Cómo llega el plástico al mar y qué podemos hacer para evitarlo

De los ríos al océano: ¿cómo acaba el plástico en el mar?

Naturaleza

Cada año, las toneladas de plástico que inundan nuestros océanos siguen en aumento, provocando daños incalculables en los ecosistemas marinos. Ante esta crisis, es urgente preguntarnos: ¿cómo llegan hasta allí? ¿Qué impacto real tienen en la naturaleza? Y, sobre todo, ¿qué acciones podemos tomar como ciudadanos, empresas y gobiernos para frenar esta problemática? A continuación, lo analizamos.

Plásticos en el mar.
Los ríos, el tráfico marítimo y la basura de las playas explican en buena parte cómo llegan los plásticos al mar.

El plástico es ya el residuo más recolectado por la ONG ambiental Ocean Conservancy en sus jornadas anuales de limpieza de playas y costas. Desde 1986 movilizan a miles de voluntarios en todo el mundo y según el informe The Beach and Beyond 2021, que resume su actividad, el Top 10 de basura recogida lo formaron únicamente, y por primera vez en 30 años, objetos de plástico como colillas, envoltorios de alimentos y pajitas desechables, que pueden tardar hasta 500 años en descomponerse.

¿Cómo y por qué llega el plástico al mar?

La contaminación por plástico en los océanos empieza casi siempre en nuestro cubo de la basura. Cada año siguen entrando enormes cantidades de plástico al mar, mientras la producción global continúa creciendo hasta llegar a las 430 millones de toneladas en 2024, de los cuales la inmensa mayoría termina incinerado o diseminado por los vertederos y los rincones más inverosímiles del planeta, como el abismo Challenger en el fondo marino.

La mayor parte de estos residuos abandonados terminan en los mares, donde las olas y el viento los erosionan hasta convertirlos en fragmentos diminutos conocidos como microplásticos. Estas partículas de menos de 5 mm quedan atrapadas dentro de los giros oceánicos formando grandes manchas de basura flotante como la del Pacífico Norte, la más grande del mundo con 1,6 millones de km2 y 80.000 toneladas de peso.

Si estos polímeros se desechan a miles de kilómetros de los océanos, ¿cómo es posible que terminen flotando en ellos? El oceanógrafo neozelandés Laurent Lebreton sugirió en dos estudios publicados por la revista científica Nature en 2017 y 2019 que los ríos, sobre todo los más grandes y contaminados, son determinantes en la llegada de plástico al mar al arrastrar, según se estima, entre 1,1 y 2,4 millones de toneladas anuales.

Lebreton incluye también la suciedad de las playas, la pesca, la acuicultura y el tráfico marítimo entre las causas que explicarían cómo llega el plástico al mar. No en vano, los desechos procedentes de los barcos suponen casi la mitad de los residuos hallados hasta la fecha en la isla de plástico del Pacífico Norte, tal y como asegura un estudio reciente publicado por Nature. Las aguas residuales, el viento, la lluvia y las riadas también conducen el plástico terrestre hasta los océanos, sobre todo los de un solo uso —bolsas, pajitas, bastoncillos de algodón o envoltorios— que, al ser más ligeros, vuelan hacia la costa o se incorporan a la red fluvial hasta llegar al mar.

Del consumo al océano: el recorrido del plástico

El plástico que usamos a diario sigue un recorrido invisible que rara vez tenemos en cuenta: nace de combustibles fósiles, se convierte en productos de vida muy corta y, cuando no se gestiona bien, puede terminar en ríos y océanos. 

  • Producción y consumo

    El ciclo comienza con la extracción de petróleo y gas, que se transforman en resinas plásticas para fabricar envases, bolsas, botellas y una enorme variedad de productos de uso cotidiano.

  • Uso breve, especialmente en envases desechables

     Una gran parte de estos plásticos se destina a botellas o productos de un solo uso que se utilizan durante minutos u horas, pero permanecen en el entorno durante décadas. Su ligereza y bajo coste han disparado su presencia en la vida diaria, desde envoltorios de alimentos hasta bolsas y cubiertos desechables.

  • Gestión insuficiente o abandono

    Al final de su vida útil, muchos plásticos no se reciclan y se desechan en el ambiente, acabando en vertederos, suelos urbanos o directamente abandonados en el entorno.

  • Transporte por viento, lluvia, alcantarillado y ríos

    Una vez en el ambiente, los residuos plásticos son arrastrados por el viento y las lluvias hacia alcantarillas, arroyos y ríos, que actúan como autopistas hacia el mar.

  • Llegada al mar

    La mayor parte de estos residuos abandonados termina finalmente en mares y océanos, donde se acumulan en costas, fondos marinos y grandes zonas de concentración de basura flotante. Allí afectan a los ecosistemas y la fauna marina.

  • Fragmentación en microplásticos y nanoplásticos

    En el océano, el plástico no se biodegrada, sino que se rompe en fragmentos cada vez más pequeños por efecto del sol, las olas y el agua, generando microplásticos y nanoplásticos. Estos diminutos fragmentos se dispersan por el agua, el sedimento e incluso el aire, haciéndose mucho más difíciles de retirar y apareciendo en el agua potable, los alimentos y el organismo de numerosas especies, incluida la humana. 

Consecuencias del plástico oceánico

Desastres como la degradación del ecosistema, exposición de la flora y la fauna a sustancias químicas —más de un millón de animales mueren cada año al confundir el plástico con alimento—, son solo algunas de las consecuencias que tiene la presencia del plástico en ríos y mares. Además, nuestra salud también podría resentirse por este polímero, ya que lo ingerimos a través de la sal de mesa y otros alimentos. La PNUMA cifra en unos 13.000 millones de dólares anuales el coste de esta catástrofe ecológica. A continuación, explicamos con detalle otros impactos que tiene la presencia de este producto en nuestros océanos: 

  • Impacto sobre la fauna marina

    Muchas especies marinas ingieren plásticos al confundirlos con alimento, lo que provoca bloqueos digestivos, desnutrición, intoxicación e incluso su muerte. Además, muchos animales como tortugas o focas se enredan en redes, cuerdas y otros residuos, sufriendo asfixia, estrangulamiento, heridas e infecciones que reducen su capacidad para nadar y alimentarse.

  • Impacto sobre los ecosistemas

    Los corales, los manglares y los pastos marinos se sofocan por los desechos plásticos que les impiden recibir oxígeno y luz, afectando su desarrollo. 

  • Impacto económico

    Según la ONU, los costos que acarrea la contaminación por plásticos en el turismo, la pesca, la acuicultura y otras actividades, como las limpiezas, se estiman en entre 6000 y 19.000 millones de dólares. Además, se proyecta que para 2040 el riesgo financiero anual podría ser de unos 100.000 millones para las empresas si los gobiernos exigen que cubran los costos de la gestión de residuos en los volúmenes esperados.

  • Impacto potencial en la salud humana

    Los humanos también somos vulnerables a la contaminación que genera el plástico en las fuentes de agua, lo cual, según la ONU, podría causar cambios hormonales, trastornos del desarrollo, anomalías reproductivas y cáncer. El plástico puede ser ingerido a través de los productos del mar, bebidas e incluso la sal común, pero también penetran en la piel y los microplásticos pueden ser inhalados cuando están suspendidos en el aire.

Principales vías fluviales de entrada de plástico al océano

Diversos estudios han identificado un grupo de grandes ríos, principalmente en Asia y África, como las principales vías fluviales de entrada de plástico al océano. Sin embargo, según la Fundación Aquae, aquello resulta muy complicado de medir, ya que gran parte de estos plásticos terminan degradándose en su contacto con el agua, el sol y las bacterias, convirtiéndose en microplásticos que son muy complicados de rastrear. Pese a ello, existen algunos ríos que presentan altos niveles de contaminación: 

1. Río Yangtsé (Asia): 

Este río de China es el mayor del continente asiático y deposita 330 millones de kilos anuales de basura en el mar.

2. Río Ganges (Asia):

El río sagrado para el hinduismo arrastra 120 millones de kilos anuales de residuos plásticos al mar tras recorrer la India y Bangladesh.

3. Ríos Xi, Dong y Zhujiang (Asia):

El río Zhujiang y sus dos afluentes (Dong y Xi) se sitúan en tercera posición con 106 millones de kilos de plástico anuales.

4. Río Cross (África):

Este río costero, que discurre por Camerún y Nigeria, arrastra más de 40 millones de kilos anuales de plástico.

5. Río Brantas (Asia):

Este río indonesio es el más largo de Java Oriental y deposita cada año en el mar 38 millones de kilos de plástico.

Fuente: Nature.

¿Cuánto plástico se tira al mar?

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 2026, el océano recibe cada año 11 millones de toneladas de plástico y, para 2040, se estima que podría alcanzar los 37 millones, el equivalente a descargar un camión de basura en el océano por minuto. El Foro Económico Mundial (WEF) va más allá y vaticina que a este ritmo en 2050 podríamos tener más toneladas de plástico que de peces en los océanos. La mayor parte de los vertidos de plástico al mar provienen de Asia, concretamente de países como China, Indonesia, Filipinas y Vietnam —los cuatro primeros de una lista elaborada por el equipo de Jambeck—.

Soluciones para frenar la llegada de plástico al mar

  • Ciudadanos

    Reducir el consumo de plásticos de un solo uso (bolsas, botellas, cubiertos o pajitas) y sustituirlos por alternativas reutilizables es una de las formas más directas de disminuir la cantidad de residuos que pueden acabar en ríos y mares. Además, acciones como el reciclaje y la participación en la limpieza de playas ayudan a frenar el recorrido del plástico hacia el océano y a disminuir la basura presente.

  • Empresas

    Una de las acciones clave es la adopción de la economía circular en todos los niveles de la compañía. Esto implica una revisión de los procesos a lo largo de toda la vida de un producto o servicio, desde su concepción hasta su final. Hecha esta revisión, se pueden aplicar principios como el ecodiseño, es decir, que en la fase de diseño del producto, se decida usar materiales reciclables y reutilizables, que sean fáciles de desmontar y se minimice la generación de residuos plásticos. 

  • Gobiernos

    Gobiernos y organismos internacionales están aprobando leyes y regulaciones para limitar plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos, impulsar la recogida selectiva y reforzar la responsabilidad ampliada del productor. Por ejemplo, desde el 2024, la Unión Europea ha prohibido la comercialización de productos de plástico de un solo uso si hay alternativas sostenibles fácilmente disponibles y asequibles. Esto incluye los bastoncillos de algodón, los cubiertos, platos, pajitas. 

¿Qué puedes hacer tú?

Como ciudadanos, podemos colaborar con la reducción de la contaminación por residuos plásticos en el ambiente con prácticas cotidianas tan sencillas como estas:

  • Elige recipientes reutilizables frente a los de usar y tirar

    Sustituye los tuppers de plástico por recipientes de cristal o acero.

  • Evita abandonar residuos en playas, ríos, parques o calles

    El abandono de los residuos plásticos contribuye a la degradación de los ecosistemas y a la muerte de numerosos animales.

  • Separa correctamente los envases

    Deposita los productos plásticos en los contenedores correctos, con el fin de lograr su reutilización.

  • Reduce el consumo de productos sobreenvasados

     Elegir productos con menos capas de plástico (por ejemplo, fruta a granel en lugar de bandejas y film) disminuye directamente la cantidad de residuos que generas.

  • Participa en limpiezas de playas o riberas

    Las limpiezas organizadas en costas y ríos retiran los residuos antes de que el agua los arrastre mar adentro. Además de su impacto directo, estas actividades visibilizan el problema y fomentan cambios de hábitos en la comunidad.

  • Revisa cosméticos y productos que puedan contener microplásticos

    Algunos productos de higiene y detergentes incluyen partículas plásticas o polímeros sintéticos que pueden acabar en el agua tras su uso. 

  • Lava la ropa sintética con programas adecuados o filtros si es posible

    Las prendas de poliéster, acrílico y otras fibras sintéticas liberan microfibras plásticas en cada lavado, que pueden llegar a ríos y mares. Usar programas suaves y cortos, bolsas de lavado o filtros específicos, y lavar con menos frecuencia, disminuye la cantidad de microplásticos que se desprenden y pasan a las aguas residuales.

El papel de Iberdrola contra la contaminación del mar

La contaminación de los océanos debido a la presencia de plástico es una problemática global que requiere la acción conjunta de las personas, empresas y gobiernos, con el fin de elaborar estrategias para reducir el daño a nuestros ecosistemas. Por ello, el Grupo Iberdrola busca minimizar la emisión de gases de efecto invernadero y alcanzar la neutralidad de carbono, mediante distintas iniciativas que van desde nuestro Plan de Biodiversidad 2030 , en donde buscamos aportar mediante una perspectiva de conservación (evitar, reducir, restaurar y compensar impactos), hasta  procesos como la electrificación y la descarbonización, con el fin de reducir el uso de combustibles fósiles y apostar por una economía más sostenible.

Dentro de estas estrategias, se contempla la mitigación de la contaminación de plásticos en los océanos con proyectos como East Anglia One, en donde impulsamos la instalación de dos contenedores flotantes que sirven para recoger el plástico y una parte de los aceites, detergentes o combustibles que flotan en las proximidades del puerto de Lowestoft. Otro proyecto de especial importancia es el de New England Wind, en donde se emplean protocolos para minimizar los impactos del ruido submarino sobre la fauna marina, especialmente para mamíferos y tortugas, con el fin de salvaguardar su bienestar. 

Además de realizar proyectos sostenibles, también nos enfocamos en buscar soluciones innovadoras para seguir preservando nuestros ecosistemas bajo el programa de start-ups PERSEO, un programa de innovación abierta con start-ups creado para el desarrollo de tecnologías y modelos de negocio para potenciar la sostenibilidad de la compañía.