'DESVELANDO MEMORIAS'

Recuperando una historia hispana y americana compartida

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La independencia de los Estados Unidos de América fue un acontecimiento de gran trascendencia histórica y política que marcó el camino hacia las democracias occidentales modernas. Pero poco se ha hablado de la contribución de España y de los hispanos a este hito, la cual, sin embargo, resultó decisiva para el triunfo de los colonos. Entre 1775 y 1781, la monarquía hispánica envió armas, mantas, uniformes y préstamos de dinero para el ejército de George Washington por importe de más de 3 millones de pesos (3 billones de dólares al cambio actual) y miles de soldados y marinos de España y de sus territorios americanos lucharon del lado de los sublevados. Ahora, ve la luz Desvelando memorias (Unveiling Memories), un libro y una web impulsados y patrocinados por Iberdrola con el objetivo de recuperar esta historia hispana y americana compartida.

CONTRIBUCIÓN DE ESPAÑA Y LOS HISPANOS A LA INDEPENDENCIA DE LOS EE. UU.

Para hacer frente a los gastos acarreados por la Guerra de los Siete Años (1756-1763) contra Francia, España y sus aliados, el rey Jorge III de Gran Bretaña aumentó los ya de por sí crecidos impuestos a sus Trece Colonias americanas. Las nuevas tasas fueron la gota que colmó el vaso del descontento de los colonos, que desde hacía tiempo venían quejándose de no tener representación en el Parlamento británico —donde, precisamente, se votaban esos gravámenes—, lo que los decidió a unirse para rebelarse contra la metrópoli y declarar su emancipación. Estalló así la Guerra de la Independencia (1775-1783).

Gran Bretaña era por aquel entonces una de las tres mayores potencias del mundo, mientras que los sublevados no tenían armas, pólvora ni dinero para la guerra. En busca de ayuda, el recién creado Congreso de Filadelfia recurrió a tres grandes países rivales de la Corona inglesa, a los que envió cuatro emisarios: Benjamin Franklin a Francia, Arthur Lee y John Jay a España y John Adams a Holanda.

 Armas, dinero, mantas y uniformes para los rebeldes

El rey francés Luis XVI recibió en Versalles al famoso padre fundador y le concedió dinero, barcos y tropas. España, sin embargo, rechazó una alianza inmediata con los revolucionarios por miedo a que las ideas independentistas prendieran en sus propios dominios del continente americano, pero desde el principio de la contienda ayudó a los colonos de manera encubierta. De hecho, las primeras armas extranjeras que recibieron los estadounidenses procedían de España, llegadas a Marblehead (Massachusetts) en 1775 a bordo de los navíos de Diego de Gardoqui. Este comerciante bilbaíno, nombrado intermediario extraoficial con los rebeldes, fue también quien coordinó el envío de los conocidos como Spanish dollars: 120.000 reales de a ocho en efectivo y otros 50.000 en órdenes de pago.

En 1776, el conde de Aranda, embajador español en París, firmó un envío secreto de cañones, morteros, bombas, balas, fusiles y todo tipo de pertrechos para el ejército de George Washington, costeado a partes iguales por España y Francia, lo que hizo posible la primera victoria de los sublevados contra los británicos, en la Batalla de Saratoga (1777). Este triunfo animó a los franceses a comprometerse activamente con la causa independentista y declarar la guerra a Gran Bretaña en 1778, a la que se sumó España en 1779 mediante la firma del Tratado de Aranjuez por parte del rey Carlos III.

 La Marcha de Gálvez por el Misisipi

A partir de ese momento, España participó abiertamente en el conflicto. En agosto de ese mismo año, el gobernador del entonces territorio español de La Luisiana, Bernardo de Gálvez, inició la marcha hacia los fuertes ingleses establecidos en la orilla izquierda del Misisipi. Al mando de una heterogénea tropa de casi 1.600 hombres —formada por unos 300 soldados de su regimiento a los que se unieron colonos franceses, alemanes y españoles que habitaban en los pueblos cercanos, además de indios, afroamericanos y algunos patriotas norteamericanos—, logró tomar los fuertes de Manchak, Baton Rouge y Natchez y, en los años siguientes y con refuerzos de Europa y soldados hispanos de América, dos ciudades estratégicas para los británicos: La Mobila (Alabama) y Pensacola (Florida).

Tras esta hazaña, el río se convirtió en la autopista fluvial por la que España suministraba, remontando aguas desde Nueva Orleans, cargamentos de pólvora, armamento, uniformes y quinina, esencial para combatir la malaria.

 Frentes en Europa y al sur

En aguas europeas, los españoles atacaron Gibraltar y Menorca —entonces en manos británicas, y que volvió bajo la Corona española tras la guerra— para debilitar al ejército inglés, que se vio obligado a desatender el bloqueo de los puertos galos. Los navíos franceses consiguieron así llegar a las costas americanas con las tropas y bastimentos que tanto necesitaban los rebeldes.

Del mismo modo, el ejército español abrió otro frente al sur de las Trece Colonias y Matías de Gálvez, padre de Bernardo, atacó las posesiones británicas establecidas en las costas de Honduras-Guatemala. Fue también otra flotilla española, al mando de José Solano, la que se encargó de proteger las colonias francesas del Caribe, de manera que los barcos galos pudieran trasladarse a las costas de Yorktown e impedir el reavituallamiento del ejército inglés allí sitiado.

La victoria en Yorktown (1781), que resultó decisiva para el triunfo final de los revolucionarios, tampoco habría sido posible sin la contribución española: la Corona entregó a Francia cientos de miles de pesos de plata recaudados en La Habana (Cuba) para satisfacer las pagas atrasadas del ejército de Washington.

IBERDROLA, COMPROMETIDA CON LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISPANA EN AMÉRICA

No obstante, la intervención de España en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América ha sido, a menudo, pasada por alto y, hasta hace bien poco, la contribución del mundo hispánico al origen de la nueva nación ha sido escasamente reivindicada. En 1976, coincidiendo con el bicentenario de la independencia, el Estado español regaló a Washington la estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez, que hoy preside el Memorial Park dedicado al militar y político malagueño. Hubo que esperar casi cuatro décadas (hasta 2014) para que Gálvez, tras un esfuerzo privado, diplomático e institucional, fuera reconocido como Ciudadano de Honor a Título Póstumo de los Estados Unidos. Desde entonces, su retrato preside uno de los principales salones del Capitolio.

El grupo Iberdrola —comprometido con el desarrollo cultural y la restauración del legado histórico— ha contribuido de manera significativa a esta labor de visibilización mediante la exposición Recovered Memories. Spain and the Support for the American Revolution (Memorias recobradas. España y el apoyo a la Revolución Norteamericana), que pudo verse en Washington y Nueva Orleans en 2018, donde fue visitada por los Reyes de España, don Felipe y doña Letizia. Un año más tarde, la compañía donó la estatua de Gálvez exhibida en la muestra a la Embajada de España en Estados Unidos, en cuya entrada puede contemplarse actualmente.

Ignacio Galán, presidente del grupo Iberdrola

El conocimiento de nuestro pasado, a partir de los hechos históricos acontecidos, es clave para entender el presente y avanzar hacia el futuro

Tras el éxito de esta exposición, Iberdrola se ha marcado ahora el ambicioso objetivo de dejar un legado permanente de la crucial contribución de España y de los latinos e hispanos a la independencia estadounidense, intentando para ello que los museos de historia de Estados Unidos den cabida a los hechos de Bernardo de Gálvez y sus contemporáneos. Surge así el proyecto Desvelando memorias (Unveiling Memories), que comprende diversas iniciativas a ambos lados del Atlántico, como actuaciones en museos e instituciones oficiales y entidades privadas, exposiciones, publicaciones, conmemoraciones, recursos digitales, apoyo a formación, docencia e investigación y colaboración con medios de comunicación.

El libro Desvelando memorias (Unveiling Memories): España y la contribución hispánica a la independencia de los EE. UU. —junto con la web del mismo nombre— forma parte de este proyecto. A través de 38 artículos redactados por 11 autores especialistas en la materia bajo la dirección de José Manuel Guerrero Acosta, el volumen ofrece una síntesis sobre la aportación hispánica a la independencia y el nacimiento de los Estados Unidos de América. Con edición bilingüe (en español y en inglés) y sus cuidadas ilustraciones, recuerda a los paneles explicativos que suelen verse en los museos y nos invita a realizar un recorrido por los hechos históricos —guiados por una detallada cronología—, conocer a los protagonistas y descubrir las huellas que han quedado en los principales escenarios de esos acontecimientos.