Palas
La estructura más utilizada—y la escogida por Iberdrola— es aquella que cuenta con tres palas moviéndose respecto a un eje horizontal. Estas giran al recibir el empuje del viento, transformando la energía cinética en energía mecánica.
Eólica terrestre Eólica marina
Los aerogeneradores son inmensos aparatos con forma de molinos que hacen posible aprovechar la energía del viento a gran escala, multiplicando su fuerza y convirtiéndola en energía eléctrica que pueda transportarse a la red y distribuirse a los usuarios. Instalados en parques eólicos terrestres o marinos, los aerogeneradores son el elemento central en la generación de energía eólica: limpia y renovable.

Las máquinas que convierten la energía eólica contenida en el viento en energía eléctrica se denominan aerogeneradores o turbinas eólicas. Existen varios tipos, por su tamaño y forma, si bien los más extendidos y eficientes son los aerogeneradores de tres palas con eje horizontal, que es fácil que hayas observado en alguna ocasión formando parte del horizonte de una zona rural.
Lo habitual es verlos agrupados dentro de parques eólicos más grandes, idealmente ubicados en zonas con altura, donde el viento sople fuerte, y lejos de obstáculos como edificios, laderas o árboles que puedan causar turbulencias en el viento.
Los aerogeneradores –que podríamos definir como “los molinos del S.XXI”– son máquinas fascinantes que aprovechan la fuerza del viento para mover sus palas, que a su vez hacen girar el generador que produce la electricidad. Explicamos en cinco sencillos pasos el proceso con el que convierten este recurso natural en energía renovable, limpia y accesible.
Mientras hacen su función, los aerogeneradores cuentan con sistemas de control y ajuste constante. Así, están equipados con sensores que aseguran que las palas siempre se orienten hacia la dirección del viento, para maximizar la eficiencia y, en caso de que el viento sea demasiado fuerte (más de 90 km/h) pueden llegar a frenarlas para evitar daños.
Un aerogenerador es una compleja obra de ingeniería que cuenta con miles de pequeños componentes, que forman numerosas piezas, que a su vez conforman los distintos elementos fundamentales para su funcionamiento.
Para hacernos una idea general, un aerogenerador puede dividirse en cinco partes básicas, algunas de las cuales ya hemos mencionado: Base, torre, góndola y rotor.
La estructura más utilizada—y la escogida por Iberdrola— es aquella que cuenta con tres palas moviéndose respecto a un eje horizontal. Estas giran al recibir el empuje del viento, transformando la energía cinética en energía mecánica.
Soporta el rotor y la góndola, manteniéndolos a una altura suficiente para captar vientos más fuertes y constantes. Puede estar fabricada con acero, hormigón o una combinación de ambos.
Estructura de cimentación de hormigón que soporta a todo el aerogenerador. En el caso de los aerogeneradores marinos, los cimientos pueden estar bajo el agua.
Compuesto por las palas y el buje o cubo. Es la parte encargada de capturar la energía cinética del viento.
Es la carcasa situada en la parte superior de la torre que contiene todos los componentes mecánicos y eléctricos, incluyendo el generador, la caja de cambios y el sistema de control.
Es el componente central del rotor al que están unidas las palas. Transmite la energía mecánica generada por el movimiento de las palas al eje de baja velocidad.
Conecta el rotor con la caja de cambios y gira a la misma velocidad que el rotor.
Eleva la velocidad de rotación del eje de baja velocidad y la transfiere al eje rápido.
Conecta la caja de cambios al generador y gira a una velocidad que permita el funcionamiento del generador.
Convierte la energía mecánica en electricidad. Su diseño puede variar dependiendo del tipo de aerogenerador.
Permite monitorear y regular el aerogenerador para optimizar la producción de energía y garantizar la seguridad. Incluye una serie de sensores que recogen y envían los datos a través de una línea de comunicaciones.
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¿Dónde es más eficiente instalar un aerogenerador?
Los aerogeneradores se pueden dividir de dos maneras distintas. Primero, según la orientación de su eje de rotación: aerogeneradores de eje horizontal y aerogeneradores de eje vertical. Segundo, según su ubicación: aerogeneradores terrestres o aerogeneradores marinos. Todas las opciones tienen sus propias características, ventajas y desventajas.
Los aerogeneradores de eje horizontal (HAWT, por sus siglas en inglés) son los más comunes por ser altamente eficientes. Cuentan con tres o más palas unidas a un eje de rotación paralelo al suelo, lo que hace que las palas giren en un plano perpendicular al mismo. Mejoran su rendimiento en lugares con vientos constantes y fuertes, por eso suelen tener una torre de gran altura. Son ideales para grandes parques eólicos y aplicaciones en el mar.
El eje de rotación de los aerogeneradores de eje vertical (VAWT, por sus siglas en inglés) es perpendicular al suelo, lo que significa que las palas giran en un plano paralelo al mismo. Al no necesitar reorientarse en función de la dirección del viento son turbinas más versátiles, además de más fáciles de mantener y de integrar en entornos urbanos gracias a su menor tamaño y necesidad de altura. Aún así, son menos eficientes y generalmente se usan en aplicaciones más pequeñas.

Las turbinas que se asientan sobre una superficie de tierra firme son las que sirven para explotar la energía eólica terrestre y podemos ver más a menudo. Existe una gran variedad de modelos, que permite adaptarse a las condiciones específicas de cada emplazamiento y pueden oscilar enormemente en su tamaño y potencia instalada.
En la actualidad, los aerogeneradores terrestres pueden ir desde la minieólica o microeólica hasta alcanzar más de 150 metros de altura y 145 metros de diámetro de rotor.
Para la producción de energía eólica marina (offshore) existen, por un lado, los aerogeneradores que se anclan al suelo marino mediante distintos tipos de cimentaciones fijas, diseñadas para estar sumergidas hasta los 60 metros de profundidad aproximadamente. Estos aerogeneradores llegan a tener 220 metros de diámetro de rotor, con su consiguiente aumento de potencia.
Por otro lado, para la explotación de energía eólica en aguas más profundas, donde el viento sopla más fuerte y se cuenta con menos obstáculos, recurrimos a la eólica marina flotante, donde las turbinas –de más de 120 metros de altura– se sustentan en plataformas flotantes ancladas al fondo marino mediante cables submarinos.