Bicicletas eléctricas: una alternativa eficiente para moverse por la ciudad

¿Te subes al futuro de la movilidad urbana?

Movilidad eléctrica

Asequibles, sostenibles y saludables. Las ventas de bicicletas eléctricas se disparan en todo el mundo y más de 700 grandes ciudades cuentan con sistemas de bicicletas eléctricas compartidas. Descubre el porqué.

 
Bicicletas eléctricas
Muchas ciudades apuestan por ofrecer servicios de bicicletas eléctricas.

¿Qué es una bicicleta eléctrica?

 

Las bicicletas eléctricas forman parte del segmento de vehículos eléctricos ligeros con mayor adopción mundial. Por definición, una bicicleta eléctrica es una bicicleta equipada con un motor eléctrico, una batería recargable y un sistema de control que ayuda al pedaleo.

Las bicicletas eléctricas, también llamadas e-bikes, se han consolidado como una alternativa práctica para desplazamientos urbanos y periurbanos, ya que permiten recorrer distancias mayores que una bicicleta convencional en el mismo tiempo y con menor esfuerzo físico. De esta forma, ayudan a sustituir trayectos cortos que, en muchos casos, aún se realizan en vehículos de combustión. 

Además, esta forma de transporte no deja de evolucionar: la tecnología está desarrollando baterías cada vez más ligeras, con mayor autonomía y vida útil. Con la batería llena, una bicicleta eléctrica puede recorrer en la actualidad entre 30 y 100 kilómetros, o incluso más, dependiendo del modelo, el peso del ciclista y el terreno. Las e-bikes representan así una solución accesible, eficiente y cada vez más integrada en la movilidad de las ciudades, especialmente con la visión a futuro de poder electrificar los vehículos de transporte.

Por qué las bicicletas eléctricas ganan protagonismo

La movilidad eléctrica no avanza solo a través de vehículos como el coche eléctrico, los autobuses o camiones. También lo hace mediante soluciones ligeras y de proximidad, como bicicletas, patinetes o motos eléctricas, especialmente útiles en entornos urbanos. La Agencia Internacional de la Energía señala que los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas son el segmento del transporte por carretera más electrificado: en 2025 uno de cada diez vehículos de este tipo en circulación en el mundo ya es eléctrico. En paralelo, organismos como el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) destacan el papel de las bicicletas eléctricas para sustituir desplazamientos en vehículos más contaminantes y facilitar trayectos más largos con menor esfuerzo y la Confederación de la Industria de la Bicicleta Europea (CONEBI) apunta que el segmento mantiene un interés sólido y un papel significativo dentro del mercado europeo, reforzado por políticas de movilidad sostenible, incentivos y nuevas exigencias de diseño y sostenibilidad. 

La bicicleta eléctrica, el transporte del futuro.

Ventajas de las bicicletas eléctricas

  • Más alcance en menos tiempo

    Facilitan trayectos más largos que una bicicleta convencional y ayudan a conectar barrios, centros de trabajo, estaciones o zonas de ocio.

  • Menos emisiones directas

    Al desplazarse con energía eléctrica y pedaleo, no emite gases ni partículas en suspensión, lo que ayuda a que el aire de la ciudad esté más limpio. Con esto, contribuyen además a reducir el uso de vehículos de combustión en trayectos cortos.

  • Menor esfuerzo físico

    Permiten subir pendientes, transportar carga ligera o desplazarse con más comodidad sin renunciar a la actividad física.

  • Menos ruido y congestión

    Ocupan menos espacio que un coche, generan menos ruido y favorecen ciudades más habitables.

  • Reducción en costes

    Es un medio de transporte mucho más barato que un coche. Menor precio inicial, gasto cero en carburante, primas de seguro, impuestos o aparcamiento.

Normativa básica y seguridad

Para que una bicicleta eléctrica pueda circular como una bicicleta convencional, debe cumplir una serie de requisitos establecidos por la normativa europea. Estos criterios garantizan que la asistencia eléctrica sea un apoyo al pedaleo y no sustituya la conducción manual del usuario.

Una bicicleta eléctrica debe contar con un motor eléctrico auxiliar de potencia nominal continua máxima de 250 W, cuya asistencia funcione únicamente mientras el usuario pedalea. Además, el sistema debe reducir progresivamente la ayuda del motor hasta detenerse cuando la bicicleta alcanza los 25 km/h. Cuando cumple estas condiciones, la bicicleta eléctrica se considera un ciclo a efectos normativos y, por tanto, no requiere carnet de conducir, matrícula ni seguro obligatorio para circular.

Más allá de estos requisitos generales, es importante conocer las normas específicas de cada municipio, ya que pueden variar las condiciones de circulación por espacios como aceras, carriles bici, zonas peatonales u otras áreas habilitadas.

Rompiendo algunos mitos

A pesar de que las bicicletas eléctricas son cada vez más habituales en nuestras ciudades, todavía existen algunas ideas preconcebidas sobre su funcionamiento, sus ventajas o su uso. Lejos de sustituir a la bicicleta tradicional, la asistencia eléctrica amplía sus posibilidades y facilita que más personas puedan incorporarla a sus desplazamientos cotidianos. A continuación, desmontamos algunos de los mitos más frecuentes sobre esta alternativa de movilidad sostenible.

  • “No son bicicletas de verdad”

    Son bicicletas con asistencia al pedaleo: el motor ayuda, pero el usuario sigue pedaleando.

  • “Son solo para personas que no quieren hacer ejercicio”

    La asistencia permite regular el esfuerzo, pero sigue favoreciendo una movilidad activa.

  • “Se recargan pedaleando”

    Realmente solo algunos modelos. Y cuesta más pedalear en modo recarga.

  • “Son demasiado pesadas”

    Pesan más que una bicicleta convencional, pero la asistencia eléctrica compensa ese incremento durante la marcha y las hace aptas para cualquier edad y condición física.

  • “Solo sirven para ciudades llanas”

    Precisamente son útiles en ciudades con pendientes o recorridos más exigentes.

  • “Mucho más lentas que el coche”

    La velocidad media en el centro de las grandes ciudades es muy similar para bicicleta y coche: de 15 a 25 km/h.

  • “No es necesario usar casco”

    Aunque depende de la legislación de cada país, el casco siempre es recomendable, especialmente para menores o cuando se transitan carreteras o vías interurbanas (casos en los que muchas veces es obligatorio por ley).

Mejores ciudades para montar en bicicleta

Para categorizar las mejores ciudades para hacer uso de la bicicleta, muchas instituciones internacionales hacen uso del índice publicado por Luko, Global Bicycle Cities, que analiza 90 ciudades y evalúa aspectos como la infraestructura ciclista, la seguridad, el uso de la bicicleta, los sistemas de bicicleta compartida, las condiciones meteorológicas y las iniciativas para fomentar este tipo de movilidad.

Las ciudades mejor valoradas son:

Bicicletas eléctricas y movilidad sostenible

Las bicicletas eléctricas se han convertido en una alternativa eficiente para muchos desplazamientos cotidianos, especialmente en entornos urbanos. Gracias a la asistencia al pedaleo, permiten recorrer distancias más largas con menor esfuerzo y facilitan trayectos como ir al trabajo, realizar compras, acudir a centros educativos o conectar con otros medios de transporte público. También son una opción adecuada para desplazamientos de media distancia en los que el vehículo privado puede sustituirse por una forma de movilidad más ligera y eficiente.

Además de contribuir a reducir las emisiones asociadas a los desplazamientos, el uso responsable de una bicicleta eléctrica implica cuidar sus componentes y alargar su vida útil. Un mantenimiento adecuado de la batería, el uso correcto de los sistemas de carga y la reparación o reutilización de piezas cuando sea posible ayudan a reducir su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida.

Iberdrola y el impulso de la movilidad eléctrica

En Iberdrola apostamos por la electrificación como una de las principales palancas para avanzar hacia un modelo energético más sostenible y reducir las emisiones asociadas a sectores como el transporte. La movilidad eléctrica forma parte de esta transformación al permitir sustituir progresivamente el uso de combustibles fósiles por soluciones basadas en electricidad, especialmente cuando esta procede de fuentes renovables.

Para hacer posible esta transición es fundamental contar con una red de infraestructuras preparada para las nuevas necesidades de movilidad. Por ello, impulsamos el desarrollo de soluciones de recarga eléctrica que facilitan el uso de vehículos eléctricos por parte de particulares, empresas y administraciones, contribuyendo a crear un ecosistema de transporte más conectado, eficiente y accesible.

La movilidad sostenible requiere combinar diferentes soluciones adaptadas a cada necesidad: desde el vehículo eléctrico para desplazamientos de mayor distancia hasta el transporte público, las bicicletas eléctricas y otras alternativas de micromovilidad para trayectos urbanos. Esta combinación, junto con una planificación más eficiente de las ciudades, permite avanzar hacia sistemas de transporte más limpios y orientados a las necesidades de las personas.