Créditos de carbono
Qué son los créditos de carbono
Los créditos de carbono son certificados negociables que representan una tonelada de carbono evitada o absorbida por un proyecto. Las empresas generalmente los compran, como complemento a la reducción de emisiones, para compensar o contrarrestar emisiones difíciles de eliminar al tiempo que contribuyen a financiar acción climática.

La descarbonización es hoy una prioridad global y exige que las empresas reduzcan de forma decidida sus emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero, gracias a la implantación de tecnologías más eficientes como las renovables o la electrificación.
Sin embargo, incluso con las mejores tecnologías y los planes de reducción más ambiciosos, siempre existirán emisiones residuales difíciles o imposibles de eliminar en el corto y medio plazo. En este contexto, los créditos de carbono constituyen una herramienta complementaria y fundamental para avanzar hacia las cero emisiones netas, al canalizar financiación hacia proyectos que evitan, reducen o capturan emisiones de gases de efecto invernadero.
Por ello, además de reducir al máximo su huella de carbono, cada vez más organizaciones asumen la responsabilidad sobre sus emisiones remanentes mediante el apoyo a proyectos climáticos de alta calidad que eviten, reduzcan o capturen emisiones allí donde resulte más eficiente ahora y les permitan alcanzar las “cero emisiones netas”. Entre ellos, los proyectos basados en la naturaleza destacan por su capacidad para capturar carbono y, al mismo tiempo, generar beneficios adicionales para la biodiversidad, los ecosistemas y las comunidades locales, contribuyendo así a una transición climática más efectiva y sostenible.
En este sentido es importante destacar que la reducción de emisiones por sí sola no será suficiente para cumplir los objetivos climáticos globales. Además de evitar nuevas emisiones, es imprescindible retirar de la atmósfera parte del carbono acumulado durante décadas y proteger los ecosistemas naturales que actúan como sumideros de carbono y sostienen la biodiversidad.
En Iberdrola impulsamos este tipo de proyectos de acción climática a través de Carbon2Nature, una iniciativa centrada en el desarrollo de proyectos basados en la naturaleza que promueven la restauración y conservación de ecosistemas, favorecen la captura de carbono y generan beneficios ambientales y sociales tangibles en distintos territorios del mundo. Estos proyectos generan créditos de carbono de calidad y alineados con estándares reconocidos.
Para que pueda emitir créditos tendrá que haber completado un proceso de validación, registro y verificación de acuerdo con los procedimientos de un estándar independiente reconocido. Estos estándares pueden estar administrados por una entidad pública o privada, y actúan como garantes de que los créditos de carbono cumplen con unos principios de calidad que aseguren la adicionalidad, integridad, permanencia y sostenibilidad del resultado subyacente, así como la trazabilidad y contabilidad única de los créditos generados.
Quién puede emitir créditos de carbono
La emisión de créditos de carbono recae en los desarrolladores de proyectos, quienes se encargan de implementar actividades diseñadas para evitar o absorber emisiones respecto a una línea base. Para que estos créditos se emitan entran en juego dos partes: la que origina el proyecto de captura de carbono o evita sus emisiones; y la certificadora que emite el registro oficial. En esta línea, los proyectos pueden dividirse en:
- Soluciones basadas en la naturaleza: la reforestación o la prevención de la deforestación pone a los bosques en el centro por su capacidad de absorción de CO
2 . Así, cualquier proyecto que promueva el desarrollo de diversos ecosistemas forestales o naturales o que prevenga su retroceso será elegible para la emisión de créditos de carbono. - Soluciones tecnológicas: la sustitución de fuentes de energía fósiles por fuentes de energía renovables o proyectos que desarrollen tecnologías de captura directa de carbono en el aire (DAC) o de captura, uso y almacenamiento de carbono son algunos de los ejemplos que encajan en esta categoría.
Iberdrola y la descarbonización: conoce nuestros proyectos
Iberdrola impulsa su acción climática a través de Carbon2Nature, compañía del Grupo que nace como un catalizador estratégico para abordar de manera conjunta las crisis interrelacionadas del clima y la biodiversidad. Su misión fundamental es desarrollar proyectos de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) de gran impacto que no solo reduzcan la huella de carbono global, sino que también generen beneficios ambientales y sociales tangibles, como la mejora de la biodiversidad y el empoderamiento de las comunidades locales.
Con una visión global y un enfoque local, impulsa proyectos de conservación, restauración y gestión sostenible en una amplia diversidad de ecosistemas, capturando carbono y generando créditos de carbono de alta calidad que ayudan a las empresas a cumplir objetivos ambiciosos de acción climática, sostenibilidad e impacto positivo en el territorio.
Carbon2Nature desarrolla proyectos en algunos de los países donde Iberdrola tiene presencia, apoyándonos en su profundo conocimiento de los territorios, así como en su experiencia en la gestión de diversos contextos regulatorios, ambientales y sociales. Actualmente, nuestra cartera de proyectos se concentra en Brasil, Australia y España. En cada uno de estos países nos adaptamos al marco local, buscando alianzas y trabajando para garantizar proyectos de alta calidad, basados en la integridad, la fiabilidad y la transparencia.
Así, contamos con diversos proyectos centrados en la reforestación, la mejora de la gestión forestal, proyectos de conservación de bosques, restauración de ecosistemas costeros y marinos, y desarrollo de técnicas innovadoras como la captura de carbono del suelo y otras prácticas agrícolas. Estos son algunos de nuestras iniciativas más destacadas:
Todos nuestros proyectos mantienen un firme compromiso con las comunidades locales, adecuando cada proyecto a su contexto cultural para que el impacto no solo sea medioambiental, sino que ayude a impulsar la región en la que se ubican.
Quién y cómo certificar un crédito de carbono
Para que un proyecto pueda emitir créditos de carbono transferibles, debe pasar por un proceso de validación y certificación a través de un programa de acreditación o estándar, que cumplan con un protocolo de contabilidad en su propio registro. Dichos certificadores pueden operarse a través de entidades privadas o propias, destacando las siguientes categorías:
- Mecanismos administrados por organismos internacionales. En virtud del cumplimiento de algunos tratados internacionales han surgido entidades que regulan la emisión de estos certificados. El Protocolo de Kioto regulaba el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM por sus siglas en inglés) y el Acuerdo de París regula bajo el Art. 6.4 la emisión de créditos verificados.
- Mecanismos establecidos por gobiernos nacionales o regionales. En Europa se ha desarrollado el Reglamento sobre la eliminación de carbono y la agricultura de carbono (CRCF) para cuya aplicación ha implementado sistemas de certificación. Otras regiones con estándares propios de acreditación son Canadá, Australia, Portugal, España, Reino Unido o China, entre otros, según datos del World Bank. En el caso de España opera un estándar nacional administrado por el Ministerio para la Transición Ecológica que es el organismo encargado de verificar que un proyecto pueda emitir créditos de carbono. Los proyectos deben estar inscritos en el Registro de Huella.
- Mecanismos independientes, empresas privadas o entidades no gubernamentales. Destacan 4 estándares a nivel global: VERRA, Gold Standard, American Carbon Registry y Climate Action Reserve.
Tras pasar por el control de una de estas entidades certificadoras en las que se verifica que el proyecto cumple con sus normas, lo inscribe en su registro con un identificador único y este puede empezar a emitir los créditos de carbono. Para ello, una tercera parte tendrá que verificar que esa tonelada de carbono ha sido reducida o absorbida para su emisión.
Una vez emitido, podrá pasar por varios intermediarios hasta que un usuario final lo adquiera y lo retire del mercado, que reclamará los resultados para sus propios objetivos climáticos, ya sea en forma de compensación de sus propias emisiones o bien para contribuir financieramente a esos procesos, apoyando los esfuerzos de descarbonización de otras entidades.
Cómo adquirir créditos de carbono
Si una empresa desea obtener créditos de carbono en el marco de su estrategia de sostenibilidad puede recurrir a tres canales principales:
- Compra directa al desarrollador: ya sea comprometiéndose a un contrato de largo plazo con el desarrollador para recibir una cantidad específica de créditos conforme se generen, conocido como "Offtake", o comprando créditos de forma inmediata de un proyecto en funcionamiento.
- Financiación directa: Inversión directa en un proyecto para obtener mayor control sobre los créditos generados.
- Intermediarios o Exchanges (Mercados de intercambio): Plataformas digitales donde se compran créditos ya emitidos y verificados de proyectos que ya están en funcionamiento.
Mercado regulado y mercado voluntario de carbono
La compra de créditos de carbono se realiza habitualmente de forma voluntaria por parte de empresas, gobiernos o particulares, en el marco de sus objetivos climáticos y de sostenibilidad, si bien hay ocasiones en las que la compra de estos créditos responde a un requisito o incentivo normativo.
El hecho de que la mayoría de las compras de créditos estén impulsadas por una motivación voluntaria ha dado lugar a lo que se conoce como el mercado voluntario de carbono (MVC). No obstante, esté término se suele utilizar en la práctica como paraguas para describir todas las transacciones de créditos de carbono, independientemente de si su compra es voluntaria o impulsada por la normativa, por lo que sería más adecuado hablar de Mercado de Créditos de Carbono o Mercado Verificado de Carbono.
Es importante distinguirlo del mercado regulado de carbono, que existe en varias regiones como en la Unión Europea (EU-ETS por sus siglas en inglés) y en el que se impone a las empresas la obligación de pagar por emitir. En ellos se comercializan derechos de emisión y pueden permitir el uso de determinados créditos como mecanismo de flexibilidad en el cumplimiento.


