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La infraestructura eléctrica constituye la base de la sociedad moderna. Hace posible que la electricidad se genere, transporte y distribuya de forma segura y eficiente hasta hogares, empresas e industrias. A medida que el mundo avanza hacia una economía más electrificada y baja en carbono, la inversión en una infraestructura eléctrica moderna adquiere una importancia cada vez mayor. Gobiernos, empresas y operadores de redes de todo el mundo están ampliando y modernizando las redes eléctricas para consolidar un sistema energético más limpio y resiliente.
El sector energético está experimentando una profunda transformación. Durante décadas, la electricidad se generaba principalmente en grandes centrales eléctricas y se transportaba a larga distancia a través de redes de transporte que llegaban a los consumidores. Hoy, los avances tecnológicos, las energías renovables y la digitalización están haciendo posible producir electricidad mucho más cerca de donde se consume. Este modelo, conocido como generación distribuida, se está convirtiendo en una pieza cada vez más importante de los sistemas energéticos modernos.
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La inversión de Iberdrola en Italia refuerza la seguridad energética del país, impulsa la electrificación de la economía y favorece una mayor competitividad del tejido productivo italiano.
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¿Qué implica realmente la electrificación residencial y por qué se ha convertido en una de las grandes transformaciones energéticas? Repasamos las principales claves de un cambio que está revolucionando la forma de consumir y gestionar la energía en el hogar.
Portugal se ha consolidado como un país clave para Iberdrola gracias a su apuesta por las energías renovables, el almacenamiento energético a través del bombeo hidroeléctrico y la electrificación sostenible.












