Todo sobre el 5G
Qué es el 5G, cómo funciona y cuáles son sus ventajas
El 5G ya forma parte de la infraestructura digital de empresas y ciudades. Más allá de mejorar la conexión móvil, permite conectar activos, datos y personas para operar instalaciones críticas con mayor visibilidad, flexibilidad y capacidad de respuesta.
La conectividad se ha convertido en una pieza esencial de la transformación de la industria y de las infraestructuras. Sensores en una fábrica, sistemas de control en una red eléctrica, vehículos conectados o dispositivos de seguridad generan información que debe circular de forma segura y útil para apoyar la toma de decisiones.
En este contexto, el 5G no es solo la evolución de la telefonía móvil. Es una plataforma de comunicaciones capaz de complementar otras tecnologías —como la fibra óptica, las redes privadas, el satélite o las redes de baja potencia— para dar respuesta a necesidades muy diferentes: desde conectar miles de sensores hasta respaldar aplicaciones que requieren una respuesta rápida y fiable.
Qué es el 5G
El 5G es la quinta generación de tecnologías de comunicación móvil. Sucede a las redes 4G y ofrece una velocidad mucho mayor, con una respuesta casi instantánea, pero su principal aportación no reside únicamente en aumentar la velocidad de descarga: permite adaptar la conectividad al uso que se necesita y facilita la comunicación entre un gran número de dispositivos conectados.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) identifica tres grandes capacidades del 5G:
- Banda ancha móvil mejorada.
- Comunicaciones masivas entre máquinas.
- Comunicaciones ultrafiables y de baja latencia.
Qué hace diferente al 5G
El edge computing de la mano de las red 5G y las futuras
El mayor potencial del 5G no está solo en transmitir más información, sino en procesarla cerca de donde se genera. El edge computing acerca la capacidad de cálculo a los activos, sensores y equipos de campo, evitando que todos los datos tengan que viajar a un centro de procesamiento remoto. Esto permite acelerar el análisis, reducir el tráfico hacia la nube y apoyar decisiones operativas allí donde es determinante el tiempo de respuesta. Organismos como el Observatorio Europeo del Edge Computing proyecta cerca de 14.000 nodos edge climáticamente neutros y altamente seguros desplegados en la UE en 2030 (suponiendo un incremento aproximadamente del 85 % desde 2025).
Además, dentro de este escenario de conectividad, se crean espacios como las redes 5G privadas.
Las redes 5G privadas ofrecen conectividad dedicada dentro de una instalación o ámbito operativo. Permiten gestionar la cobertura, los dispositivos, la calidad del servicio y las políticas de seguridad según las necesidades de la organización.
Estas suelen ser utilizadas en sectores como la energía, la minería, la fabricación, los transportes, la logística, las instituciones gubernamentales o los espacios para la organización de eventos. Además, si en efecto estas redes privadas pueden aportar una capa de conectividad controlada para un recinto u operación concreta, esto implica que hay que poner el foco más que nunca en incorporar la ciberseguridad desde el diseño: identidad de los dispositivos, segmentación de la red, protección de los datos y supervisión continua.
Iberdrola: innovación digital para unas redes más inteligentes y resilientes
En Iberdrola pensamos que la digitalización de las redes eléctricas es una palanca clave para avanzar hacia un sistema energético más eficiente, seguro y sostenible. Las redes inteligentes permiten observar el estado del sistema, anticipar incidencias, integrar más energías renovables y gestionar nuevos recursos distribuidos, como el almacenamiento, el vehículo eléctrico o el autoconsumo.
La conectividad avanzada, incluido el 5G cuando aporta valor al caso de uso, puede complementar los sistemas de telecomunicaciones y control que hacen posible esta evolución. Su papel es facilitar una comunicación más ágil entre activos, equipos de campo y plataformas digitales para reforzar la operación y la calidad de servicio.
A través de la innovación abierta y de iniciativas como el Global Smart Grids Innovation Hub, Iberdrola colabora con empresas tecnológicas, universidades y otros agentes del ecosistema para desarrollar soluciones aplicables a las redes del futuro: más automatizadas, flexibles, resilientes y preparadas para acelerar la electrificación.



