modernizar la red y mejorar la integración de las infraestructuras.
Gracias a estos avances, es posible reconfigurar la red a distancia o aislar tramos afectados por una avería, limitando el impacto al menor número de clientes y acortando significativamente los tiempos de reposición del suministro.
Impulsamos un sistema de redes eléctricas fiable e innovador
Calidad de suministro: indicadores técnicos (TIEPI/NIEPI) y continuidad
La calidad de suministro de una red eléctrica se mide por dos aspectos clave: la continuidad del servicio y la calidad de la onda eléctrica. La continuidad refleja el tiempo durante el cual los clientes reciben energía sin interrupciones, mientras que la calidad de onda se refiere a la estabilidad de parámetros como la tensión y su forma de onda, evitando variaciones que puedan dañar equipos o afectar a procesos industriales.
La metodología para cuantificar la continuidad depende de la regulación de cada país. A nivel internacional, se utilizan habitualmente los indicadores:

SAIDI
System Average Interruption Duration Index. Mide la duración media total de las interrupciones por cliente y año.

SAIFI
System Average Interruption Frequency Index. Indica la frecuencia media de interrupciones por cliente y año.

SAIDI
System Average Interruption Duration Index. Mide la duración media total de las interrupciones por cliente y año.

SAIFI
System Average Interruption Frequency Index. Indica la frecuencia media de interrupciones por cliente y año.
Por su parte, la calidad de la onda se controla mediante parámetros técnicos como la estabilidad de la tensión, la distorsión armónica, la frecuencia o la ausencia de huecos o sobretensiones.
Cumplimiento normativo y estándares internacionales de diseño (IEC/IEEE)
El diseño, la construcción y el funcionamiento de la red de distribución se apoyan en marcos normativos y estándares técnicos que ayudan a garantizar instalaciones seguras, fiables y preparadas para operar en entornos cada vez más complejos. En ese contexto, se utilizan referencias globales desarrolladas por organismos como la Comisión Electrotécnica Internacional (International Electrotechnical Commission, IEC) y el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), cuyas normas son ampliamente reconocidas por reguladores y por la industria a nivel internacional.
Aunque ambos organismos comparten propósitos similares, mejorar la seguridad, el rendimiento y la interoperabilidad, su enfoque y su forma de trabajo difieren:
IEC
La Comisión Electrotécnica Internacional es una organización internacional dedicada a preparar y publicar estándares para tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas. Además de los estándares, administra sistemas globales de evaluación de conformidad para ensayos y certificación de equipos, sistemas y componentes frente a sus normas. Sus estándares tienen vocación de aplicación internacional y abarcan un espectro amplio de tecnologías y activos del sistema eléctrico.
IEEE
internacional dedicada a promover estándares y desarrollar la tecnología en diversas disciplinas. Las normas IEEE son unas directrices frecuentes en regiones como los EE. UU., país al que pertenece la organización, pero también se integran en otros marcos nacionales por la adopción global de tecnologías de este país. Su enfoque es más técnico al abordar áreas específicas de desempeño óptimo e integración fiable en los sistemas. Estos criterios se desarrollan a partir de investigaciones, estudios o experiencias de la comunidad científica, académica o profesional.
Seguridad industrial y sostenibilidad en la red
La operación de la red de distribución eléctrica exige integrar la seguridad como un principio transversal en todas las fases del ciclo de vida de los activos —diseño, construcción, operación y mantenimiento– para preservar la protección de los trabajadores y la ciudadanía. Para ello, se apoyan en procesos y procedimientos definidos, la coordinación de actividades en obra, y la formación asociada a trabajos y entornos de riesgo, reforzando una cultura preventiva y de mejora continua
Al mismo tiempo, la sostenibilidad guía el desarrollo y la modernización de las infraestructuras, incorporando criterios y soluciones orientadas a reducir impactos, mejorar la eficiencia y favorecer una integración más respetuosa con el territorio.
Protección de infraestructuras y ciberseguridad operativa
Al ser infraestructuras críticas, las redes de distribución eléctricas deben protegerse de forma integral frente a cualquier tipo de riesgo físico o digital. Por ello, además de adoptar medidas tradicionales de seguridad –como control de accesos, videovigilancia o refuerzo perimetral en subestaciones o centros de transformación–, la operación incorpora protocolos avanzados de ciberseguridad para proteger los sistemas de telecontrol, automatización y comunicaciones. Algunas prácticas habituales son la segmentación de redes o el cifrado de datos, por ejemplo.
En Iberdrola mantenemos un firme compromiso con la ciberseguridad e integramos esta protección en la gestión diaria a través de centros de operación y seguridad que supervisan la red en tiempo real, auditorías y pruebas periódicas y una actualización constante de estándares y tecnologías.
Integración ambiental de tendidos y protección de la biodiversidad
La red de distribución eléctrica convive con entornos naturales y paisajísticos, por lo que su diseño, operación y mantenimiento deben incorporar criterios ambientales que reduzcan el impacto sobre los ecosistemas. En Iberdrola mantenemos un Plan de Biodiversidad 2030 por el que nos comprometemos a aplicar el principio de impacto neto positivo en la naturaleza con medidas clave desde la planificación hasta la operación de las redes.
Entre las acciones más relevantes para la distribución, nuestro Informe de Biodiversidad destaca:

Soterramiento en tramos sensibles
Aplicamos actuaciones puntuales, a menudo en coordinación con administraciones locales, para soterrar líneas cuando se busca recuperar espacios o minimizar afecciones, contribuyendo a una mejor integración territorial y paisajística.

Protección de la avifauna
Proyectos como ALETEO (de i-DE en España) adaptan infraestructuras para minimizar colisiones y electrocuciones de aves.

Gestión responsable de vegetación
Promovemos planes de mantenimiento para preservar la vegetación en torno a infraestructuras de redes para conservar especies autóctonas y evitar el daño en el hábitat.

Soterramiento en tramos sensibles
Aplicamos actuaciones puntuales, a menudo en coordinación con administraciones locales, para soterrar líneas cuando se busca recuperar espacios o minimizar afecciones, contribuyendo a una mejor integración territorial y paisajística.

Protección de la avifauna
Proyectos como ALETEO (de i-DE en España) adaptan infraestructuras para minimizar colisiones y electrocuciones de aves.

Gestión responsable de vegetación
Promovemos planes de mantenimiento para preservar la vegetación en torno a infraestructuras de redes para conservar especies autóctonas y evitar el daño en el hábitat.
Presencia global: nuestras operadoras de red de distribución
La gestión de redes de distribución es uno de los ejes estratégicos del modelo de negocio de Iberdrola. Desplegamos y operamos con éxito infraestructuras en distintos países a través de operadoras locales con fuerte implantación territorial. Este enfoque combina una visión global con una ejecución cercana al cliente, adaptada a cada marco regulatorio y a las necesidades concretas de cada mercado. Nuestras operadoras de red en el mundo son:
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