CÓMO DESECHAR LAS MASCARILLAS

¿Cómo desechar las mascarillas para ayudar a preservar el medio ambiente?

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Las mascarillas, claves para reducir los contagios durante la pandemia de COVID-19, se han convertido en un complemento más en nuestro día a día. Pero, ¿qué efectos tiene el exponencial aumento en la utilización de una prenda de carácter desechable como esta? El medio ambiente podría ser uno de los grandes perjudicados si no desechamos las mascarillas de forma adecuada.

El uso de mascarillas se ha vuelto una necesidad a nivel global con el objetivo de frenar la expansión de la COVID-19, pero tienen un inconveniente. Esta prenda, tan efectiva a la hora de evitar la transmisión que ya forma parte de nuestro outift, puede volverse un problema para el medio ambiente, ya que se estima que la tela TNT con la que se elaboran tarda en descomponerse en la naturaleza entre 400 y 450 años. Por ello, las autoridades sanitarias de todo el mundo ya han mostrado su preocupación por esta nueva forma de contaminación ambiental.

LAS MASCARILLAS Y SU IMPACTO EN EL MEDIO AMBIENTE

En los últimos meses, coincidiendo con el auge de la pandemia, se han encontrado mascarillas desechadas indebidamente en ciudades de medio mundo. Ya en marzo, grupos ecologistas de Hong Kong llamaron la atención sobre esta cuestión cuando sus playas aparecieron plagadas de mascarillas. Concretamente, los ecologistas advierten que estos residuos representan una amenaza para la vida humana, la vida marina y los hábitats de la vida silvestre. Pero no solo eso, ya que, además de exacerbar la contaminación, estos desechos son un riesgo al aumentar la propagación del nuevo coronavirus.

Aunque cada vez hay más alternativas, la mayoría de los ciudadanos del mundo está utilizando mascarillas fabricadas, dada su practicidad y bajo coste —no están ideadas para soportar el lavado—, con el tejido sintético ya mencionado: TNT. En consecuencia, la producción se ha disparado y, por ejemplo, solo en Brasil la Asociación Brasileña de la Industria Textil y la Confección ha fabricado 13,5 millones de mascarillas desechables tras movilizar a centenares de empresas. De ahí que las plantas de reciclaje se hayan visto obligadas a adoptar estrategias para evitar que los encargados de la recogida y clasificación de la basura se contaminen con las mascarillas desechadas incorrectamente.

CÓMO DESECHAR LAS MASCARILLAS CORRECTAMENTE

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tirarlas en un contenedor de basura "adecuado" inmediatamente después de usarlas y no reutilizarlas. ¿Y cuál es el adecuado? La mascarilla, o cualquier material desechable utilizado para contener la pandemia —como los guantes, entre otros—, no debe desecharse con la basura reciclable —envases, latas, etc.—, ni junto a restos orgánicos, sino que debe tirarse junto a la basura doméstica general.

La Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ABES) ha indicado una manera correcta de desechar las mascarillas y los guantes usados. Se deben poner los materiales en dos bolsas de plástico pequeñas —una dentro de la otra—, atar bien las bolsas y tirarlas a la basura doméstica general. En el caso de que los materiales hayan entrado en contacto con una persona contaminada, debe extremarse el cuidado e indicarse en la bolsa de plástico las palabras "RIESGO DE CONTAMINACIÓN".

Cómo desechar las mascarillas usadas.#RRSSCómo desechar las mascarillas usadas.

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EL USO DE LA MASCARILLA. CLAVES

Con más de 30 millones de casos confirmados y más de un millón de personas fallecidas a causa de la COVID-19 —datos a 30 de septiembre de 2020—, esta pandemia es un punto de inflexión para la humanidad. Las rutinas y hábitos sociales han cambiado en todo el mundo y la nueva normalidad, marcada por el distanciamiento social, la higiene frecuente de manos, ya sea con geles hidroalcohólicos o solo con agua y jabón, o el uso de mascarillas, persigue un único objetivo: prevenir el contagio.

El uso de las mascarillas protectoras, que ya era un hábito entre los ciudadanos orientales, se ha convertido en una rutina. En junio, la OMS actualizó sus recomendaciones e indicó su utilización en establecimientos públicos. Desde entonces, su uso se ha vuelto obligatorio en numerosas ciudades del mundo, con la imposición de multas en caso de incumplimiento. Hoy, muchos creen que su uso continuará, por razones de higiene y salud, incluso después de controlada la COVID-19.

Los expertos advierten que una buena mascarilla debe proteger la nariz y la boca, y permitir el movimiento natural cuando la persona está hablando sin la apertura de los laterales. Su finalidad es evitar la dispersión de gotículas de saliva en el aire y la contaminación de cara, labios, nariz y ojos de otras personas. En medio de una pandemia como la actual, la mascarilla se ha convertido en un signo de protección y solidaridad, ya que el enfermo reduce el contagio y el sano evita infectarse. No se trata solo de un uso de emergencia para la protección individual, sino de una estrategia de seguridad colectiva que hará que las personas se protejan entre sí de ahora en adelante.