Años de desarrollo

Años de desarrollo 1961-2000

Hitos destacados de este periodo

1961

1963

Iberduero adquiere Saltos del Sil, que contaba con acuerdos con las sociedades distribuidoras de la zona centro y con Électricité de France. El acuerdo de compra se concretó mediante la entrega de tres acciones de Iberduero por cuatro acciones de Saltos del Sil.

1964

Puesta en marcha de la presa de Aldeadávila, en Salamanca, en el curso del río Duero.

1970

Se inaugura la presa de La Almendra, la más alta de España, también conocida como la Central de Villarino.

1981

Hidroeléctrica Española pone en explotación comercial el primer grupo de la central nuclear de Almaraz (Cáceres).

1989

Se pone en explotación la central hidroeléctrica de La Muela (España).

1990

Se constituye ScottishPower como parte del proceso de privatización del sector eléctrico en el Reino Unido.

1991

Nace Iberdrola de la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española.

1997

Creación de Neoenergia, inicialmente bajo en nombre de Guaraniana.

1998

Nace Energy East, que después será el germen de la actual Avangrid, tras la fusión de seis compañías en EE. UU.

2000

Un nuevo mapa energético

Los años sesenta marcaron un punto de inflexión en la historia de la energía. El mundo tenía una enorme confianza en el progreso y en la capacidad tecnológica del ser humano. En ese contexto, el desarrollo de la energía nuclear representó un salto adelante sin precedentes. Empresas de ambos lados del Atlántico, entre ellas las que más tarde darían forma al Grupo Iberdrola, se adentraron en una nueva era, impulsadas por la búsqueda de eficiencia, seguridad y sostenibilidad en la generación eléctrica.

La década de los setenta trajo consigo un escenario de expansión y cambio. El crecimiento industrial y urbano disparó la demanda de energía, lo que llevó a una intensa búsqueda de nuevas fuentes y a un proceso de integraciones empresariales destinado a fortalecer estructuras y asegurar el suministro.

Sin embargo, el panorama internacional se vio sacudido en 1973 por la crisis del petróleo. La dependencia energética mundial quedó al descubierto, y el sector eléctrico emergió como un actor clave para garantizar la estabilidad y facilitar la recuperación.

En los años posteriores, los procesos de privatización y liberalización comenzaron a redefinir el mapa energético. Las grandes compañías iniciaron un camino hacia modelos más abiertos, competitivos e interconectados, preludio de la transformación que llevaría al sector a una dimensión verdaderamente internacional.

Anticipación a la revolución energética mundial

Trabajadora de Iparraguirre

La década de los noventa coincide con el inicio de la globalización, caracterizada por la integración de las economías locales en un entorno internacional, en el que la producción industrial y los movimientos de capital se producen en clave intercontinental. A su vez, el desarrollo tecnológico empieza a acelerar, especialmente en las tecnologías de información y comunicación (TIC) con la adopción de internet y la Web 2.0.

Las grandes empresas eléctricas, como parte central de la economía y el desarrollo mundial, no son ajenas a este fenómeno y empiezan a funcionar como auténticas multinacionales. Así, durante esta época se produce una estructuración de los negocios que se dividen en tres líneas principales: Generación de energía, Redes y Comercialización de esta. Todo, poco a poco, se opera en clave internacional, siguiendo la tendencia social y del mercado.

Por su parte, en España se promulgó la Ley 54/1997 de 27 de noviembre del Sector Eléctrico que liberalizó el mercado eléctrico para los clientes no domésticos. Este paso se dio bajo las directrices de las autoridades europeas para promover la competencia en una actividad económica estratégica, aportando un marco regulatorio más flexible para el sector.

El mercado energético español expande sus horizontes

En España, el sector energético continúa su desarrollo con la forja de nuevas alianzas y el desarrollo de un nuevo tipo de energía: la nuclear. Así, en 1963, Iberduero adquiere Saltos del Sil, que contaba con acuerdos con las sociedades distribuidoras de la zona centro y con Électricité de France. Al año siguiente, la compañía inauguró una obra de ingeniería única en España, la Central hidroeléctrica de Aldeadávila, que se convirtió en la mayor central de la Europa occidental. Su puesta en marcha supuso una palanca de despegue económico durante los años 60 y 70 en el país. Poco después, en 1970 empieza a operar la presa más alta de España: La Almendra, también conocida como la Central de Villarino. Con sus 202 metros de altura, conserva el título más de 50 años después de su construcción.

Será en la década de los 70 cuando la energía nuclear llega con más fuerza a España. En 1971 comenzó a funcionar la central nuclear de Santa María de Garoña, una de las primeras de España. Una década más tarde, en 1981, se inicia la explotación comercial de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, la primera nuclear de segunda generación del país. Cuatro años después empieza a operar la Central Nuclear de Cofrentes, en Valencia.

Sin embargo, los recursos naturales siguen suponiendo una oportunidad excepcional para la generación de energía en España y en 1989 se incorpora a la red la central hidroeléctrica de La Muela, en Valencia.

Nace la marca Iberdrola

Logo azul de Iberdrola

En 1990 se constituye ScottishPower como parte del proceso de privatización del sector en Escocia. La compañía se convierte en un modelo a seguir para el sector en Reino Unido porque desde sus orígenes en 1955, como South of Scotland Electricity Board, fue desarrollando un negocio integrado que cubría la generación, la distribución y el suministro de energía en el país. En tan solo dos años, en 1992, comienza a funcionar su primer parque eólico terrestre: Carland Cross.

Por su parte, en España el sector presencia el nacimiento de una de las compañías líderes en energía. De la fusión entre Iberduero e Hidroeléctrica Española (Hidrola) en 1991 nace Iberdrola, cuyo foco se centra en la internacionalización del negocio. De esta manera, trabaja para expandirse en el mercado de Latinoamérica y en 1995 entra en Bolivia, Brasil, Guatemala y México con sus negocios de distribución y generación eléctrica. Pocos años después, en 1997, Iberdrola consolida su presencia en el mercado brasileño a través de una participación inicial del 39 % en el holding Neoenergia, que se creó inicialmente bajo el nombre de Guaraniana y obtuvo la primera concesión de distribución en Coelba.

En Estados Unidos el sector de la energía sigue evolucionando y creciendo, dando lugar a nuevos agentes en el sector, como Energy East, que surge en 1998 tras la fusión de seis compañías, que vieron en su proyecto conjunto una oportunidad única de desarrollo. También en el continente americano, en esta ocasión en México, Iberdrola inaugura su primera central, la de Dulces Nombres, en Nuevo León, en 1999. En este mismo año Iberdrola es incluida por primera vez en el índice internacional Dow Jones Sustainability Index, donde ha permanecido presente durante sus 25 ediciones siendo la única utility europea en el ranking.

Porque la luz que encendimos hace más de un siglo, hoy brilla más fuerte que nunca.

Celebramos 125 años de historia en España