Historia de Iberdrola

Impulsando el futuro, generación tras generación

El esfuerzo, el talento, el compromiso y la ilusión hacen viva la historia de Iberdrola, un Grupo con sólidos pilares a ambos lados del Atlántico. La compañía es hoy una de las dos mayores compañías eléctricas del mundo por capitalización bursátil y la mayor de Europa sin participación estatal, así como líder global en redes, almacenamiento y energías limpias.

Esta posición se ha construido sobre valores firmes y una visión estratégica única. La capacidad de la compañía para anticiparse a las necesidades energéticas de la sociedad y la suma de diferentes culturas ha otorgado una perspectiva singular para la creación de soluciones que preserven el medio ambiente para las generaciones futuras.

La electrificación es imparable.

Nuestro espíritu innovador ha escrito nuestra historia

Celebramos nuestra historia con un libro conmemorativo por nuestro 125 aniversario. Algunas fotografías de este vídeo se han animado con IA.

Desde que comenzamos nuestra historia a principios del siglo XX, la energía ha sido el hilo conductor de una compañía que ha crecido al ritmo de la transformación de la sociedad. En 1901 nacía Hidroeléctrica Ibérica, cuando la electricidad empezaba a cambiar para siempre la industria y la vida cotidiana. Desde entonces, cada nueva central, cada red eléctrica y cada proyecto han formado parte de un mismo desafío: generar la energía necesaria para impulsar el desarrollo y llevarla cada vez más lejos.

A lo largo de más de un siglo, hemos vivido e impulsado las grandes transformaciones del sector energético. De la expansión de la energía hidroeléctrica y la construcción de grandes infraestructuras al despliegue de una red cada vez más extensa y conectada; de la creación de Iberduero en 1944 y la constitución de Iberdrola en 1991 a la expansión internacional que nos convertiría en una compañía global. En concreto, en las últimas décadas, este crecimiento ha pasado de aquella primera apuesta por la energía eólica a una estrategia centrada en las energías renovables, las redes eléctricas y la electrificación. Desde Iberdrola, hemos hecho de esta evolución una forma de mirar siempre hacia adelante, anticipándonos a las necesidades energéticas de cada época.

Los orígenes (1901-1960)

A finales del siglo XIX y principios del XX, las profundas transformaciones de la Segunda Revolución Industrial impulsaron en Europa la necesidad de contar con fuentes de energía más fiables y abundantes para sostener el crecimiento económico. En este contexto, la historia de la compañía comenzó formalmente el 19 de julio de 1901 en el norte de España con la constitución de Hidroeléctrica Ibérica, tras la compra de dos concesiones en el río Ebro y con un capital inicial de 20 millones de pesetas. La entidad creó el concepto de mercado eléctrico nacional al generar electricidad en zonas alejadas de los puntos de consumo para transportarla a grandes distancias mediante alta tensión, plantando así la semilla del negocio de redes actual. Aunque filiales internacionales como la estadounidense Avangrid o la británica ScottishPower sitúan sus raíces en 1840 y 1901 respectivamente, el origen del Grupo ha mantenido siempre su vínculo histórico con esta primera iniciativa en España.

El ritmo de electrificación avanzó rápidamente durante las primeras décadas del siglo XX mediante la puesta en marcha en 1904 del Salto de Quintana, pionero en el transporte de energía a 30.000 voltios hacia Bilbao, junto a la creación de Hidroeléctrica del Águeda. Poco después, en 1907, se constituyó Hidroeléctrica Española (Hidrola) tras recibir las concesiones del río Tajo y del Salto del Molinar en el río Júcar para abastecer a Madrid y Valencia, sociedad que en 1909 fundaría su propia distribuidora, Electra de Madrid. El mapa industrial continuó estructurándose con el nacimiento en 1908 de Unión Eléctrica Vizcaína, fruto de la fusión de cinco distribuidoras locales, y la creación en 1918 de Saltos del Duero, firma que destacó tempranamente por su visión innovadora y de desarrollo en el sector.

El afianzamiento de la hidroelectricidad logró un hito singular en 1935 con la inauguración del Salto de Ricobayo en el río Duero, derivado de un tratado internacional entre España y Portugal, convirtiéndose en el primer gran proyecto de su clase en el país y el mayor de Europa en aquel momento. Más tarde, en 1944, la integración de las concesiones y proyectos de Saltos del Duero con el mercado en expansión de Hidroeléctrica Ibérica dio lugar al nacimiento de Iberduero. La consolidación del sistema eléctrico español proseguiría en 1945 con la creación de Saltos del Sil en las cuencas gallegas, mientras que en el ámbito internacional nacía en Escocia en 1955 la South of Scotland Electricity Board, embrión histórico de la futura ScottishPower.

Años de desarrollo (1961-2000)

La década de 1960 supuso una importante transformación caracterizada por la confianza en el progreso tecnológico y el despegue de la energía nuclear como vector clave de eficiencia y sostenibilidad. En este nuevo escenario, las grandes empresas eléctricas adquirieron una dimensión multinacional y estructuraron progresivamente sus operaciones en tres líneas principales: generación, redes y comercialización. En el ámbito regulatorio español, este desarrollo culminó a finales de siglo con la promulgación de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico, la cual liberalizó el mercado para clientes no domésticos bajo el impulso de las directivas europeas de fomento de la competencia.

Durante estos años, Iberduero continuó fortaleciendo su infraestructura en España mediante la adquisición en 1963 de Saltos del Sil y la posterior inauguración en 1964 de la Central hidroeléctrica de Aldeadávila, la más grande de Europa occidental en aquel momento y un importante dinamizador económico del país. Pocos años después, en 1970, entró en funcionamiento la presa de La Almendra (Central de Villarino), la más alta de España en su momento con sus 202 metros. 

Es también en esta década cuando comienzan a funcionar las primeras centrales nucleares del Grupo: Santa María de Garoña en 1971; la central nuclear de Almaraz (Cáceres) en 1981; y la central nuclear de Cofrentes (Valencia) en 1985.

Por su parte, en el mercado británico se constituyó en 1990 la compañía ScottishPower, la cual comenzó a operar su primer parque eólico terrestre, Carland Cross, en 1992.

El acontecimiento clave de este periodo en España se produjo en 1991 con la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española, dando lugar al nacimiento oficial de la marca Iberdrola. La nueva compañía orientó de inmediato su estrategia hacia la internacionalización, iniciando en 1995 su penetración en Latinoamérica a través de negocios de generación y distribución en Bolivia, Brasil, Guatemala y México. Esta expansión se consolidó en 1997 con la toma de una participación inicial del 39 % en el holding brasileño Neoenergia, seguida en 1999 por la inauguración de la central de Dulces Nombres en México y la primera inclusión de Iberdrola en el prestigioso Dow Jones Sustainability Index.

En este momento, en Estados Unidos durante el año 1998, la fusión de seis compañías energéticas con un proyecto y una visión común dio lugar a un nuevo protagonista: Energy East, germen de la actual Avangrid.

Liderazgo en España (2001-2006)

Al comienzo de la década de 2000, marcada por la expansión de las tecnologías de la información y la tendencia generalizada a la diversificación empresarial hacia otros sectores, Iberdrola centró su negocio principal de energía y redes en España, México y Brasil. Al mismo tiempo, la compañía decidió realizar una apuesta pionera y decidida por la energía eólica, una tecnología en aquel momento descuidada por el sector, pero que ganaría un protagonismo crucial con los compromisos ambientales derivados del Protocolo de Kioto.

El año 2001 constituyó un punto de inflexión corporativo con la llegada de Ignacio S. Galán como vicepresidente ejecutivo y consejero delegado, bajo cuyo liderazgo se aprobó el Plan Estratégico 2001-2006 («x2+»). Dicho plan situó en el centro el salto a nuevos mercados y el impulso a las energías limpias, lo que se acompañó en 2002 de la renovación de la imagen corporativa de la marca y la constitución de la Fundación Iberdrola España. 

En los años siguientes se afianzó la posición de liderazgo de la compañía tanto en resultados como en reconocimientos directivos, destacando en 2005 la puesta en servicio del parque eólico de Maranchón, el mayor de España en su momento. En 2006, Ignacio S. Galán fue nombrado presidente ejecutivo de la empresa, cargo para el que será reelegido de forma masiva hasta el presente.

En ese mismo año se inició el Proyecto STAR para la digitalización e instalación de más de 11 millones de contadores inteligentes en España y se lanzó el Programa de Voluntariado corporativo.

El liderazgo global (2007-2025)

El periodo comprendido desde 2007 ha estado marcado por acontecimientos globales como la crisis económica de 2008, la pandemia de COVID-19 en 2020 y los retos de seguridad energética en Europa, factores que aceleraron la necesidad de eficiencia y descarbonización. En este contexto, Iberdrola ejecutó importantes operaciones corporativas como la integración con ScottishPower y Energy East en 2007, la adquisición de Elektro en Brasil en 2011 y la creación de Avangrid en Estados Unidos en 2015. Paralelamente, la compañía impulsó la innovación abierta mediante el programa PERSEO creado en 2008 y desarrolló grandes instalaciones renovables internacionales, entre las que destacan los parques eólicos de Whitelee en Escocia y Wikinger en Alemania.

La protección del medio ambiente y el buen uso de los recursos naturales dio lugar a una idea clara: para continuar con el proceso de innovación y electrificación, es necesario encontrar otras fuentes de energía más limpias y sostenibles. 

En este contexto, la electrificación de la economía se tradujo en el cierre progresivo de todas sus plantas de carbón a nivel mundial, al tiempo que la empresa se convirtió en un referente de financiación sostenible tras lanzar la primera emisión de bonos híbridos verdes en España en 2017. En materia de generación limpia, se pusieron en marcha proyectos de gran envergadura como el complejo hidroeléctrico La Muela II, los parques fotovoltaicos Núñez de Balboa y Francisco Pizarro en España, la Gigabatería del Támega en Portugal, la planta de hidrógeno verde en Puertollano y el parque eólico marino Saint-Brieuc en Francia.

El crecimiento estratégico de la organización se ha reforzado mediante sólidas alianzas globales con socios como Norges Bank y BP, junto a la creación de marcas especializadas como i-DE en distribución, Carbon2Nature para soluciones de descarbonización o EnergyLOOP para el reciclaje de palas eólicas. Asimismo, la empresa reformó sus Estatutos Sociales para consagrar el dividendo social y ha mantenido una respuesta activa ante emergencias sociales y ambientales, como la articulación del plan il-lumina tras las graves inundaciones provocadas por la DANA en Valencia.

En la etapa más reciente, Iberdrola ha afianzado su perfil financiero e industrial tras completar la venta de activos térmicos en México, acordar la adquisición de la distribuidora ENW en Reino Unido y asumir el control total de sus filiales en Estados Unidos Avangrid, y Brasil Neoenergia. Con la presentación de su Plan Estratégico 2025-2028, dotado con 58.000 millones de euros de inversión orientados al desarrollo de redes.

Esta es la historia de una compañía que ha evolucionado con su tiempo, pero también ha trabajado para anticiparse a él. Una historia de grandes proyectos, decisiones y personas que han ido transformando la forma de generar, transportar y consumir energía. Más de 125 años después de nuestros orígenes, aquel objetivo continúa: trabajamos para poner la energía al servicio del desarrollo y contribuir a construir un futuro limpio y sostenible.

Porque la luz que encendimos hace más de un siglo, hoy brilla más fuerte que nunca.

Celebramos 125 años de historia en España