Día Mundial del Almacenamiento de Energía: 22 de septiembre

¿Cuándo se celebra el Día Mundial del Almacenamiento de Energía?

Almacenamiento energético Energías renovables

Cada 22 de septiembre se celebra el Día Mundial del Almacenamiento Energético, una iniciativa impulsada desde 2017 por la Global Energy Storage Alliance (GESA) para concienciar sobre la importancia de almacenar la energía y promover el desarrollo de tecnologías que permitan aprovecharla cuando más se necesita. En Iberdrola somos pioneros y referentes internacionales en almacenamiento energético, con una estrategia que combina la capacidad masiva y de larga duración del bombeo hidroeléctrico con la rapidez y flexibilidad de las baterías. 

El almacenamiento de energía juega un papel clave en la consolidación de un modelo sostenible a partir de energías renovables.

La electrificación está transformando nuestra forma de generar, distribuir y consumir energía. Su avance, unido al crecimiento de las energías renovables, está consolidando un modelo energético cada vez más limpio y sostenible. En este escenario, resulta fundamental aprovechar al máximo la electricidad generada y gestionar su disponibilidad de forma eficiente. Ahí es donde el almacenamiento energético adquiere un papel clave al permitir guardar la energía y disponer de ella cuando el sistema la necesita.

Desde las soluciones que aprovechan la fuerza del agua hasta las tecnologías basadas en baterías, existen diferentes formas de almacenar energía, cada una con sus propias características y aplicaciones. Todas ellas forman parte de un sector en constante evolución y con un papel cada vez más relevante en el sistema eléctrico. Una evolución que, cada 22 de septiembre, cobra especial protagonismo con la celebración del Día Mundial del Almacenamiento Energético, una fecha que invita a poner el foco en el presente y en el futuro de estas tecnologías.

¿Qué es el Día Mundial del Almacenamiento de Energía?

El Día Mundial del Almacenamiento de Energía es una jornada que se celebra cada 22 de septiembre para poner en valor el papel de las tecnologías de almacenamiento energético, dar visibilidad a sus avances y promover el conocimiento sobre sus aplicaciones y su potencial. Esta efeméride reúne a empresas, instituciones y expertos de distintos países en torno a una tecnología llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante en la integración de las energías renovables, la flexibilidad del sistema eléctrico y el avance de la electrificación.

¿Cuál es el origen del Día Mundial del Almacenamiento de Energía?

El Día Mundial del Almacenamiento de Energía nació en 2017 por iniciativa de la Global Energy Storage Alliance (GESA), una alianza internacional que reúne a organizaciones vinculadas al desarrollo del almacenamiento energético. Desde entonces, cada 22 de septiembre esta jornada pone el foco en la evolución de estas tecnologías y en su creciente importancia para el sistema eléctrico y la electrificación.

La elección de esta fecha no es casual. El 22 de septiembre coincide con el equinoccio de otoño, un momento del año en el que el día y la noche tienen una duración prácticamente equilibrada. Esta idea de equilibrio sirvió de inspiración para representar uno de los principales valores del almacenamiento energético: contribuir a acompasar la generación y la demanda eléctrica y favorecer una mayor integración de las energías renovables.

Desde su creación, la celebración ha ido creciendo y se ha convertido en un punto de encuentro para el sector, que aprovecha esta fecha para compartir avances, analizar retos y poner en común las oportunidades que ofrece el almacenamiento energético.

Día Mundial del Almacenamiento de Energía 2026: iniciativas

El Día  Mundial del Almacenamiento de Energía se suele celebrar con una conferencia virtual global. En 2026 le acompaña una exposición creada en India y enfocada en el transporte de la energía limpia. 

Algunos de los temas principales a abordar en esta edición son la integración de las energías renovables en la red eléctrica frente al rápido despliegue de energía solar y eólica, la movilidad eléctrica y el papel clave de las infraestructuras de carga y las baterías, y la resiliencia de la red para favorecer un suministro energético ininterrumpido mediante sistemas de almacenamiento a gran escala.

En torno a esta jornada en 2026 se desarrolla además una amplia agenda internacional de encuentros especializados, entre los que se encuentran iniciativas como la Energy Storage Europe Conference (6 al 8 de octubre de 2026 en Bruselas), centrada en las políticas, los mercados y los retos del almacenamiento en Europa, y la World Energy Storage Conference (14 al 16 de octubre de 2026 en Ningde, China), enfocada en la evolución de la industria y algunos aspectos como la tecnología, la cadena de suministro y la fabricación de baterías. 

¿Por qué es fundamental hoy en día el almacenamiento de energía?

El almacenamiento energético permite capturar y conservar la electricidad cuando existe un exceso de generación para liberarla en el momento en que la demanda lo requiere. Esta capacidad resulta especialmente relevante en un sistema eléctrico con una presencia cada vez mayor de fuentes renovables, cuya producción puede variar en función de las condiciones meteorológicas. Al almacenar los excedentes y ponerlos a disposición cuando son necesarios, estas soluciones ayudan a aprovechar mejor la energía generada y a adaptar la oferta a las necesidades de consumo.

Además, el almacenamiento contribuye a equilibrar la oferta y la demanda de electricidad en tiempo real, aportando flexibilidad al sistema y ayudando a gestionar los picos de consumo. En las redes eléctricas inteligentes o smart grids, esta capacidad permite responder con mayor rapidez a las variaciones de generación y demanda, reforzando la estabilidad y la resiliencia de la red. De este modo, el almacenamiento puede ayudar a reducir situaciones de sobrecarga y a prevenir interrupciones del suministro, al tiempo que facilita una mayor integración de energías renovables y un uso más eficiente de la infraestructura eléctrica.

Principales tecnologías de almacenamiento energético

La energía eléctrica no puede almacenarse como tal y es necesario transformarla en otros tipos, como la energía mecánica o la química. Los sistemas de almacenamiento pueden aportar valor en todos y cada uno de los eslabones de la cadena de suministro. Dependiendo de su capacidad, los sistemas de almacenamiento de energía se dividen en: almacenamiento a gran escala, que se emplea en lugares en los que se trabaja con escalas de GW; almacenamiento en redes y en activos de generación, donde se trabaja con escalas de MW; y, finalmente, almacenamiento a nivel de usuario final, que se emplea a nivel residencial y se trabaja con kW.

Actualmente, estas son las formas de acumular energía y las principales tecnologías que permiten transformar y almacenar energía de manera eficiente:

  • Bombeo hidroeléctrico

    El sistema de almacenamiento a gran escala más eficiente en funcionamiento. Es una tecnología rentable y probada que proporciona estabilidad al sistema eléctrico y puede generar cantidades significativas de energía limpia con tiempos de respuesta rápidos.

    Saber más de centrales hidroeléctricas de bombeo
  • Baterías

    Es un dispositivo que almacena energía en compuestos químicos capaces de generar carga eléctrica para poder inyectarla posteriormente a la red o utilizarla cuando sea necesario.. Existen multitud de tipos, como las pilas de plomo-ácido, las de ion de litio o las de níquel-cadmio. Las principales ventajas de las baterías son su rapidez de respuesta —milisegundos—, su facilidad de instalación y escalabilidad y, finalmente, los múltiples beneficios que pueden aportar tanto para gestionar la generación renovable como para aportar estabilidad y flexibilidad al sistema eléctrico.

    Saber más de Sistemas BESS
  • Almacenamiento térmico

    Almacenan energía en forma de calor para utilizarla posteriormente en la generación de electricidad o en otros usos energéticos. Esta tecnología permite gestionar la energía producida, por ejemplo, por instalaciones solares y prolongar su disponibilidad más allá de las horas de mayor radiación.

    Saber más de almacenamiento térmico
  • Hidrógeno verde

    El hidrógeno verde puede actuar como solución de almacenamiento al generarse con excedentes renovables (mediante electrólisis), almacenarse por largos periodos y reconvertirse en electricidad o usarse como combustible limpio cuando se necesita.

    Saber más de hidrógeno verde
  • Aire comprimido

    Estas instalaciones cuentan con un motor reversible que, durante los momentos de exceso de energía, almacena el aire ambiente a altas presiones en cubículos bajo tierra. Es un sistema de almacenamiento mecánico equiparable en capacidad al bombeo hidroeléctrico.

  • Supercondensador

    Es un dispositivo capaz de almacenar grandes cantidades de energía eléctrica en forma de cargas electrostáticas, por lo que no hay reacciones químicas. Los supercondensadores pueden ser cargados y descargados en cuestión de segundos, siendo así ideales para responder a necesidades de puntas de potencia o a breves interrupciones del suministro.

  • Volantes de inercia

    Es un sistema de almacenamiento mecánico consistente en un disco metálico que comienza a girar cuando se le aplica un par motor para, a continuación, intentar frenar el volante con un par resistente conservando la energía eléctrica en forma cinética.

  • Pilas de combustible de hidrógeno

    Se trata de un tipo de almacenamiento químico continuo. Se diferencia de las baterías en que el hidrógeno abastece permanentemente la pila desde el exterior permitiendo su uso constante. Existen otros tipos de pilas de combustible, pero el hidrógeno es el combustible más utilizado.

Tecnologías de almacenamiento energético

A gran escala (GW)

Hidroeléctrica reversible (bombeo) y almacenamiento térmico

Central hidroeléctrica junto a un embalse, con torres eléctricas y cables de transmisión

Almacenamiento en redes y en activos de generación (MW)

Pilas y baterías, condensadores y superconductores, y volantes de inercia

Conjunto de aerogeneradores conectados a una planta eléctrica y una torre de transmisión

Usuario final (KW)

Baterías, superconductores y volantes de inercia

Casa con paneles solares en el techo, rodeada de arbustos y un árbol

Desafíos y futuro del almacenamiento para la electrificación

Se espera que el almacenamiento energético adopte un papel cada vez más relevante a medida que avanza la electrificación y se consolida un modelo energético basado en fuentes renovables. Sin embargo, su desarrollo todavía afronta algunos retos tecnológicos, económicos y regulatorios que será necesario abordar para extender estas soluciones, mejorar su eficiencia y aprovechar todo su potencial. 

Al mismo tiempo, la innovación está abriendo nuevas vías para conseguir sistemas de almacenamiento con mayor capacidad, más flexibles y capaces de responder a las necesidades de un sistema eléctrico en constante evolución.

Entre los principales desafíos y oportunidades de futuro destacan:

  • Aumentar la capacidad y duración

    Desarrollar soluciones capaces de almacenar mayores cantidades de energía durante períodos más prolongados será fundamental para gestionar la variabilidad de la generación renovable y garantizar la disponibilidad de electricidad cuando sea necesaria.

  • Mejorar la eficiencia y reducir costes

    La innovación tecnológica busca aumentar el rendimiento de los sistemas de almacenamiento, alargar su vida útil y reducir los costes asociados a su instalación y operación, favoreciendo su despliegue a mayor escala.

  • Avanzar en integración y flexibilidad

    La combinación de diferentes tecnologías de almacenamiento permitirá adaptar mejor las soluciones a las necesidades de cada momento, desde respuestas rápidas ante variaciones de la demanda hasta el almacenamiento de energía durante horas o periodos más largos.

  • Impulsar un almacenamiento más sostenible

    El desarrollo de nuevos materiales, procesos de fabricación y sistemas de recuperación y reciclaje contribuirá a reducir el impacto ambiental de estas tecnologías y a avanzar hacia modelos más circulares.

Por lo tanto, el futuro del almacenamiento pasa por combinar innovación y flexibilidad para responder a las nuevas necesidades del sistema eléctrico. Su evolución permitirá aprovechar cada vez mejor la energía renovable, reforzar la estabilidad de las redes y acompañar el crecimiento de la electrificación, contribuyendo a un sistema energético más limpio, eficiente y resiliente.

Iberdrola y el impulso al almacenamiento energético

En Iberdrola apostamos por el almacenamiento de la energía como uno de los grandes retos para lograr la electrificación y la descarbonización del sistema energético, aprovechando  al máximo el potencial de las energías renovables. Nuestra estrategia combina principalmente el almacenamiento a gran escala mediante centrales hidroeléctricas de bombeo y el desarrollo de sistemas de almacenamiento en baterías BESS, dos soluciones complementarias que permiten aportar flexibilidad al sistema eléctrico y gestionar la energía renovable de forma más eficiente.

Con más de medio siglo de experiencia y alrededor de 4,5 GW de potencia de bombeo instalada a cierre de 2025, en Iberdrola somos pioneros y líderes de esta tecnología en España y Portugal y uno de los grandes referentes internacionales del almacenamiento energético de larga duración. En Reino Unido, fuimos pioneros en incorporar baterías junto a nuestros parques eólicos. Así, desde Iberdrola nos hemos situado a la vanguardia del despliegue de baterías a gran escala en España y de la evolución a baterías de larga duración en Australia

Del bombeo hidráulico de larga duración a las baterías de respuesta instantánea, en Iberdrola desarrollamos una cartera diversificada de almacenamiento que permite aprovechar cada vez más energía renovable y ponerla a disposición de consumidores y redes cuando realmente se necesita. Con estas soluciones, desde Iberdrola contribuimos a almacenar los excedentes de energía renovable y ponerlos a disposición cuando son necesarios, reforzando la estabilidad del sistema y facilitando una mayor integración de fuentes como la solar y la eólica.