Problemas medioambientales
Los grandes problemas medioambientales que enfrenta nuestro planeta
El cambio climático es la crisis medioambiental a la que se enfrenta la humanidad durante el presente siglo, pero no es el único. A continuación, repasamos algunos de ellos.

¿Por qué el cambio climático es importante hoy?
La humanidad enfrenta hoy en día numerosos desafíos que ponen en peligro la supervivencia de las especies y el bienestar de las próximas generaciones. De acuerdo al Banco Mundial, nuestro planeta enfrenta una triple crisis ambiental con el cambio climático, la contaminación y la pérdida de la naturaleza; tres problemas interconectados que se alimentan entre sí y que, en la actualidad, están comenzando a revertir décadas de avances en el desarrollo en algunos países y a desacelerar el progreso en otros.
Esta triple amenaza está afectando el bienestar de los ecosistemas, produciendo la extinción de distintas especies y empeorando la salud de las personas. Además, el cambio climático aumenta la desigualdad económica existente y hace que más personas caigan en la pobreza. Según un informe del Banco Mundial, entre 68 y 135 millones de personas podrían ser empujadas a la pobreza de aquí a 2030 como consecuencia del cambio climático.
A continuación, aportamos diferentes claves y estrategias para poder abordar estas amenazas.
Mitigación y adaptación frente al cambio climático
El calentamiento global inducido por las emisiones de CO2 —según la ONU estas han aumentado casi un 50% desde 1990— está acelerando el cambio climático y amenaza la supervivencia de millones de personas, animales y plantas al provocar episodios meteorológicos como sequías, incendios e inundaciones cada vez más frecuentes y extremos. Este fenómeno nos obliga a tomar medidas de mitigación y adaptación, con el objetivo de frenar esta amenaza:
La pérdida de la biodiversidad
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha alertado de que cerca de un millón de especies están en peligro de extinción. Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de 2025, más de 48 mil especies están bajo amenaza de extinción. Esto se debe, sobre todo, a la destrucción de sus hábitats naturales, la caza furtiva y la introducción de especies invasoras. La ONU ha pedido acciones contundentes para terminar con estas amenazas y preservar nuestro patrimonio natural, como los cada vez más amenazados bosques. En ese sentido, si bien las acciones para frenar este problema están estrechamente relacionadas a las soluciones para frenar los anteriores, también existen hábitos que debemos poner en práctica para cuidar nuestra biodiversidad:
La contaminación y su impacto en la salud
La contaminación ambiental tiene un impacto directo en la salud porque deteriora el aire que respiramos, el agua que consumimos y los ecosistemas de los que dependemos para vivir en armonía. Cuando el aire está cargado de gases tóxicos, aumentan los problemas respiratorios y cardiovasculares; cuando el agua está contaminada o mal saneada, la inseguridad alimentaria aumenta. En conjunto, estos factores afectan más a niños, personas mayores y comunidades con menos acceso a servicios básicos. Según la ONU, un medio ambiente saludable podría prevenir casi una cuarta parte de la carga mundial de morbilidad.
¿Cómo combatir la contaminación en los océanos?
Los mares se han convertido en los grandes vertederos de plástico del planeta. Además, existen otros graves problemas medioambientales relacionados con los océanos como el deterioro de los ecosistemas por el calentamiento global, los vertidos contaminantes, las aguas residuales y el derrame de combustibles. La ONU insta a mejorar la administración de los espacios protegidos, dotarlos de recursos suficientes y disminuir la sobrepesca, la contaminación y la acidificación de los océanos causada por el aumento de la temperatura terrestre. Sin embargo, ¿qué podemos hacer nosotros para combatirla?





El estrés hídrico y la escasez de agua
La falta de este recurso, vital para la supervivencia humana, animal y vegetal, afecta a más del 40% de la población mundial y, según el Foro Económico del Agua, la agricultura representa más del 70% del agua utilizada en los países más áridos del planeta. Un uso responsable de los recursos hídricos mejorará la producción alimentaria y energética, además de proteger la biodiversidad de nuestros ecosistemas hídricos y ayudarnos a frenar el cambio climático. En este este sentido, existen algunas medidas para lograr este objetivo:
La superpoblación y la gestión de los residuos
La ONU prevé que la población mundial supere los 8.500 millones de personas en 2030, obligándonos a reducir notablemente la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización propias de la conocida como economía circular con el objetivo de minimizar su impacto en la salud y el medio ambiente.
El desarrollo urbano y la movilidad sostenible
El crecimiento urbano sigue siendo uno de los grandes desafíos ambientales, pero no se trata solo de acomodar a miles de millones de personas en las ciudades, sino de transformar profundamente cómo estas funcionan. A medida que nos acercamos a 2030, el foco ha evolucionado hacia la resiliencia climática, la descarbonización y la adaptación a eventos extremos cada vez más frecuentes.
Según la Organización de las Naciones Unidas, durante esta última década, los desastres naturales han afectado a más de 220 millones de personas y han causado un daño económico de 100 mil millones de dólares cada año, ante ello, la construcción de infraestructuras preparadas para este tipo de desastres resulta crucial para el bienestar de la población. Además, al día de hoy, la transición energética urbana se ha vuelto un eje central, con edificios de emisiones casi nulas, electrificación generalizada y redes inteligentes que optimizan el consumo energético. La movilidad también ha cambiado de enfoque: más allá de reducir el tráfico urbano, se busca priorizar la proximidad, la accesibilidad y el transporte de bajas emisiones de carbono.
¿Por qué los problemas medioambientales no son independientes?
Si bien el cambio climático es una crisis que se ha buscado tratar a lo largo de los años, no es un problema independiente. Producto del calentamiento global, la escasez de agua se agrava, generando a su vez la pérdida de la biodiversidad y mayores desigualdades sociales. Por otro lado, productos dispersos en los ecosistemas como los plásticos, no hacen nada más que agravar la situación, generando la muerte de miles de especies marinas y significando un peligro para la seguridad alimentaria.
De esta manera, todos los problemas medioambientales que sufrimos actualmente están interconectados entre sí. Si bien puede ser visto como un problema con muchas vertientes, también existen varias soluciones compartidas, que podrían conllevar a mitigar todas las crisis. Por ejemplo, la reducción de nuestra huella de carbono a través de la reutilización de envases, la disminución de la compra de plásticos o la compra de productos ecológicos, estaría aportando a mitigar la contaminación, ayudando al bienestar de la biodiversidad y aportando a respirar un aire más puro.
El rol de Iberdrola para mitigar el impacto de los problemas medioambientales
Con el fin de reducir el impacto de los problemas medioambientales, el Grupo Iberdrola sitúa a la electrificación del planeta como pilar clave para alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono para el 2050, una estrategia de mitigación que influye en todas las decisiones de la compañía, haciendo uso de energías limpias y redes eléctricas para reducir el uso de combustibles fósiles en el mundo.
Además de reducir nuestra huella de carbono, hemos elaborado un Plan de Biodiversidad 2030 , con el fin de integrar en nuestros proyectos una perspectiva de conservación (evitar, reducir, restaurar y compensar impactos). Con el fin de evitar instalaciones en zonas de alto valor ecológico, reducir la contaminación y restaurar hábitats afectados. Además, realizamos un seguimiento cuantificable de nuestro impacto mediante sistemas de medición que evalúan los efectos sobre especies y ecosistemas en donde están localizadas nuestras infraestructuras.
Proyectos como el de East Anglia One, donde se impulsó la instalación de dos contenedores flotantes para recoger el plástico y una parte de los aceites, detergentes o combustibles que flotan en las proximidades del puerto de Lowestoft, buscan reducir la contaminación en nuestros ecosistemas.
Sin embargo, no solo realizamos proyectos sostenibles, también nos enfocamos en buscar soluciones innovadoras para seguir preservando nuestros ecosistemas bajo el programa de start-ups PERSEO, un programa de innovación abierta con start-ups creado para el desarrollo de tecnologías y modelos de negocio para potenciar la sostenibilidad en todos los niveles.
Claves para actuar contra los problemas medioambientales
Para luchar contra los problemas medioambientales es necesaria una acción conjunta entre los ciudadanos, las empresas y los gobiernos, ya que cada uno tiene un papel distinto pero complementario. Esta década sigue siendo decisiva para frenar el deterioro ambiental, por lo que hacen falta políticas públicas firmes, innovación tecnológica y cambios de hábitos en la vida cotidiana. Dentro de estos cambios, la electrificación y la transición energética, el objetivo principal del Grupo Iberdrola, forma parte de la solución al reducir emisiones y avanzar hacia un modelo más limpio y eficiente.
Los ciudadanos pueden contribuir con acciones concretas como usar el transporte público, caminar o ir en bicicleta, ahorrar agua y energía, reciclar correctamente y evitar consumos innecesarios. También es importante apostar por hábitos más sostenibles en el hogar, como reducir plásticos de un solo uso, apagar luces cuando no se necesiten o intentar donar la ropa que ya no nos sirve.
Las empresas, por su parte, pueden reducir su impacto ambiental mejorando la eficiencia energética, gestionando mejor los residuos, incorporando criterios de economía circular e intentando calcular su huella ambiental. Además, tienen un papel clave en la innovación, ya que pueden desarrollar productos y servicios más sostenibles y con menor huella de carbono.
Por último, los gobiernos deben impulsar leyes, incentivos e impulsar una transición energética que acelere el uso de energías renovables, la electrificación del transporte y la planificación de infraestructuras sostenibles, con el objetivo de facilitar y promover el cambio de hábitos por parte de la población.
10 grandes problemas medioambientales
¿Te apetece que alguien te lo cuente? Escucha este artículo. Para los que quieren cambiar el mundo.











