Autosuficiencia energética

Los grandes retos de la autosuficiencia y la seguridad energética

Transición energética Energías renovables

Muchos países son dependientes de importaciones de combustibles fósiles para suplir la demanda interna de energía. Alcanzar la independencia energética, además de apostar por una producción más sostenible, se ha convertido en un objetivo prioritario para muchos gobiernos, pero ¿qué son la autosuficiencia y la seguridad energética y qué implican?

Autosuficiencia
Planta fotovoltaica de Andévalo (Huelva).

El decrecimiento de las provisiones de petróleo, la concentración de las mayores reservas en unos pocos países, los problemas geopolíticos y la demanda creciente de combustibles plantea un escenario de precios energéticos inestables y con tendencia al alza. Como consecuencia, muchos países sufren vulnerabilidad en el suministro: depender de insumos cada vez más caros supone para muchas familias un reto que puede incrementarse en el futuro.

En este escenario los gobiernos trabajan para velar por la seguridad energética del país e incluso alcanzar la deseada autosuficiencia energética. Pero, ¿a qué se refieren estos conceptos y qué los diferencia?

¿Qué es la seguridad energética?

Definimos la seguridad energética como el proceso ininterrumpido de asegurar la cantidad de energía necesaria para mantener la vida y las actividades diarias de las personas, garantizando al mismo tiempo su asequibilidad. 

Para la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la seguridad energética tiene dos alcances principales: a corto y a largo plazo. En el primer caso, la seguridad  aborda principalmente la forma en la que el sistema energético es capaz de dar respuestas rápidas a los cambios en el ciclo de la oferta y la demanda de energía.  En el segundo, engloba las inversiones en el suministro de energía y sus relaciones con la evolución económica y las necesidades medioambientales.

La seguridad del suministro energético depende de la magnitud de los riesgos que pueden condicionar la continuidad, la calidad, la sostenibilidad y el precio de la energía. En concreto, pueden definirse dos grandes orígenes de riesgo para el suministro:

  • Riesgos técnicos: relacionados con accidentes, fallos en infraestructuras o catástrofes que corten el flujo de energía. 
  • Riesgos económicos: delimitados por las variaciones en los precios de la energía, que impidan suministrarla al consumidor final a un precio razonable.

Además de los riesgos asociados, el abastecimiento de energía en el mundo se ve condicionado por diversos factores, entre los que se encuentran: 

  •   Factores físicos u orográficos: 
    Las regiones que tienen una composición geológica predominantemente sedimentaria presumiblemente poseen más combustibles fósiles disponibles que otras regiones.
  •   Costes:
    El agotamiento de los recursos energéticos no renovables da lugar a procesos de extracción a costes muy elevados. Por eso, el aumento de la demanda hace viable la explotación de estos recursos, lo que suele traducirse en un aumento de los precios de la energía para cubrir los costes de extracción y producción.

  •   Tecnología:
    La consecución de avances en el ámbito tecnológico abre la puerta a nuevas posibilidades en el sector, por ejemplo, al conseguir que las energías renovables sean más viables y productivas.

  •   Factores políticos:
    Las cuestiones sociopolíticas, como los conflictos internacionales, tienen un alto potencial para interrumpir el suministro de energía y destruir las fuentes de energía, lo que dificulta el mantenimiento de la seguridad energética.

En un contexto de transición energética y frente a la necesidad de asegurar el abastecimiento, ha cobrado especial importancia el concepto de soberanía energética. A diferencia de la seguridad, en la que el actor importante es el Estado y donde no existe un espacio de negociación sobre el empleo, las formas y el propósito de la energía, la soberanía energética pone en el centro a las comunidades y su autogestión. Se trata del derecho de los individuos, las comunidades y los pueblos a tomar sus propias decisiones sobre generación, distribución y consumo de energía, de forma que puedan adaptarse a las circunstancias ecológicas, sociales, económicas y culturales.

La importancia de las instalaciones críticas en la seguridad energética

La Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia define las instalaciones críticas como “las infraestructura físicas primarias, instalaciones técnicas, servicios básicos y sistemas que son social, económica u operativamente esenciales para el funcionamiento de una sociedad o comunidad, tanto en circunstancias rutinarias como en situaciones extremas de emergencia”. 

Este grupo incluye infraestructuras de actividades esenciales para un país como sistemas de transporte, electricidad, agua, sistemas de comunicación, escuelas, hospitales y centros de salud e instalaciones de bomberos, policía y servicios de administración pública. Aunque las infraestructuras críticas son similares en todos los países, su presencia puede variar en función de las necesidades, recursos y nivel de desarrollo de cada país.

En el caso del sector energético, son especialmente vulnerables, ya que cualquier fallo puede causar daños graves a diferentes niveles en actividades socioeconómicas esenciales.

¿Qué implica la autosuficiencia energética?

La autonomía energética es la capacidad de un país de satisfacer sus necesidades de energía sin depender de otros países. Es decir, su aplicación va más allá de la concepción de la seguridad energética, ya que implica no solo un correcto flujo de la energía necesaria para un conjunto de personas, sino que los recursos gestionados para conseguirlo sean propios y no haya necesidad de comprarlos. 

No todos los países poseen recursos o instalaciones para producir energía suficiente. Pero, además, es improbable que existan países autosuficientes energéticamente en todos los tipos de energía. Por ejemplo, un territorio puede tener autonomía en cuanto al petróleo, pero no en cuanto al gas.

El mercado de la electricidad

Repasamos los mayores exportadores e importadores de electricidad en el mundo (cifras en miles de millones de kWh)

  • 53 Estados Unidos
  • 51 Alemania
  • 47 Italia
  • 32 Suiza
  • 29 Reino Unido
  • 70 Alemania
  • 69 Francia
  • 48 Canadá
  • 34 Suecia
  • 29 Suiza

Mayores exportadores (en miles de millones de kWh)

Principales importadores (en miles de millones de kWh)

Fuente: EIA (2021)

  VER INFOGRAFÍA: El mercado de la electricidad [PDF]

El agotamiento de los combustibles fósiles no solo encarece la producción energética, sino que también implica un factor de riesgo para la estabilidad de las economías, ya que todas requieren de la energía para llevar a cabo sus procesos productivos y satisfacer sus necesidades. Por esto, los gobiernos y organizaciones internacionales buscan alcanzar la autonomía energética. Y la clave para hacerlo, además de a través de la eficiencia energética y el papel de los hogares en ese ahorro, es el uso de energías renovables.

El empleo de las energías renovables contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, permite garantizar el suministro energético y reducir la dependencia de terceros países, además de lograr estabilidad en los precios, potenciar la riqueza, la producción local y la generación de empleos.

Ventajas y desventajas de la autosuficiencia energética

La autosuficiencia energética aporta a un país ciertas ventajas más allá de evitar la dependencia de fuentes de suministro externas y, por lo tanto, la volatilidad de los precios. Por ejemplo, permite prescindir del costo de transporte de hidrocarburos y evita accidentes de derrame petrolero en los océanos, con devastadores efectos en la flora y la fauna. Además, si se alcanza la autosuficiencia energética con recursos renovables, se reduce la contaminación generada tanto en el proceso de producción como en su uso.

Sin embargo, los recursos del planeta son geográficamente irregulares, por lo que los países cuentan con más o menos recursos renovables. Conseguir la autosuficiencia energética a corto plazo puede ser factible o no según las ventajas de unos países con respecto a otros.