Qué es el arte ambiental
Artistas del medio ambiente, una tendencia sostenible
El arte y el medio ambiente apelan a la razón y los sentimientos. ¿Qué ocurre cuando los mezclamos? La respuesta está en el arte ambiental, un movimiento que practican artistas de diferentes disciplinas y que convierte la naturaleza en su inspiración —o materia prima— para transmitirnos su belleza y animarnos a preservarla.

Las maravillas naturales del planeta han inspirado la expresión artística desde sus orígenes, pero en la actualidad esta relación ha evolucionado hacia una nueva forma de creación vinculada al contexto medioambiental contemporáneo. En un escenario marcado por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el avance del urbanismo sostenible, el arte ya no se limita a representar la naturaleza, sino que a menudo se integra en ella o la utiliza como medio de denuncia y reflexión. Esta corriente de activismo artístico contemporáneo convierte el entorno natural en protagonista y soporte de la obra, conectando estética, conciencia ecológica y acción social
El arte y la naturaleza
Cuando hablamos de la naturaleza en el arte solemos pensar en los paisajes. Este género pictórico fue venerado en Asia desde la antigüedad y menospreciado en Europa hasta que el Barroco holandés lo puso en valor y lo exportó a otros países. Maestros de la pintura clásica como el flamenco Jacob van Ruisdael, el británico John Constable, el estadounidense Thomas Cole, el neerlandés Vincent Van Gogh o los franceses Monet y Cézanne, entre muchos otros, fueron paisajistas reconocidos.
La naturaleza también ha estado muy presente en otras artes visuales. Desde los jardines de Versalles (Francia) de André Le Nôtre a esculturas como el Peine del viento de Eduardo Chillida en San Sebastián (España) o las fotografías del Parque Nacional de Yosemite (Estados Unidos) del californiano Ansel Adams, tuvieron al mundo natural como fuente de inspiración. Asimismo, la arquitectura japonesa integra las construcciones con el entorno y emplea materiales vegetales como el papel, el bambú y la madera.
'Campos de trigo verdes, Auvers', de Vincent van Gogh (1890).
'Campos de amapola cerca de Argenteuil', de Claude Monet, 1875.
'Monte Sainte-Victoire', de Paul Cezanne, (1902-1906).
Características y objetivos del arte ambiental
El arte ambiental abarca esta perspectiva histórica de la naturaleza junto con otra más moderna y cercana a la ética y el activismo ecologista. Este nuevo enfoque artístico surgió a finales de los años 60 y, a diferencia de los clásicos, no se limita a representar un paisaje o incluir el medio ambiente en sus creaciones, sino que va más allá: lo convierte en la propia obra para concienciarnos sobre el daño que causamos al planeta y llamar a la acción.
La contaminación de aire y océanos, el calentamiento global, la deforestación o las consecuencias del consumo masivo en el entorno son algunas de las amenazas que denuncia el arte ambiental contemporáneo a través de la fotografía, la pintura, el teatro, la danza y la escultura, entre otras disciplinas. El ecoarte utiliza materiales naturales sostenibles, como tierra, piedras, hojas o ramas, para sus creaciones.
Los principales objetivos del arte ambiental son:
Del 'land art' al 'arte povera'
El arte ambiental engloba otras corrientes similares, como el arte ecológico, el arte povera y el land art. Este último modifica los paisajes con obras de arte de gran tamaño —espirales, zanjas o rampas gigantes— creadas a partir del mismo terreno y con materiales naturales para provocar emociones en el espectador. Las primeras manifestaciones de land art se dieron en Estados Unidos a finales de los años 60 y por lo general las obras mutan y terminan desapareciendo por la erosión.
Claves del arte ambiental
Fuente: UNALMED.
VER INFOGRAFÍA: Claves del arte ambiental [PDF]
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El arte povera (arte pobre) nació en Italia en la misma época que el land art y se caracteriza por el uso de materias primas pobres y fáciles de obtener como tierra, rocas, plantas, etc. El objetivo es provocar una reflexión a través de la manipulación del material y la observación de sus cualidades específicas. Son obras que huyen de la comercialización del objeto artístico, que exigen la intervención del público y que se transforman con el tiempo a medida que se deterioran los materiales empleados.
Tendencias actuales
En el arte contemporáneo, la relación con la naturaleza ha dejado de ser únicamente representativa para convertirse en un campo de experimentación activa y compromiso ambiental. En respuesta a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de nuevos modelos de sostenibilidad, surgen corrientes que integran ciencia, ecología y acción social en el proceso creativo.
Tendencias actuales:
- Bioarte: utiliza organismos vivos (bacterias, células, hongos o plantas) como material artístico. Esta práctica cuestiona los límites entre lo natural y lo artificial, lo ético y lo estético, y convierte la vida misma en parte de la obra.
- Arte regenerativo: se centra en la restauración de ecosistemas dañados mediante intervenciones artísticas que tienen un impacto ambiental positivo. No solo denuncia la degradación, sino que busca revertirla o mejorarla.
- Instalaciones sobre el cambio climático: obras inmersivas que emplean datos científicos, tecnología o materiales sostenibles para representar los efectos del calentamiento global, la subida del nivel del mar o la pérdida de hábitats, generando una experiencia sensorial y de concienciación en el espectador.
Grandes artistas ambientales
Spiral Jetty, de Robert Smithson, en Utah, EE. UU.
Una de las obras de la serie 'Ritmos de vida' de Andrew Rogers.
Obra de Andy Goldsworthy.
A continuación, repasamos algunos de los artistas más reconocidos de este tipo de corriente artística:
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Herman de Vries: este escultor holandés (1931) afincado en Alemania es uno de los precursores del arte ambiental contemporáneo. En sus obras emplea elementos naturales de todo el mundo para ensalzar su biodiversidad.
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Andy Goldsworthy: escultor y fotógrafo británico (1956) que, desde hace dos décadas, asombra con sus creaciones. Crea obras efímeras en bosques y cauces de ríos sin más utensilios que sus propias manos.
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Joseph Beuys: este alemán multidisciplinar (1921-1986) fue el autor de 7000 Oaks, una de las obras más famosas del arte ambiental del siglo XX. En esta representación, Beuys y su equipo utilizaron 7.000 robles para reforestar varias zonas contaminadas.
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Robert Smithson: artista norteamericano (1938-1973) que creaba obras gigantescas y efímeras, entre ellas destaca la Spiral Jetty en el Gran Lago Salado de Utah. Su muerte se produjo en un accidente de aviación cuando exploraba el emplazamiento de su siguiente obra.
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Andrew Rogers: sus obras utilizan materiales naturales y poseen un carácter global. Su proyecto de escultura ambiental Ritmos de vida comenzó en 1998 y comprende 51 esculturas monumentales en piedra en 16 países.
- Agnes Denes: artista húngara (1931) que arrancó su carrera como poeta y se transformó en los 70 en una de las pioneras del arte ecológico. Desde su primera obra en Sullivan Country (Estados Unidos) en 1968 hasta la Pirámide Viva de 2022 en Estambul, ha enseñado como la contaminación destruye el medio ambiente.
Casos contemporáneos de arte, sostenibilidad y energía
En el arte actual, cada vez es más frecuente encontrar proyectos que abordan directamente los retos ambientales y la transición energética. Estas prácticas no solo tienen una dimensión estética, sino también social, educativa y tecnológica, y se desarrollan en colaboración con instituciones, comunidades y agentes del sector energético.
- Instalaciones sobre contaminación marina y plásticos: numerosos proyectos artísticos contemporáneos utilizan residuos plásticos recogidos en playas y océanos para crear esculturas e instalaciones que visibilizan el impacto de la contaminación. Estas obras suelen presentarse en espacios públicos o museos con el objetivo de generar conciencia y promover cambios en los hábitos de consumo.
- Proyectos participativos en entornos urbanos: el arte urbano colaborativo implica a la ciudadanía en la transformación del espacio público mediante murales, jardines comunitarios o intervenciones temporales en barrios. Estas iniciativas fomentan la cohesión social y promueven una reflexión colectiva sobre la sostenibilidad de las ciudades.
- Arte y energías renovables: algunos artistas y colectivos trabajan con tecnologías limpias como la energía solar, eólica o hidráulica para alimentar sus obras. Estas instalaciones convierten datos energéticos o infraestructuras sostenibles en experiencias visuales y sonoras, reforzando la conexión entre creatividad e innovación energética.
- Colaboraciones con empresas e instituciones energéticas: en este contexto, entidades como Iberdrola impulsan proyectos culturales y artísticos vinculados a la sostenibilidad, apoyando iniciativas que conectan la transición energética con la sensibilización social y la innovación cultural. Estas colaboraciones refuerzan el papel del arte como herramienta para comunicar y acompañar los cambios hacia modelos energéticos más sostenibles.
Compromiso de Iberdrola con el arte y la sostenibilidad
Iberdrola desarrolla una estrategia de apoyo al arte y la cultura estrechamente vinculada a su compromiso con la sostenibilidad y la transición energética. A través de su actividad de mecenazgo y colaboración con instituciones culturales, la compañía impulsa proyectos que fomentan la reflexión sobre el cambio climático, la innovación y el futuro energético.
En este marco, Iberdrola promueve iniciativas culturales que conectan ciencia, arte y conciencia ambiental, apoyando exposiciones, programas educativos y actividades que acercan la sostenibilidad al público general. Este patrocinio cultural no se limita a la conservación del patrimonio artístico, sino que busca también impulsar nuevas formas de creación contemporánea relacionadas con los retos globales actuales.
Asimismo, la empresa integra el arte dentro de su visión de transición energética, entendiendo la cultura como una herramienta clave para sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de avanzar hacia un modelo energético más limpio y eficiente. De este modo, el apoyo al arte se convierte en una extensión de su compromiso con la descarbonización y la innovación sostenible.


