Vehículo eléctrico
El vehículo eléctrico como eje de la movilidad sostenible
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En un mundo que evoluciona hacia la innovación y la sostenibilidad, la movilidad eléctrica se ha convertido en una solución que no solo redefine la forma en la que nos desplazamos, sino que también desempeña un papel crucial en la reducción de emisiones de carbono y en la construcción de comunidades más sostenibles. Descubre qué es la movilidad eléctrica, su historia, su funcionamiento y mucho más.

La descarbonización de la economía y la consolidación de un modelo energético sostenible y limpio son un escenario inimaginable si no introducimos cambios relevantes en la forma en la que nos movemos. De acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés), el sector del transporte genera más de una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el mundo.
Mientras tanto, los efectos del cambio climático se hacen más evidentes y el mercado de los vehículos eléctricos crece rápidamente. Las ventas mundiales de coches eléctricos superaron los 17 millones en 2024 y representaron más del 20 % de las ventas globales de automóviles, en cifras del Global EV Outlook 2025 de la IEA. Es por ello que tanto gobiernos, como empresas e individuos unen fuerzas para adoptar una movilidad sostenible que no comprometa la calidad del aire ni agote los recursos naturales. La electrificación del transporte representa un cambio revolucionario y está redefiniendo nuestra relación con los vehículos.
¿Qué es un vehículo eléctrico?
La movilidad eléctrica es un término que hace referencia al uso de vehículos que utilizan electricidad para alimentar todo o parte de su motor, proporcionando una alternativa más sostenible a los combustibles fósiles, como la gasolina o el diésel. Hay dos tipos principales de vehículos eléctricos: los puramente eléctricos y los híbridos.
Actualmente este tipo de movilidad ofrece soluciones para una gran variedad de desplazamientos: desde viajes de corta distancia y con cargas pequeñas (para bicicletas y motocicletas eléctricas) hasta trayectos largos y con carga pesada (con vehículos de transporte público y camiones eléctricos). Con todo, la movilidad eléctrica se ha convertido en la promesa de la movilidad del futuro.
¿Cómo funciona un vehículo eléctrico (VE)?
Un vehículo eléctrico opera de forma diferente a un vehículo de combustión interna, ya que utiliza electricidad en lugar de combustibles fósiles para generar movimiento. En su corazón se encuentra una batería recargable que almacena energía en forma química. Cuando el vehículo se conecta a una fuente o punto de carga, la batería acumula esa energía.
A continuación, un inversor transforma la corriente continua (CC) de la batería en corriente alterna (CA) y la envía a un motor eléctrico. Esta pieza fundamental del vehículo genera movimiento al convertir la energía eléctrica en energía mecánica, impulsando las ruedas del coche.
Por lo tanto, cuando el conductor presiona el pedal del acelerador, una cantidad de energía eléctrica llega al motor; mientras que, cuando el usuario levanta el pie del acelerador o pisa el freno, el motor eléctrico puede actuar como un generador y convertir parte de la energía cinética del vehículo en electricidad, una energía regenerada que se envía de vuelta a la batería para aumentar la eficiencia y autonomía del vehículo.
Esta electrificación de la movilidad, que permite la independencia de combustibles contaminantes, ofrece diversas ventajas en comparación con los vehículos convencionales.
Tipos de vehículos eléctricos
Existen dos clases de vehículos eléctricos: los coches totalmente eléctricos, que solo funcionan con batería, y los coches híbridos, que operan a partir de la carga eléctrica y el carburante. Dentro de esta clasificación, encontramos diferentes tipos de automóviles:
Vehículos eléctricos de baterías (BEV)
Estos modelos están completamente impulsados por electricidad. Para poder cargar la batería del coche, como ocurre con cualquier dispositivo eléctrico, es necesario conectarlo a un punto de recarga. Tienen baterías de gran capacidad que almacenan energía eléctrica y alimentan motores eléctricos para generar movimiento.
Vehículos eléctricos con pila de hidrógeno (FCEV)
Estos vehículos se mueven gracias a fuentes de energía renovable, pero no funcionan con baterías, sino con pilas de hidrógeno. Al contrario de los coches eléctricos convencionales que tienen una batería que almacena la energía, los FCEV tienen una célula de combustible que produce energía en el momento necesario. Esta unidad, que suele ser una pila de hidrógeno, genera la electricidad que mueve al vehículo a través de la electrólisis, una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno.
Vehículo eléctrico de autonomía extendida (EVER)
Este tipo de coche combina elementos del vehículo eléctrico (VE) y del vehículo híbrido enchufable. Aunque la potencia de propulsión la proporciona, casi en su totalidad, una unidad eléctrica, están equipados de un pequeño motor de combustión interna para generar energía adicional en caso de que sea necesario. Los EVER proporcionan la eficiencia y la reducción de emisiones de un vehículo eléctrico al tiempo que superan las limitaciones de autonomía al utilizar un motor de combustión como respaldo.
Vehículo híbrido enchufable (PHEV)
Los vehículos híbridos enchufables combinan un motor de combustión interna con un motor eléctrico y una batería, que puede ser recargada con una fuente externa de energía o punto de carga. La principal característica de estos modelos es que pueden funcionar tanto en modo eléctrico, utilizando únicamente la energía almacenada en la batería, como en formato híbrido, combinando la potencia del motor de combustión interna con la eléctrica.
Vehículo híbrido (HEV)
Este tipo de vehículos combinan al menos dos fuentes de energía para la propulsión. En general, disponen de un motor de combustión interna convencional (generalmente de gasolina o diésel) con un motor eléctrico. Los vehículos híbridos no enchufables no pueden obtener energía a través de un punto de carga, si no que la producen por sus propios medios al frenar. El motor eléctrico asiste al motor de combustión interna en momentos de alta demanda. Son quizás los más extendidos a día de hoy puesto que sus esquemas mecánicos son más o menos simples y permiten un precio más o menos contenido.
Coches microhíbridos (MHEV)
Los microhíbridos son vehículos térmicos a los que se añade un pequeño sistema de asistencia eléctrica que permite recuperar energía, pero que está conformado por una pequeña batería de 48V. Esta energía sirve bien para respaldar al motor térmico en fases de aceleración, o bien para alimentar el consumo eléctrico de algunos sistemas con el fin de restar aceleración al motor térmico.
Ventajas de los vehículos eléctricos
Cada vez hay más modelos de coches eléctricos, más fabricantes y modelos más económicos. Además, la mejora de la infraestructura de recarga y los avances tecnológicos están facilitando su adopción por parte de más personas y empresas. Este auge se debe a las amplias ventajas que ofrece este tipo de vehículos:
¿Cómo se carga un vehículo eléctrico?
La forma de cargar un vehículo eléctrico depende del tipo de punto de recarga y de la potencia que pueda admitir el vehículo. Esta potencia, que se mide en kilovatios (kW), determina la velocidad de carga, mientras que el tiempo necesario depende también de la capacidad de la batería y de la cantidad de energía que queramos recuperar. Por eso, una mayor potencia permite recuperar autonomía en menos tiempo.
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Recarga doméstica: es una de las opciones para cargar el vehículo en el día a día. En una vivienda, un punto de recarga en corriente alterna puede alcanzar los 7,4 kW en una instalación monofásica y los 22 kW en una trifásica. Es recomendable utilizar un modo de recarga específico para vehículos eléctricos frente al uso habitual de un enchufe convencional.
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Recarga pública: los puntos de recarga públicos permiten cargar el vehículo en lugares como gasolineras, aparcamientos, centros de trabajo o espacios de acceso público. En función del tipo de instalación, pueden ofrecer diferentes niveles de potencia y, por tanto, distintos tiempos de carga.
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Recarga rápida: la recarga rápida utiliza corriente continua y permite alcanzar potencias superiores a las de la recarga convencional. Se identifica como recarga rápida los puntos de entre 50 kW a 150 kW, una modalidad que permite reducir considerablemente el tiempo necesario para cargar el vehículo.
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Recarga ultrarrápida: es la modalidad de mayor potencia dentro de las opciones de recarga para vehículos eléctricos. En Iberdrola contamos con puntos de carga ultrarrápidos de hasta 350 kW y también con infraestructuras capaces de alcanzar potencias superiores. Esta tecnología permite recuperar una parte importante de la capacidad de la batería en pocos minutos.
Carga inteligente: adaptar la recarga a cada necesidad
La carga inteligente permite automatizar y regular en tiempo real la potencia y el flujo de energía durante la recarga, teniendo en cuenta factores como la disponibilidad de la red y los costes. En Iberdrola desarrollamos soluciones de smart charging y trabajamos en tecnologías que permiten optimizar la gestión de la energía asociada al vehículo eléctrico.
En España, también desarrollamos estas tecnologías en el Smart Mobility Lab, nuestro laboratorio dedicado a los puntos de recarga del coche eléctrico del futuro.
Historia del coche eléctrico
El vehículo eléctrico es considerado el automóvil del futuro por su tecnología, cuidado hacia el medio ambiente y ventajas económicas y técnicas. Sin embargo, su aparición no es ni mucho menos novedosa. La historia del coche eléctrico se remonta a hace casi dos siglos, con un nacimiento anterior a los coches de gasolina.
El primer coche eléctrico
La creación del vehículo eléctrico fue el resultado de una suma de avances innovadores y mejoras técnicas. En 1828, el inventor e ingeniero húngaro Ányos Jedlik creó la pieza clave de todas las máquinas eléctricas: el primer motor eléctrico del mundo que más tarde aplicó a un pequeño modelo de coche. A su vez, el herrero estadounidense Thomas Davenport construyó un artefacto similar que rodaba en una pista circular electrificada. El momento clave llega entre 1832 y 1839, cuando el empresario y químico escocés Robert Anderson desarrolló y presentó un prototipo que aportaba una evolución de un carruaje tradicional al moverse gracias a la energía suministrada por celdas eléctricas. Este es considerado el primer coche eléctrico.
Con el desarrollo de nuevos modelos en años posteriores y la aparición de la batería recargable, el coche eléctrico se convirtió en todo un éxito a principios del siglo XX en las ciudades, especialmente para la clase alta. Aunque después de la Primera Guerra Mundial el coche de combustible empezó a ganar peso, la presencia de los vehículos eléctricos ha resurgido en los últimos años como reacción al cambio climático y debido a los múltiples beneficios que ofrece la movilidad sostenible.
Descubre cómo la movilidad eléctrica ayuda a consolidar un modelo energético sostenible
La lucha contra el cambio climático es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI y la descarbonización de la economía es una tarea en la que debemos estar todos implicados. Para acelerar el cambio hacia un modelo resiliente y respetuoso con el planeta, es necesario emprender tres principales líneas de actuación:
La movilidad eléctrica se convierte así en una pieza esencial para la transformación del modelo. Se trata de una tecnología limpia que ayuda a reducir las emisiones de gases contaminantes y mejora la calidad del aire en las ciudades ya que los vehículos eléctricos no emiten dióxido de carbono ni otros contaminantes. Un efecto aún más positivo si los vehículos eléctricos se nutren de fuentes de energía renovable, lo cual es la opción con más sentido climático.
Iberdrola con la movilidad eléctrica
En Iberdrola apostamos por la electrificación de la economía y situamos la movilidad eléctrica como una pieza clave para avanzar hacia un modelo energético con cero emisiones. Para ello, trabajamos en diferentes ámbitos:
Infraestructura de recarga
Impulsamos una red de recarga pública y desarrollamos soluciones para la recarga doméstica y para empresas, facilitando el acceso a la movilidad eléctrica en diferentes entornos y necesidades. En España, uno de nuestros mercados de referencia, Iberdrola supera ya los 11.000 puntos de recarga operativos y concentra el 22 % de la infraestructura pública disponible.
Innovación
A través del Smart Mobility Lab, desarrollamos soluciones para mejorar la experiencia de usuario y avanzar en tecnologías como la carga inteligente y la interoperabilidad, elementos clave para hacer la recarga más sencilla, eficiente y accesible.
Alianzas
Colaboramos con empresas para acelerar la electrificación del transporte y acercar el vehículo eléctrico a los usos cotidianos y empresariales. Acuerdos con compañías como Santander, Renault Group y Mercadona permiten desarrollar soluciones que van desde el renting, con vehículo, punto de recarga, instalación y energía, hasta el despliegue de infraestructura en establecimientos comerciales. En el caso de Mercadona, Iberdrola se encarga del suministro, puesta en servicio y operación de hasta 3.500 puntos de recarga en 800 supermercados de España y Portugal.
Energía renovable
La recarga se vincula al suministro de electricidad procedente de fuentes renovables con garantía de origen (GdOS). En España, Iberdrola ha suministrado ya energía suficiente para dar más de 200 vueltas a la Tierra en coche, toda ella procedente de fuentes renovables con garantía de origen.







