Cómo contaminamos el medio ambiente
Pequeñas acciones diarias que contaminan el medio ambiente y (quizás) no lo sabías
Lavarnos los dientes con el grifo abierto, beber agua embotellada o arrojar un chicle al suelo. Estas y otras acciones cotidianas demuestran que, a veces, no somos conscientes de cómo contaminamos el medio ambiente. Según un informe de las Naciones Unidas, cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, de los cuales menos del 10 % se recicla y 11 millones terminan en lagos, ríos y mares. Por ende, debemos adquirir pequeños hábitos diarios con el fin de ayudar a nuestro planeta.
La pérdida de la biodiversidad a causa de la contaminación producida por los humanos es una realidad. Cada año, se registran toneladas de plástico extraídas de los océanos, representando un peligro para los ecosistemas, la supervivencia de las especies y la seguridad alimentaria. Por ello, resulta vital que las personas tomemos una mayor conciencia sobre nuestra huella de carbono en el mundo.
Impacto humano en el medio ambiente
Estamos batiendo un triste récord, inédito hasta ahora en la historia de la humanidad. Según el IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas), más de un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción a consecuencia de actividades del hombre. La sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, la introducción de especies invasoras y el cambio del uso del suelo está ocasionando su desaparición, que es cientos de veces más acelerada que el proceso natural de extinciones. En 2024, la institución recalcó que la pérdida de biodiversidad exige cambios transformadores en los sistemas de producción, consumo y relación con la naturaleza, ya que todas las actividades socioeconómicas dependen de la naturaleza.
Actualmente, los expertos creen que este uso insostenible de la tierra, el agua y la energía nos ha llevado a atravesar la sexta extinción masiva de la historia - según explica en un artículo el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). El 40% de la superficie de la Tierra ha sido transformada para la producción de alimentos. Sumado a esto, el 90% de la deforestación global y el 70% del uso de agua dulce en el mundo se atribuyen a la agricultura. Estas acciones ocasionan que determinados hábitats donde viven especies de plantas y animales sean alterados, lo que lleva a su desaparición.
Las cifras clave del calentamiento global
Temperatura del planeta
En 2023 estaba 1,36ºC por encima de la era preindustrial debido a la acción del hombre
Nivel del mar
Ha subido 20 cm a escala global desde 1880 y se estima que aumente entre 30 - 122 cm para 2100
Las emisiones mundiales de CO₂ deberían llegar a cero en 2050 para limitar el calentamiento a 1,5°C
Una acción climática contundente podría generar al menos 26 billones de dólares de ganancias para 2030
Acuerdo de París
Abarca un tercio de las reducciones de CO₂ necesarias para mantener al mundo por debajo de 2°C
Industria energética
Creará más de 18 millones de empleos relacionados con la energía sostenible para 2030
10 actividades cotidianas que contaminan
Luchar contra el calentamiento global es tarea de todos y cada uno de nosotros. Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2024, la generación de residuos sólidos urbanos podría pasar de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones en 2050. Ante ello debemos darnos cuenta de numerosos hábitos que contaminan y que deberíamos evitar a toda costa:
El impacto de los plásticos y microplásticos en el ambiente
Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico, llegan a los alimentos, el agua y el aire. Según las Naciones Unidas, se calcula que cada habitante del planeta consume más de 50.000 partículas de plástico al año, y muchas más si se tiene en cuenta la inhalación, significando un peligro no solo para los ecosistemas, sino también para la salud de todas las personas.
Estas partículas han llegado a afectar a toda la cadena alimentaria marina como el plancton, los mariscos, los peces, las tortugas, las ballenas o las aves marinas y playeras, producto de la contaminación producida por los residuos que llegan a diario a los océanos. El daño, por tanto, se da a todos los niveles. Desde los ecosistemas, pasando por la biodiversidad hasta los humanos que consumen alimentos contaminados. Ante ello, la Organización de las Naciones Unidas busca influir en la creación de políticas para reducir los plásticos de un solo uso y mejorar la gestión de residuos.
Alternativas para cuidar el medio ambiente
Una vez que somos conscientes de cómo contaminamos el medio ambiente, debemos buscar soluciones y cambiar nuestros hábitos. Estas son algunas de las propuestas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU):
El rol de Iberdrola en el cuidado del medio ambiente
Además de las personas, las empresas también deben asumir un rol en el cuidado de nuestro planeta. Por ello, el Grupo Iberdrola, desde hace más de 20 años, ha colocado a la construcción de una economía sostenible y competitiva en el centro de su estrategia, apostando por el despliegue de energías limpias y redes eléctricas esenciales para el impulso de la electrificación del planeta, con el fin de alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono para el 2050.
Estas medidas, integradas en nuestro Plan de Biodiversidad 2030, buscan integrar en nuestros proyectos una perspectiva de conservación (evitar, reducir, restaurar y compensar impactos). Con este plan buscamos evitar instalaciones en zonas de alto valor ecológico, reducir la contaminación y restaurar hábitats afectados. Además, realizamos un seguimiento cuantificable de nuestro impacto mediante sistemas de medición que evalúan los efectos sobre especies y ecosistemas en donde están localizadas nuestras infraestructuras.
Un ejemplo que demuestra nuestro compromiso por mitigar la contaminación en nuestros negocios es el proyectos East Anglia One, donde se impulsó la instalación de dos contenedores flotantes (seabins, en inglés) para recoger el plástico y una parte de los aceites, detergentes o combustibles que flotan en las proximidades del puerto de Lowestoft.
Estos y otros mecanismos sirven para desarrollar un mejor futuro y un modelo energético más limpio y sostenible, un compromiso histórico que nos ha hecho líderes en redes eléctricas y renovables.


















