Evolución de la energía eólica en Europa
El viento, la mejor apuesta de futuro
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El mercado eólico europeo ha crecido con solidez en los últimos 25 años. Y aunque se trata de un recurso energético clave para lograr la electrificación en el continente, todavía se enfrenta a una legislación que no avanza a la velocidad necesaria, una redes que necesitan inversión urgente para llevar esa electricidad al grid y una necesidad de mayor formación por parte de los profesionales del sector.

La energía eólica crece en Europa frente a los retos económicos, aunque aún queda mucho trabajo por hacer. La conclusión se desprende de ‘Wind energy in Europe: 2025 Statistics and the outlook for 2026-2030’, el informe anual elaborado por WindEurope, la asociación de la industria eólica europea. Según el estudio, el sector eólico europeo instaló en 2025 un total de 19,1 GW de nueva capacidad, de los cuales 17,2 GW correspondieron a eólica terrestre y 2 GW a eólica marina. El 90 % de las instalaciones del año fueron en tierra.
A pesar de los cuellos de botella en las redes eléctricas, una demanda que crece a un ritmo más lento de lo esperado y los persistentes problemas de tramitación administrativa en varios países, el continente europeo cuenta ahora con 304 GW de potencia instalada. Sin embargo, pese a los avances, la organización advierte de que el ritmo de instalación no es suficiente como para alcanzar el objetivo eólico (500 GW) que se ha fijado la Unión Europea (UE) para 2030.
Este objetivo tiene varios propósitos y es que la energía eólica es una energía barata, limpia y, sobre todo, estratégica para Europa. Por un lado, apoya el desarrollo de entornos rurales. Por otro, y quizás el más importante, porque reduce la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente los importados, para obtener electricidad. Esta soberanía energética facilita la estabilidad de precios e impulsa la competitividad industrial en la región, además de suponer un activo de seguridad para cada país.
Evolución de la energía eólica
Desde finales del siglo XX, la energía eólica ha ido adquiriendo cada vez más importancia en la producción eléctrica de Europa. En la última década, esta tecnología ha ampliado de forma sostenida su capacidad instalada, alcanzando en 2025 un parque total de 304 GW, con 265 GW de instalaciones en tierra y 39 GW en el mar.
Nueva capacidad eólica instalada en Europa
Parques eólicos en Europa
Para alcanzar la nueva capacidad eólica instalada, los países del continente han participado en mayor o menor medida desarrollando sus parques eólicos. Con 77,7 GW, Alemania sigue a la cabeza de la producción a partir de la fuerza del viento en Europa, seguida por España (33,2 GW), Reino Unido (32,9 GW), Francia (26,4 GW) y Suecia (18,5 GW).
Sin embargo, son otros los países que destacan por su apuesta durante el 2025. Alemania, siguiendo su trayectoria, instaló 5,7 GW de nueva capacidad eólica, siendo el país que más crecimiento ha generado. A esta le siguen Turquía (2,1 GW), Suecia (1,8 GW), España (1,6 GW), Francia (1,4 GW), Reino Unido (1,3 GW), y Finlandia (1GW).
Crecimiento de la capacidad total de energía eólica en Europa
Por su parte, Dinamarca e Irlanda se han mantenido como los países con el mayor porcentaje de energía eólica en su mix energético, llegando al 50 % y al 33 % respectivamente en sus producciones de energía anual. Pero hay países que están trabajando activamente en seguir sus pasos, como es el caso de Lituania, que también alcanzó el 33 %.
Porcentaje de la demanda media anual de electricidad cubierta por la energía eólica en 2025
Así, la energía eólica cubrió el 19 % de la demanda eléctrica en los países de la UE-27, y el 20 % si se incluye al Reino Unido. La eólica terrestre aportó el 16 % de la demanda eléctrica de la UE, mientras que la marina cubrió el 3 % restante.
Perspectivas 2026-2030
Europa se adentra en uno de los quinquenios más decisivos para la energía eólica, según este informe y augura que el continente instalará 151 gigavatios (GW) de nueva capacidad entre 2026 y 2030, a un ritmo medio de 30 GW al año, para alcanzar los 439 GW instalados en 2030. En la Unión Europea, la previsión apunta a 112 GW adicionales, aunque esta cifra se quedaría todavía a considerable distancia del objetivo oficial comunitario.
La eólica terrestre, protagonista indiscutible
El viento en tierra firme seguirá siendo el motor del crecimiento: el informe estima que la eólica terrestre representará el 77% de las nuevas instalaciones, con 117 GW en el horizonte 2030. Alemania encabeza el ránking con 46 GW previstos, impulsada por sus reformas en permisos y subastas, seguida de Turquía y el Reino Unido. En el texto, se apremia a tomar Alemania como ejemplo e implementar, en el caso de los países que pertenecen a la Unión Europea, las nuevas normas en materia de tramitación de licencias.
La eólica marina y el 'repowering', palancas clave
Para la eólica marina, la brecha entre ambición y realidad sigue siendo notable. WindEurope proyecta 34 GW de nueva capacidad offshore hasta 2030 — frente a los 158 GW que llegaron a fijar algunos gobiernos en 2022—, con el Reino Unido (15 GW), Alemania (6,9 GW) y Polonia (casi 5 GW) a la cabeza. En paralelo, la renovación de los parques más antiguos — el repowering o repotenciación de parques eólicos— emerge como palanca estratégica: se prevé repotenciar casi 16 GW entre 2026 y 2030. Esta práctica podría suponer, de media, el triple de energía producida reduciendo el número de turbinas en un tercio y optimizando el funcionamiento de los parques que ya se encuentran en funcionamiento. Alemania, Francia y España concentrarán más de la mitad de esta actividad.
Sin redes, no hay transición
El informe es contundente en un aspecto que va más allá de los aerogeneradores: más de 500 GW de proyectos eólicos están atascados en las colas de conexión a la red en toda Europa. Sin una expansión urgente de las infraestructuras de transporte y distribución eléctrica, los parques pueden estar listos para generar, pero no para verter su energía al sistema.
El texto reclama pasar de un modelo de conexión por orden de llegada a uno que priorice los proyectos más maduros, y subraya que las redes deben planificarse y construirse de forma anticipada, no años después de que aparezca la congestión. La propia industria eólica reconoce que sin inversión en la red no hay electrificación posible.
El desarrollo de estas redes no solo impacta en el acceso a la electricidad producida a través del viento, también permite completar el grid con otras tecnologías renovables. Gestionar la demanda de la energía eólica producida no solo implica el vertido de lo producido al momento, sino que gracias a los avances en almacenamiento eléctrico y en hibridación –que combina energía eólica, solar y baterías para apoyar el mix energético–, se puede aumentar el consumo de energías limpias en muchos países.
Un sector generador de empleo que necesita expertos en renovables
El crecimiento eólico llevará los empleos (directos e indirectos) del sector en Europa de los 442.800 actuales a 607.000 en 2030, un aumento del 37%. Sin embargo, el informe advierte de que la escasez de perfiles técnicos cualificados — tanto para la instalación y operación de parques como para el desarrollo y mantenimiento de las propias redes eléctricas — ya es un freno real en 2026. Sin medidas urgentes en formación, certificación y movilidad laboral, los déficits de talento podrían convertirse en uno de los principales obstáculos para cumplir los objetivos climáticos y energéticos del continente.
Cómo mitigar el impacto de los parques eólicos
Es innegable que introducir cualquier tipo de instalación en un entorno tiene un efecto directo en el mismo. Ocurre con viviendas, carreteras y todo tipo de infraestructuras. Los parques eólicos no son ajenos a esta realidad y, dado su valor estratégico, es fundamental abordar las posibles medidas de mitigación para obtener los mayores beneficios a nivel energético con el mínimo impacto posible sobre el territorio y todos sus habitantes.
Así, la planificación de estos parques es clave. Desde la elección de las parcelas que ocuparán, –preferiblemente en zonas en las que generen el menor impacto visual y sonoro en el entorno–, hasta la monitorización de la flora y la fauna de la zona, pasando por la consulta local, el contacto entre instaladores y el entorno debe ser constante y fluido.
En Iberdrola, estamos firmemente convencidos de que el futuro de la energía pasa por proteger el entorno en el que se produce. Así, cuidamos la planificación de cada uno de nuestros proyectos, poniéndo énfasis en la protección de la biodiversidad y la conservación medioambiental. Además, aplicamos el enfoque innovador que caracteriza nuestros más de 125 años de historia a la hora de mantener y desarrollar nuestros proyectos renovables, estudiando nuevas maneras de obtener energía respetando el entorno.