Entrevista con Nia Lowe, Responsable de DSO de SP Energy Networks

"Ya no se trata solo de tender más cables, sino de hacer que la red eléctrica sea mucho más inteligente"

Redes eléctricas

Del viejo modelo unidireccional a un ecosistema dinámico donde el cliente también produce y comparte energía. Analizamos con Nia Lowe cómo se gestiona hoy la red eléctrica para hacer posible un futuro 100 % electrificado y flexible.

 Publicación: Octubre de 2026    Tiempo de lectura: 13 minutos

 
Nia Lowe, responsable de DSO en SP Energy Networks, cuenta con más de 33 años de experiencia en el sector eléctrico del Grupo Iberdrola.

Durante décadas, la red eléctrica funcionó como una autopista de sentido único: la energía se producía en grandes centrales y viajaba directamente hasta nuestras casas o lugares de consumo. Sin embargo, la llegada de los llamados recursos distribuidos a nuestro día a día –paneles solares en los tejados, coches eléctricos o baterías– ha transformado por completo este escenario. Hoy, los usuarios no solo consumen energía, sino que también la generan, la almacenan y la comparten.

En este nuevo panorama, surge una figura clave pero aún desconocida para muchos: los operadores de sistemas de distribución, conocidos como DSO por sus siglas en inglés Distribution System Operator. Hablamos con Nia Lowe, responsable de DSO en SP Energy Networks (filial del Grupo Iberdrola en Reino Unido). De pequeña soñaba con ser astronauta o bailarina, pero terminó descubriendo su verdadera pasión en la ingeniería eléctrica. Tras más de 33 años de trayectoria en la compañía, nos explica cómo la tecnología y los datos están haciendo que la red local sea más flexible, inteligente y preparada para un futuro 100 % descarbonizado.

Un nuevo papel para la red de distribución: del modelo pasivo a la plataforma activa

"El DSO ayuda a convertir la red eléctrica local desde un conjunto de cables pasivos a una plataforma activa para la descarbonización"

Para alguien que no haya oído hablar de un operador de sistemas de distribución (DSO), ¿cómo explicas su papel dentro del sistema eléctrico?

Describiría al DSO como la parte del sistema eléctrico que está impulsando el cambio hacia un modelo inteligente y dinámico, garantizando que la red local pueda dar soporte a la forma en que hoy se produce, consume y comparte la energía.

Tradicionalmente, la electricidad fluía en una sola dirección: desde las grandes centrales eléctricas, a través del sistema de transporte, descendiendo por las redes de distribución locales hasta llegar a los hogares y empresas. Ese mundo ha cambiado. Ahora tenemos paneles solares en los tejados, baterías, vehículos eléctricos, bombas de calor y generación distribuida, junto con clientes que pueden cambiar de forma activa cuándo usan o exportan energía. Esto se suma a un proceso global de electrificación del transporte, la calefacción y los procesos industriales, lo que está disparando el uso de la electricidad.

El papel del DSO es planificar y operar la red de distribución de una forma mucho más activa y colaborativa, incluyendo a los clientes conectados, a los agentes del sector y a otros operadores de redes. Esto significa utilizar datos, predicciones, mercados de flexibilidad y herramientas operativas para hacer un mejor uso de la red que ya tenemos, asegurando al mismo tiempo que se realicen las inversiones adecuadas en el momento preciso.

Una forma sencilla de verlo es: el DSO ayuda a convertir la red eléctrica local desde un conjunto de cables pasivos a una plataforma activa para la descarbonización.

Durante décadas la red eléctrica funcionó como una infraestructura principalmente pasiva. ¿Qué ha cambiado para que hoy necesitemos una red más activa e inteligente?

El mayor cambio es que el sistema eléctrico ya no es tan predecible como solía serlo. La demanda antes era relativamente estable y la generación eléctrica estaba mayoritariamente centralizada. Hoy en día, tenemos más generación renovable, más tecnologías de bajas emisiones y más clientes que conectan activos capaces de consumir, generar o almacenar electricidad.

Esto genera tanto una presión como una oportunidad. Los vehículos eléctricos y las bombas de calor pueden incrementar la demanda en determinados momentos y lugares. Por su parte, las baterías y los activos flexibles pueden ayudar a gestionar las saturaciones si somos capaces de verlas, predecirlas y coordinarlas eficazmente. El uso creciente de la electricidad también exige más a la red. Tradicionalmente, habríamos resuelto esto construyendo más red, pero la escala y la naturaleza de este incremento hacen que esto no sea económica ni prácticamente viable. Necesitamos hacer que la red trabaje de forma más inteligente para aprovechar mejor la infraestructura existente y gestionar cuánta nueva red es realmente necesario construir.

Por eso la red debe volverse más inteligente. Necesitamos mayor visibilidad de lo que está sucediendo, mejores previsiones de lo que puede pasar a continuación y más herramientas para actuar antes de que las limitaciones se conviertan en problemas.

El día a día en la operación de la red: gestión en tiempo real

"El rol ha pasado de construir y reparar activos a gestionar de forma activa un sistema dinámico en tiempo real"

¿Cómo es un día a día habitual como responsable de Operación del Sistema de Distribución en SP Energy Networks?

No hay dos días exactamente iguales, lo que hace que este puesto sea tan apasionante. Mi jornada a menudo alterna entre decisiones estratégicas sobre el futuro de la red y consideraciones muy prácticas sobre cómo la operamos hoy. Estas conversaciones pueden ser con otras áreas de SP Energy NetworksEnlace externo, se abre en ventana nueva.  o de Iberdrola, o bien con otros operadores de red, organismos regionales o el regulador.

El equipo aborda cuestiones como: dónde están surgiendo cuellos de botella, qué datos necesitamos publicar para ayudar a los clientes y agentes del sector, dónde puede la flexibilidad ofrecer una solución mejor o más rápida que el refuerzo tradicional, y cómo nos coordinamos con otras partes del sistema energético. Trabajamos en estrecha colaboración con equipos de planificación, operaciones, conexiones, flexibilidad, regulación, innovación y participación con grupos de interés.

Gran parte de nuestras decisiones consisten en equilibrar resultados. Necesitamos proteger la fiabilidad y la seguridad, apoyar a los clientes que quieren conectarse, habilitar las tecnologías limpias y hacer todo ello a un coste eficiente. También pensamos en cómo nuestras actividades crean un valor más amplio: para los consumidores, las comunidades, la economía y el medio ambiente.

¿Cómo ha cambiado el papel de un operador de red? En la práctica, ¿qué significa gestionar una red eléctrica en tiempo real?

El rol ha pasado de basarse principalmente en construir, mantener y reparar activos a gestionar de forma activa un sistema dinámico. Eso no significa que las responsabilidades tradicionales hayan desaparecido; la seguridad, la fiabilidad y la resiliencia siguen siendo fundamentales. Pero ahora necesitamos hacer mucho más en tiempo real o casi en tiempo real. 

En términos prácticos, esto significa tener una visibilidad mucho mejor de los flujos de energía, las limitaciones, los cortes de suministro y el comportamiento de los clientes en toda la red. Significa ser capaces de prever dónde la demanda o la generación pueden generar tensión y, a continuación, elegir la mejor respuesta operativa. Esa respuesta puede ser una maniobra en la red, el control de tensión, el despacho de servicios de flexibilidad, la coordinación con el sistema de transporte o la toma de decisiones operativas a corto plazo que eviten interrupciones innecesarias a los clientes.

Tecnología, datos y flexibilidad, los pilares de la red inteligente

"Una red verdaderamente inteligente no es solo una red con más tecnología; es una red capaz de ver más, entender más y actuar de forma más inteligente"

Los paneles solares, los vehículos eléctricos y las bombas de calor son cada vez más comunes. ¿Qué retos y oportunidades presentan estos recursos energéticos distribuidos?

Presentan un reto operativo muy real porque cambian el modo en que se utiliza la red. Los vehículos eléctricos y las bombas de calor pueden aumentar los picos de demanda, especialmente si muchos clientes los utilizan al mismo tiempo. Los paneles solares pueden generar picos de vertido local, a veces en lugares donde la red se diseñó originalmente solo para entregar energía a los clientes, no para recibirla de vuelta.

Sin embargo, veo los recursos energéticos distribuidos tanto como una gran oportunidad como un reto. Si podemos coordinarlos de manera eficaz, pueden convertirse en parte de la solución. Las baterías, los cargadores de vehículo eléctrico, los activos de generación y la demanda flexible pueden ayudar a gestionar las saturaciones, reforzar la resiliencia, reducir los vertidos de renovables y hacer un mejor uso de la capacidad de la red existente. Ahí es donde la flexibilidad cobra tanta importancia. Los servicios de flexibilidad permiten al operador de la red solicitar a los proveedores que ajusten su generación o demanda en beneficio del sistema.

¿Qué hace que una red sea realmente "inteligente" y qué tecnologías están impulsando esta transformación?

Una red inteligente no es solo una red con más tecnología instalada. Es una red capaz de ver más, entender más y actuar de forma más inteligente.

Para mí, una red verdaderamente inteligente reúne tres características. Primera, visibilidad: necesitamos datos procedentes de monitorización, sensores, contadores inteligentes, subestaciones y activos conectados. Segunda, inteligencia: necesitamos previsiones, analítica y herramientas que transformen esos datos en conocimiento operativo. Tercera, acción: necesitamos la capacidad de responder, ya sea mediante automatización, control de tensión, servicios de flexibilidad o inversiones dirigidas.

Las tecnologías que impulsan esta transformación incluyen la monitorización avanzada, las plataformas digitales, los contadores inteligentes, la automatización, las telecomunicaciones, la analítica basada en inteligencia artificial, los gemelos digitales, las plataformas de mercado de flexibilidad y la gestión activa de la red. Sin embargo, la tecnología solo importa si mejora los resultados para los clientes.

"La flexibilidad nos ofrece soluciones más rápidas y eficientes para la red, al tiempo que remunera a los clientes por ayudar a optimizar el sistema"

La operación de la red está pasando de reaccionar a anticipar. ¿Cómo ayudan los datos, la monitorización avanzada y herramientas como los gemelos digitales a tomar mejores decisiones?

Los datos nos ayudan a ir de las suposiciones a las evidencias. En el pasado, los operadores solían tener una visibilidad limitada de lo que ocurría en los niveles de menor tensión de la red. A medida que se conectan más tecnologías limpias, eso ya no es suficiente. Necesitamos entender lo que sucede a un nivel mucho más granular.   

La monitorización avanzada nos proporciona una visión más clara de las condiciones actuales. Las previsiones nos ayudan a entender qué puede suceder después. Los gemelos digitales nos permiten modelar la red, probar escenarios y comprender el impacto probable de diferentes decisiones antes de tomar las medidas en el mundo real.   

Esto transforma la calidad de la toma de decisiones. Significa que podemos identificar las saturaciones antes, comparar la flexibilidad con el refuerzo tradicional, comprender los impactos en los clientes y tomar decisiones más transparentes. Ayuda a evolucionar el modelo del DSO de uno reactivo a otro en el que podemos anticipar, planificar y actuar con mayor confianza.

¿Qué entendemos por flexibilidad energética y por qué se está convirtiendo en una herramienta clave para operar la red de forma más eficiente?

La flexibilidad energética es la capacidad de modificar cuándo o cómo se genera, consume o almacena la electricidad en respuesta a una señal o necesidad del sistema.   

Por ejemplo, una batería puede descargarse cuando la red está bajo presión. Un generador puede aumentar o reducir su producción. Un grupo de cargadores de vehículos eléctricos puede desplazar la demanda fuera de las horas punta. Un cliente comercial puede ajustar su consumo durante un breve periodo. Lo importante es que los clientes y proveedores reciben una compensación por ayudar a que la red funcione de manera más eficiente.

La flexibilidad es clave porque nos ofrece más opciones. Tradicionalmente, si una parte de la red alcanzaba su capacidad máxima, la respuesta solía ser el refuerzo físico de la infraestructura. El refuerzo sigue siendo esencial, pero la flexibilidad puede ofrecer a veces una solución más rápida, de menor coste o más focalizada. Ayuda a gestionar cuellos de botella, dar soporte durante interrupciones, reducir los vertidos de energía renovable y crear nuevas oportunidades de participación para los clientes y las comunidades en el sistema energético.

La fuerza de pertenecer a un grupo global como Iberdrola

SP Energy Networks forma parte del Grupo Iberdrola, uno de los mayores operadores de redes eléctricas del mundo. ¿Cómo contribuye formar parte de un grupo internacional a impulsar la evolución del modelo DSO y a acelerar la transición energética?

Formar parte de Iberdrola nos da acceso a un abanico mucho más amplio de experiencia, capacidades e innovación. La transición energética no está ocurriendo en un solo país. Los operadores de red de todo el mundo se enfrentan a retos similares: electrificación, integración de renovables, digitalización, participación del cliente, resiliencia y precios asequibles.   

El valor de formar parte de un gran Grupo es que podemos aprender de lo que funciona en otros lugares, compartir conocimientos técnicos, escalar la innovación y trasladar la experiencia global a la gestión local. Esto es crucial porque muchos de los retos del DSO son comunes: cómo hacer un mejor uso de los datos, cómo desplegar tecnologías de red inteligente, cómo integrar recursos distribuidos y cómo crear sistemas más flexibles y resilientes.   

El talento para operar el sistema energético de mañana

"El DSO está en la intersección entre tecnología, mercado y sostenibilidad: es un sector donde ves el impacto directo de tu trabajo en el mundo real"

¿Qué tipo de talento necesita un equipo de DSO moderno y qué oportunidades ofrece este campo a las nuevas generaciones?

Un equipo moderno de DSO requiere una mezcla de talento muy amplia. Seguimos necesitando un sólido conocimiento en ingeniería, porque los fundamentos de operar una red eléctrica de forma segura y fiable siguen siendo esenciales. Sin embargo, también necesitamos profesionales con capacidades en ciencia de datos, sistemas digitales, mercados, predicción, diseño comercial, relación con grupos de interés, regulación, innovación y estrategia de clientes. Lo que hace que el ámbito del DSO sea tan estimulante es que se sitúa en la intersección de todas estas disciplinas. Es técnico, pero también comercial y estratégico.

Para las nuevas generaciones, la oportunidad es enorme. Es un sector donde se puede trabajar en algunos de los retos más decisivos de nuestro tiempo: descarbonización, seguridad energética, precios asequibles, digitalización y valor social. Puedes ver el impacto directo de tu trabajo en el mundo real.

¿Qué papel desempeñan las redes eléctricas en la transición energética? ¿Por qué animarías a un joven profesional a desarrollar su carrera en este ámbito?

Las redes eléctricas son uno de los elementos facilitadores imprescindibles para la transición energética. No podemos descarbonizar el transporte, la calefacción o la industria a menos que la red esté preparada para conectar y gestionar las tecnologías que lo hacen posible.   

En las redes es donde un cliente conecta un cargador de coche eléctrico, donde una comunidad conecta generación renovable, donde una empresa electrifica sus procesos o donde una administración local desarrolla sus planes de emisiones netas cero. La red tiene que permitir todo eso manteniendo al mismo tiempo la fiabilidad, la resiliencia y unos costes asequibles.   

Animaría a cualquier joven profesional a unirse a este sector porque aquí se puede marcar una diferencia real. No se trabaja en un problema abstracto; se ayuda a construir la infraestructura en la que la sociedad confiará durante las próximas décadas. Es un sector que necesita ingenieros, analistas, especialistas digitales, economistas, comunicadores e innovadores. Ofrece un propósito claro, complejidad e impacto; y es un ámbito donde las decisiones que tomamos hoy determinarán la rapidez y la justicia con la que logremos la transición energética.