1901
Nace Hidroeléctrica Ibérica en España, compañía que formará parte de Iberdrola, con la finalidad de atender la creciente demanda de energía eléctrica en las principales regiones industriales del norte de España.
Hitos destacados de este periodo
1901
1901
Nace Hidroeléctrica Ibérica en España, compañía que formará parte de Iberdrola, con la finalidad de atender la creciente demanda de energía eléctrica en las principales regiones industriales del norte de España.
1907
Se constituye Hidroeléctrica Española (Hidrola) tras la cesión de Hidroeléctrica Ibérica de las concesiones que tenía sobre el río Tajo y el Salto del Molinar, en el río Júcar, con el propósito de abastecer a los mercados madrileño y valenciano.
1918
Se funda Saltos del Duero, entonces como Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, como productora y distribuidora de electricidad. La sociedad fue pionera en el desarrollo de proyectos de I+D.
1944
Nace Iberduero como resultado de la fusión de Saltos del Duero e Hidroeléctrica Ibérica, la unión de dos proyectos empresariales complementarios. Saltos del Duero poseía las mejores concesiones y los proyectos hidroeléctricos más ambicioso del momento, mientras que Hidroeléctrica Ibérica aportaba un mercado con gran potencial de crecimiento.
1955
Se crea South of Scotland Electricity Board, germen de ScottishPower y una de las mayores empresas de generación y transporte de electricidad en Escocia.
1960
A finales del siglo XIX, Europa inició una etapa de profundas transformaciones. La Segunda Revolución Industrial cambiaría para siempre la forma de producir, de comunicarse y de vivir. El progreso tecnológico impulsó nuevas industrias y se hizo patente la demanda de fuentes de energía más fiables y abundantes.
En 1914, el estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió ese impulso, pero también marcó un punto de inflexión. Las necesidades del conflicto obligaron al sector energético a reinventarse, a buscar nuevos recursos y a construir amplias redes de distribución que pudieran sostener la reconstrucción posterior. En ese contexto, los recursos hidráulicos adquirieron una importancia estratégica: el agua se convirtió en el motor del desarrollo al conseguir transformar esa fuerza de la naturaleza en energía para hogares, talleres y fábricas.
Es también en esta época cuando comienzan a desarrollarse las primeras instalaciones eléctricas para uso doméstico, especialmente en Estados Unidos, que ve como sus calles y hogares se iluminan gracias a la electricidad.
Años después, el avance conseguido durante las primeras décadas del siglo XX se interrumpió con el estallido de la Guerra Civil española, conflicto que frenó el desarrollo del país y destruyó infraestructuras eléctricas clave en un momento de incertidumbre y escasez de recursos. Esta situación fue la antesala de lo que ocurriría pocos años después en Europa que, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se sumió en un periodo de inestabilidad.
Por una parte, España, que no participó en el conflicto, estuvo aislada durante los años cuarenta, lo que produjo una falta de acceso a tecnología y materiales que podrían haber ayudado al avance del sector energético en la región.
En este contexto, la electricidad pasó a considerarse un recurso estratégico. El intervencionismo estatal se intensificó, buscando garantizar el suministro en un entorno de escasez y control económico. Esa situación generó incertidumbre entre las empresas, ante el temor de una posible nacionalización completa del sector.
Aun así, el compromiso y la perseverancia de los profesionales que mantenían viva la actividad eléctrica permitieron sostener las bases sobre las que, años después, se construiría la recuperación y el crecimiento del sistema energético español.
Para entender el recorrido del Grupo, es fundamental entender la historia de las instalaciones que hoy en día lo conforman. Así que podemos decir que nuestra historia comienza en 1901, en el norte de España. Aquí las principales regiones industriales demandaban más energía eléctrica para continuar con su actividad. Para poner solución a este problema se produce la compra de dos concesiones del río Ebro que se convierten en el origen de lo que meses después, el 19 de julio de 1901, se convertirá en Hidroeléctrica Ibérica. Esta sociedad se constituyó con un capital social de 20 millones de pesetas y creó el concepto de mercado eléctrico nacional, generando electricidad lejos de los lugares de consumo y transportándola a grandes distancias a través de líneas de alta tensión. Este es el germen del negocio de redes en España tal y como lo conocemos ahora, y el inicio de la creación de una de las compañías energéticas más importantes de Europa y del mundo.
Y aunque el origen de Avangrid, la filial de Iberdrola en Estados Unidos, se ubique en el año 1840 en Connecticut con el nacimiento de Hartford City Light Company, y el de ScottishPower en 1901 con el nacimiento de Clyde Valley Electrical Power, el inicio del camino siempre ha estado conectado a ese primer negocio en España.
Pronto, en 1904, Hidroeléctrica Ibérica pone en marcha el Salto de Quintana, el primero en entrar en servicio. Y fue pionero en el transporte de esa energía, ya que utilizó líneas de 30.000 voltios para llevarla hasta Bilbao. Este mismo año nace Hidroeléctrica del Águeda, que llegó a suministrar energía eléctrica a 29 localidades entre la provincia de Salamanca y Portugal.
Más tarde, en 1907, se constituye otro de los pilares de la compañía: Hidroeléctrica Española (Hidrola) tras la cesión de Hidroeléctrica Ibérica de las concesiones que tenía sobre el río Tajo y el Salto del Molinar, en el río Júcar, con el propósito de abastecer a los mercados valenciano y madrileño. Unos años más tarde, en 1909, esta empresa creará su propia distribuidora, Electra de Madrid, para operar en baja tensión en la capital española.
La electrificación del norte de España continúa y en 1908 nace la sociedad Unión Eléctrica Vizcaína, destinada a distribuir energía eléctrica, fusionando cinco distribuidoras ya existentes: Santa Ana de Bolueta, Eléctrica del Nervión, Electra de Bedia, Electra Compañía General de Electricidad y El Ibaizábal.
Una década después, en 1918, nace una compañía que fue pionera en proyectos de I+D en el sector. Saltos del Duero, entonces conocida como Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, se funda para convertirse en una nueva productora y distribuidora de electricidad con una visión a futuro que dejó huella.
Y el desarrollo de la energía hidroeléctrica continúa en España. En 1935, se inaugura el salto de Ricobayo, como resultado de un tratado internacional entre España y Portugal en el Duero y sus afluentes. Este proyecto supuso un hito, ya que se convirtió en el primer gran proyecto de este tipo en España y el mayor de Europa en ese momento.
La fusión de dos proyectos empresariales complementarios en 1944 marcó el nacimiento de Iberduero. De un lado, Saltos del Duero, que poseía las mejores concesiones y los proyectos más ambiciosos del momento; del otro, Hidroeléctrica Ibérica, que aportaba un mercado con gran potencial de crecimiento. Juntas suponían la consolidación de un proyecto energético sólido en el mercado español.
El mercado nacional continúa creciendo con el nacimiento de una nueva compañía, Saltos del Sil, en 1945. Esta se establece en las cuencas de los ríos Sil y Bibey, y cuenta con líneas eléctricas entre Galicia, Ponferrada y Madrid.
Una década después, en 1955, nace en Escocia South of Scotland Electricity Board, germen de lo que hoy es ScottishPower, y se convierte en una de las mayores empresas de generación y transporte de electricidad del país.
Visitas a la central de Ricobayo, en Zamora, España.
1 de 32