Acidificación de los océanos

La acidificación de los océanos, ¿por qué se produce y cuáles son sus consecuencias?

Naturaleza

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que lanzamos a la atmósfera no solo empeoran la calidad del aire, también impactan en la salud de los océanos. En concreto, provocan un fenómeno, conocido como acidificación, que reduce el pH de sus aguas, modificando su composición química y afectando gravemente a los organismos marinos. Las soluciones pasan por reducir el uso de combustibles fósiles en beneficio de fuentes renovables.

Acidificación océanos
La acidificación de los océanos es un problema medioambiental grave y urge hallar soluciones.

El cambio climático es una realidad y prueba el impacto que tiene gran parte de la actividad humana sobre la salud del planeta. Aunque en los últimos años el compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente ha mejorado, los retos son numerosos y uno de ellos tiene que ver con la contaminación de los océanos —siendo especialmente preocupante la presencia de plásticos— y su acidificación. A continuación, abordaremos este fenómeno, sus causas, sus consecuencias y sus posibles soluciones.

¿Qué es la acidificación y por qué es peligrosa?

En primer lugar, conviene tener claros algunos conceptos relacionados con la química. El agua puede ser de tres tipos: ácida (si el pH es inferior a siete), neutra (si el pH es siete) o alcalina (si el pH es superior a siete). Es decir, cuánto menor sea el nivel de pH en el agua, que se mide en una escala de 0 a 14, más ácida será. La superficie de los océanos, tomada en su conjunto, tiene un pH que oscila entre 8,0 y 8,3. Los organismos marinos se han desarrollado y evolucionado en un entorno con esas cifras de pH, por lo que están adaptados a ese ecosistema y cualquier cambio puede poner en peligro su supervivencia.

La acidificación de los océanos se produce cuando, a través de un conjunto de reacciones químicas, el agua del mar absorbe CO2. Como apunta un informe de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) del año 2019, esto tiene su parte positiva y es que, de no producirse, la presencia de CO2 en la atmósfera sería superior, lo que impulsaría aún más el cambio climático. Sin embargo, la acidificación de los océanos no debe entenderse como algo beneficioso para la vida marina, sino como una consecuencia indeseada del exceso de CO2 en la atmósfera. Si bien el mar actúa como regulador climático, esta función ambiental conlleva un alto coste biológico. La excesiva absorción de carbono altera procesos esenciales para corales, moluscos y plancton. Por ello, la acidificación representa un problema ambiental que perjudica la biodiversidad, las pesquerías y el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Pese a ello, la acidificación no es el único problema a resolver. Este fenómeno se combina con otros estresores como el calentamiento del océano, la desoxigenación, la contaminación y la sobrepesca, agravando sus efectos.

¿Cómo la acidificación de los océanos afecta a las personas?

La acidificación de los océanos es un fenómeno grave que perjudica directamente a las personas, especialmente a quienes trabajan en la pesca y la acuicultura. Al alterar a los organismos marinos, se rompe el equilibrio de la cadena alimentaria, lo que pone en riesgo tanto la seguridad alimentaria como la preservación de las especies. Como consecuencia, la disponibilidad de pescados y mariscos disminuye y sus precios aumentan. Esto afecta de manera crítica a las comunidades costeras y a todas las personas cuyos ingresos o dieta diaria dependen estrictamente del mar.

Este daño a los organismos del mar también se ve reflejado en el turismo, ya que la acidificación perjudica ecosistemas muy atractivos para visitantes, como los arrecifes de coral, que pierden color, biodiversidad y atractivo visual cuando se degradan. Con ello, actividades como el buceo, el snorkel y el turismo de playa se ven afectados, y puede golpear a negocios locales como hoteles, restaurantes y empresas de excursiones que dependen de estos paisajes marinos

Acidificación de los océanos
La relación entre el aumento de la contaminación y la acidificación de los océanos

VER INFOGRAFÍA: La relación entre el aumento de la contaminación y la acidificación de los océanos [PDF]

Causas de la acidificación de los océanos

Si nos atenemos a las explicaciones dadas anteriormente, podríamos afirmar que la principal causa de la acidificación de los océanos es el CO2 liberado a la atmósfera. Desde el comienzo de la Revolución Industrial, la concentración de este gas ha aumentado de forma severa a causa de la quema de combustibles fósiles utilizados para los procesos industriales, la generación de energía o el transporte, entre otras actividades humanas.

En concreto, los niveles de CO2 en la atmósfera han pasado de 250 a más de 400 partes por millón (ppm) en los últimos siglos y, en consecuencia, el pH del agua oceánica superficial ha decrecido un 0,1. El dato podría parecer insignificante, pero representa un aumento del 30 % en la acidez de los océanos en comparación con la época preindustrial. De mantenerse el nivel actual de quema de combustibles, la proyección es que el pH disminuya entre 0,3 y 0,4 unidades más para finales de este siglo, unos índices nunca vistos en al menos los últimos 25 millones de años y un ritmo inédito en toda la historia del planeta.

Consecuencias de la acidificación de los océanos

¿A quién afecta la acidificación de los océanos y cómo? Según Oceana, ONG dedicada a la conservación marina, podríamos categorizar estas consecuencias de la siguiente forma: 

  • En la vida marina

    Se produce una disminución de la cantidad de iones carbonato en el agua, un elemento necesario para la formación de los esqueletos y las conchas de ciertos animales marinos. Por tanto, esta situación podría afectar a su desarrollo y a su capacidad de reproducción, poniendo en peligro sus poblaciones. Las especies más amenazadas por este fenómeno son cangrejos, langostas, almejas, ostras, etc.

    También debemos tener en cuenta su impacto en otras especies menos conocidas, como los pterópodos, que tienen un papel importante en la cadena alimentaria como fuente de alimento para peces, cetáceos y pájaros. Los corales, que actúan como refugio de un cuarto de las especies marinas, son muy sensibles a la acidificación.

  • En la vida humana

    Un amplio descenso en las poblaciones de peces y crustáceos a causa de la acidificación impactaría gravemente en una de las principales fuentes de proteínas para millones de personas en todo el mundo. Como consecuencia, se pondría en peligro el medio de vida de cerca de 47,5 millones de pescadores y de una industria que emplea a otros 120 millones de personas.

Soluciones a la acidificación de los océanos

La acidificación de los océanos es un problema global, pero existen estrategias claras para hacerle frente. Estas acciones se dividen principalmente en dos enfoques: la mitigación (atacar la raíz del problema reduciendo las emisiones de carbono) y la adaptación (minimizar los impactos y proteger las comunidades y ecosistemas afectados).

  • Mitigación

    Se busca frenar la reducción de emisiones de dióxido de carbono en todos sus ámbitos. Según la organización centrada en la conservación de los océanos, Oceana, para que los océanos recuperen la normalidad debemos estabilizar las concentraciones de CO2 en 350 ppm o menos, lo que a su vez implicaría disminuir las emisiones globales en un 80-90 % antes de 2050. Un objetivo tan ambicioso solo se conseguirá a través de un cambio a gran escala que sustituya de forma masiva los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables. El Grupo Iberdrola ha convertido esta tarea en parte central de su estrategia mediante la electrificación, en donde busca satisfacer la demanda de energía de forma sostenible. 

  • Adaptación

    La Red Mundial de Observación de la Acidifación de los Océanos, en conjunto con la comunidad científica, presentó en 2021 el programa Acidificación Oceánica para la Sostenibilidad (OARS), con el fin de tener un plan de acción para reducir la acidificación de los océanos en todos los niveles. Dentro de este plan, se otorga a la investigación científica como uno de los ejes clave para identificar, vigilar y mitigar este problema de forma sostenible.

Iberdrola y su compromiso en el cuidado de los océanos

Para una compañía perteneciente al sector energético, la lucha contra la acidificación de los océanos no es un problema ajeno. A nivel global, la principal solución pasa por reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera que son consecuencia directa de las actividades humanas. Para ello, el Grupo Iberdrola tiene como eje de su estrategia a procesos como la electrificación y la descarbonización, los cuales son fundamentales para minimizar la emisión de gases de efecto invernadero y alcanzar la neutralidad de carbono. A través de estas medidas, se alcanzan las necesidades energéticas y, a su vez, se colabora con la protección de los ecosistemas marinos. 

Las medidas concretas para la protección del planeta están integradas en nuestro Plan de Biodiversidad 2030 mediante una perspectiva de conservación (evitar, reducir, restaurar y compensar impactos). Con este plan buscamos evitar instalaciones en zonas de alto valor ecológico, reducir la contaminación y restaurar hábitats afectados. Además, realizamos un seguimiento cuantificable de nuestro impacto mediante sistemas de medición que evalúan los efectos sobre especies y ecosistemas en donde están localizados nuestros proyectos. 

Por ejemplo, en East Anglia One, en donde se utiliza el combustible HVO30, compuesto al 100 % por aceites vegetales, reduce un 30 % las emisiones en comparación con el combustible tradicional. Igualmente, se están estudiando los problemas acústicos que pueden tener los animales por la planta, para no afectar a su bienestar. Otro proyecto relevante es el Vineyard Wind 1, en donde se despliegan colchones ecológicos de protección de cables que se diseñaron para crear hábitats más adecuados para la colonización de la flora y la fauna bentónicas, es decir, aquellas especies que viven sobre el fondo del lecho marino.

Estos mecanismos sirven para desarrollar un mejor futuro y un modelo energético más limpio y sostenible, un compromiso histórico que nos ha hecho líderes en redes eléctricas y renovables