Energía eólica
La energía eólica, una pieza del nuevo sistema energético electrificado
Eólica marina Eólica terrestre
La energía eólica aprovecha la fuerza del viento para generar electricidad renovable y contribuir a un sistema energético más sostenible, seguro y electrificado. Su desarrollo, tanto en tierra como en el mar, avanza de la mano de nuevas tecnologías que permiten mejorar su eficiencia, integrarla con otras soluciones energéticas y ampliar su potencial de cara al futuro.

El viento es un recurso natural inagotable: aire que lleva miles de millones de años recorriendo la superficie terrestre. Este poderoso elemento se ha convertido hoy en una de las principales fuentes de electricidad renovable. La energía eólica desempeña un papel cada vez más relevante en la electrificación de la economía y en la reducción de las emisiones asociadas al uso de combustibles fósiles, al tiempo que la innovación abre nuevas posibilidades para aprovechar este recurso de forma más eficiente y sostenible.
¿Qué es la energía eólica y cómo se genera?
La energía eólica es la fuerza del viento convertida en electricidad. El proceso comienza cuando el aire mueve las palas de un aerogenerador, el equivalente moderno de los tradicionales molinos de viento, y transforma su energía cinética en energía mecánica. Ese movimiento hace girar un rotor conectado a un generador, el cual transforma a su vez la energía mecánica en energía eléctrica. La electricidad generada pasa por un transformador, que adapta su tensión, y se inyecta a la red para abastecer a hogares e industrias de forma eficiente y sin emisiones de carbono.
Hablamos de una energía renovable, eficiente, madura y segura, que ha sido clave para la transición energética y es hoy un aliado sólido en el camino hacia la electrificación.
Una energía renovable para una economía más electrificada
La energía eólica es una de las principales fuentes de generación renovable y es clave para responder al aumento de la demanda eléctrica. La electrificación progresiva del transporte, la edificación y la industria exige aumentar la producción limpia para avanzar hacia un sistema energético bajo en emisiones.
Al aprovechar un recurso autóctono inagotable como el viento, la energía eólica refuerza la autosuficiencia y seguridad energéticas y reduce la dependencia de los combustibles fósiles. Además, su capacidad para integrarse con otras fuentes —como la solar fotovoltaica mediante plantas híbridas— optimiza el suministro y maximiza el uso de la red.
¿Cómo aprovechamos el viento desde los parques eólicos?
Para aprovechar la energía cinética del viento y convertirla en energía eléctrica es imprescindible el trabajo de un aerogenerador, generalmente situado en grupo dentro de un parque eólico. Las dimensiones de los aerogeneradores no han dejado de crecer para maximizar la captura del viento. Desde estructuras terrestres de más de 100 metros hasta gigantes marinos que superan ya la altura de grandes rascacielos con hasta 250 metros.
Para maximizar la producción de energía los parques eólicos deben elegir emplazamientos donde la presencia del viento sea predominante, asegurando una adecuada accesibilidad, la protección de la biodiversidad, el paisaje y la convivencia con otros usos del territorio. Una vez instalados, los aerogeneradores se orientan en cada momento la dirección del viento gracias a una veleta que se encuentra en la parte superior de la torre.
A partir de ahí, la fuerza de las corrientes de aire pondrá en funcionamiento las tres principales partes del aerogenerador:
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El rotor: compuesto por tres palas y el buje que las une, su función es captar la fuerza del viento y convertirla en energía mecánica de rotación.
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La multiplicadora: unida al motor mediante un eje, su función es elevar la velocidad de giro de 30 revoluciones por minuto (rpm) a 1500 rpm.
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El generador: este elemento se encarga de convertir la energía mecánica de rotación en energía eléctrica.
Cada uno de los aerogeneradores que compone un parque eólico está unido por cables subterráneos que transportan la energía eléctrica a una subestación transformadora. De ahí, la electricidad es transportada a los hogares, las fábricas o las escuelas, entre otros, a través de las redes de distribución de las distintas compañías eléctricas.
Tipos de energía eólica
En la actualidad, existen dos tipos de energía eólica en función del lugar donde se instalan los aerogeneradores:
Energía eólica terrestre
La energía eólica terrestre se encarga de producir energía eléctrica a partir del aprovechamiento del viento que realizan los parques eólicos emplazados en tierra. Para ello, se instalan una serie de aerogeneradores capaces de transformar la energía cinética del viento en energía eléctrica apta para el consumo e integrarla en la red de distribución.
Energía eólica marina
La energía eólica marina es aquella fuente de energía que se obtiene al aprovechar la fuerza del viento que se produce en alta mar, donde este alcanza una velocidad mayor y más constante debido a la inexistencia de barreras. Para explotar al máximo este recurso, se desarrollan megaestructuras asentadas sobre el lecho marino y dotadas con las últimas innovaciones técnicas.
Ventajas de la energía eólica
La energía eólica ofrece numerosos beneficios, tanto para las compañías que apuestan por ella como para la sociedad:
Desafíos del sector eólico
El crecimiento de la energía eólica plantea también nuevos retos en los que el sector ya está invirtiendo talento y recursos. Entre ellos se encuentran la integración de una mayor cantidad de generación renovable en las redes eléctricas, para lo que son necesarias redes más inteligentes y flexibles, y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento. La digitalización y la inteligencia artificial permiten, además, monitorizar los parques, optimizar su funcionamiento y anticipar posibles incidencias mediante sistemas de mantenimiento predictivo. Además, la generación eólica puede contribuir a producir hidrógeno verde, ampliando sus aplicaciones más allá del suministro eléctrico.
Otro de los desafíos es optimizar la planificación previa para favorecer la convivencia de los proyectos con el entorno y la biodiversidad, además de avanzar hacia una mayor circularidad de los componentes de los aerogeneradores. En este sentido, el desarrollo de soluciones para reutilizar y reciclar las palas al final de su vida útil constituye una de las líneas de innovación del sector.
Iberdrola, pionera en eólica terrestre desde hace 20 años, despunta ahora en eólica marina con nuevos proyectos y mercados.
Iberdrola, pionera en energía eólica
En Iberdrola contamos con una amplia experiencia en el desarrollo de energía eólica y fuimos pioneros en la implantación de esta tecnología a gran escala. El Grupo ha desarrollado su presencia desde la eólica terrestre hasta la eólica marina, con ambiciosos proyectos en curso en mercados estratégicos de Europa, América, Asia y Oceanía y una apuesta creciente por tecnologías como la eólica marina flotante.
Algunas de nuestras instalaciones eólicas operativas más emblemáticas son el parque eólico marino de Saint-Brieuc, en Francia, el parque eólico marino de Wikinger, en Alemania, el parque eólico terrestre de Whitelee, en Reino Unido, o el complejo eólico terrestre de Oitis, en Brasil, entre otras.
La energía eólica forma parte de nuestro Plan Estratégico a 2028, recibiendo más de la mitad de la inversión total en Generación Renovable en el mundo. Una pieza clave para impulsar la electrificación y avanzar hacia un modelo energético más sostenible, combinando el desarrollo de nueva capacidad renovable con la innovación, las redes y el almacenamiento.





