CAMBIO CLIMÁTICO

El compromiso climático del grupo Iberdrola

El sector eléctrico juega un papel clave en el logro del propósito fijado por el histórico Acuerdo de París para limitar el aumento de la temperatura del planeta por debajo de los 2 ºC y atajar la emergencia climática. El grupo Iberdrola, referente mundial en la lucha contra el cambio climático —objetivo 13 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)— y activo participante de las diferentes Cumbres Climáticas, está plenamente alineado con este pacto internacional.

Alineados con los objetivos de la COP25


 VER INFOGRAFÍA RESUMEN: Líderes en la lucha contra el cambio climático [PDF]

¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?

El cambio climático se refiere a la alteración del clima atribuible directa o indirectamente a la actividad humana. Los gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera y retienen calor, incrementado el efecto invernadero y contribuyendo a un aumento de la temperatura global del planeta.

Este cambio del clima se superpone a la variabilidad natural observable en periodos de tiempo equivalentes, y se relaciona, a su vez, con otros cambios en el sistema terrestre (deshielo, subida del nivel del mar, etc.).

 

Efectos del cambio climático.

Objetivos climáticos del grupo Iberdrola.#RRSSLa compañía se ha marcado como objetivo climático de cara a las próximas décadas ser neutra en carbono en 2050. Los objetivos alcance 1, 2 y 3 han sido aprobados por Science Based Target Initiative en marzo 2019.

IBERDROLA, A LA CABEZA EN REDUCCIÓN DE EMISIONES

APOSTAMOS POR UN FUTURO DESCARBONIZADO

Iberdrola comenzó una profunda transformación de su modelo de negocio hace más de 20 años, cuando apostó por un modelo energético sostenible, seguro, competitivo, que permitiera afrontar la lucha contra el cambio climático mundial.

El grupo quiere contribuir activa y decididamente a un futuro sostenible y bajo en carbono, un esfuerzo que también impulsará el desarrollo social y económico a través de la generación de empleo y riqueza. Firme en su lucha contra el cambio climático, la compañía actualmente lidera los principales índices internacionales.

Iberdrola, que reconoce la lucha contra el cambio climático como un pilar estratégico de su actividad, cuenta con una Política contra el cambio climático con diversas líneas de actuación.

El presidente del grupo, Ignacio Galán, se ha sumado al manifiesto de líderes empresariales por una cooperación global renovada [PDF] promovido por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para impulsar un multilateralismo que permita avanzar hacia un mundo más equitativo, inclusivo y sostenible. La declaración reúne a más de 1.200 CEO de más de 100 países para mostrar su compromiso con los principios de la ONU y prometer más cooperación internacional con el objetivo de proteger a todos los ciudadanos, promover la paz y salvar el planeta.

Asimismo, Galán se ha adherido a un manifiesto —en el que participan más de 150 empresarios e inversores— para instar a los líderes de la Unión Europea a respaldar los ambiciosos objetivos fijados en el European Green Deal y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 55 % para 2030.

Apoyamos el anuncio de la Comisión Europea de elevar los objetivos de reducción de emisiones para 2030.#RRSSApoyamos el anuncio de la Comisión Europea de elevar los objetivos de reducción de emisiones para 2030.

Además, la compañía ha sumado fuerzas junto a otras 11 empresas para un futuro libre de emisiones y una Europa más resiliente. Para ello, han constituido la European CEO Alliance, una iniciativa que apoya los objetivos del Acuerdo de París para 2050, el Pacto Verde de la UE y una mayor ambición para los objetivos climáticos de la Unión.

Las empresas miembro, procedentes de sectores industriales clave, consideran factibles los nuevos objetivos climáticos de la Comisión Europea, que prevén una reducción de emisiones del 55 % para 2030, y cuentan con planes de descarbonización de más de 100.000 millones de euros en los próximos años para cumplir con los objetivos europeos. Los miembros de la European CEO Alliance señalan además que la transición hacia un futuro de cero emisiones netas de carbono únicamente puede llevarse a cabo a partir de un consenso público.

Debido a su labor, Iberdrola ha sido reconocida como la empresa con mayor liderazgo empresarial en defensa de políticas climáticas por We Mean Business, coalición internacional en defensa de la acción climática desde un enfoque empresarial.

Para desarrollar su compromiso, Iberdrola dispone de un plan de acción climática con seis líneas de actuación. Estas actividades nos han permitido demostrar que la tecnología y las soluciones están disponibles para abordar el cambio climático con éxito, no solo de manera viable y competitiva, sino también creando numerosas oportunidades de negocio y apoyando una transición justa para aquellos sectores que pudieran verse afectados negativamente en el proceso de transición energética.

Líneas de actuación de Iberdrola para combatir el cambio climático.#RRSSLíneas de actuación de Iberdrola para combatir el cambio climático.

Descubre nuestros principales ejes de actuación

 

  • Contribuir a la mitigación del cambio climático y a la descarbonización del modelo energético.
  • Apoyar los procesos de negociaciones internacionales y la participación significativa del sector privado para cumplir el objetivo 13 de los ODS: Acción por el clima.
  • Mantener el liderazgo mundial en energías renovables, redes inteligentes y tecnologías eficientes.
  • Integrar el cambio climático en los procesos internos de toma de decisión, así como en el análisis y gestión de los riesgos a largo plazo para el grupo.
  • Fomentar activamente una cultura que promueva el uso eficiente y responsable de la energía.
  • Promover la formación interna y sensibilización climática de los grupos de interés e incentivar a los proveedores a que adopten políticas acordes.

Ocultar ejes de actuación

 

OBJETIVOS MEDIOAMBIENTALES A 2030

En línea con su apuesta por la descarbonización, Iberdrola ha completado el cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), culminando un proceso iniciado en 2001 que le ha llevado a clausurar 17 centrales térmicas de carbón y fuelóleo en todo el mundo con una producción total de más de 8.500 MW. Asimismo, la compañía también ha reducido en un 75 % sus emisiones de CO2 en los últimos 20 años.

A través de su histórico plan de inversión de 75.000 millones de euros para el período 2020-2025, el grupo dará un importante impulso al área de Renovables, que alcanzará los 60 GW de capacidad instalada en 2025 —frente a los 32 GW de 2019— y los 95 GW en 2030. Asimismo, al final de la década la compañía también espera multiplicar por dos sus activos regulados —hasta los 60.000 millones de euros— y producir 85.000 toneladas de hidrógeno verde, estando el 83 % de las inversiones dirigidas a países con rating A.

Esta estrategia de inversión en energías limpias y nuestra apuesta por favorecer medidas para combatir el cambio climático a nivel mundial nos ha llevado a continuar reduciendo nuestras emisiones propias, hasta situarlas en 2019 por debajo de los 110 gramos por kWh —una cifra tres veces inferior a la media europea—. Asimismo, nos hemos comprometido a ser, en 2030, una compañía neutra en carbono en Europa y a reducir nuestras emisiones de CO2 a nivel global un 86 %, hasta los 50g/kWh. Cabe destacar que Iberdrola genera ya el 100 % de su energía con cero emisiones en países como el Reino Unido, Alemania o Portugal.

 

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A continuación, presentamos una serie de Preguntas y Respuestas Frecuentes sobre cambio climático. Además, puedes ampliar la información con los diversos materiales y recursos que ofrecemos en la sección Aprende sobre cambio climático.

 

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EL CAMBIO CLIMÁTICO

¿Qué saber acerca del calentamiento global?

El calentamiento global constituye la mayor amenaza ambiental a la que nos enfrentamos y, tal y como advierte el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, "es el reto que marcará nuestra época". Los datos científicos constatan que sus efectos derivados se están produciendo a una velocidad sin precedentes y con consecuencias evidentes. 2019 el segundo año más cálido del que se tienen registros, con una temperatura media mundial que superó en 1,1°C a la de la era preindustrial (1850-1900), siendo cada década sucesiva más cálida que cualquier década anterior desde 1980. El reloj no para, por lo que si no se actúa de manera inmediata la situación será irreversible. Las soluciones frente al calentamiento global exigen una respuesta coordinada por parte de todos los países del mundo, para tratar de revertir sus principales impactos (el aumento del nivel del mar, la subida de las temperaturas medias y extremas o el deshielo de los polos). Sobre esto, casi 200 países acordaron, con la firma del Acuerdo de París, establecer objetivos de reducción de emisiones para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales1, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5°C, lo que implicaría alcanzar emisiones netas nulas en 2050. Como parte de este compromiso, la Unión Europea se ha comprometido a reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050.

¿Cuál es el origen del cambio climático?

La industrialización ha provocado que la concentración de los gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono o el metano) que se encuentran en la atmosfera y contribuyen a retener calor para que nuestro planeta sea habitable, haya aumentado de manera exponencial desde comienzos del siglo pasado, cuando, sin la actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones. Al aumentar estos gases como consecuencia de la actividad humana, principalmente, a causa del incremento en la quema de combustibles fósiles, se aumenta la cantidad de radiación infrarroja acumulada por la tierra que contribuye a aumentar el efecto invernadero, y por tanto aumenta la temperatura de todo planeta que se relaciona con otros cambios en el sistema terrestre. Esta alteración climática actual de origen antropogénico es lo que se conoce como "el cambio climático". El dióxido de carbono (CO2) es uno de esos GEI producidos principalmente por la actividad humana y es responsable de dos tercios del calentamiento global causado por el hombre, seguido de otros gases emitidos que son el metano, el óxido nitroso y los gases fluorados. La concentración de CO2 alcanzó su máximo de 407,8 partes por millón en 2018 (se estima que será de 410 ppm en 2019), por encima de los niveles observados en al menos, los últimos 800.000 años y por encima de los niveles de concentración con los que ha convivido el hombre.

Aunque existen importantes disparidades entre países derivadas de su contribución pasada y futura a las emisiones de GEIs, todos vamos a sufrir las consecuencias y se requiere una actuación coordinada a nivel global. Descubre los países más amenazados y vulnerables por el cambio climático.

¿Qué papel juegan los gases de efecto invernadero en el cambio climático?

La influencia humana en el sistema climático es clara. Nuestra acción genera gases de efecto invernadero (GEI) que se concentran en la atmósfera y retienen calor, incrementado lo que se conoce como efecto invernadero y contribuyendo a un aumento de las temperaturas del planeta, con un efecto que puede durar muchos milenios antes de que los procesos naturales los eliminen de la atmósfera. Aunque la mayoría de los GEI son de origen natural y, sin ellos la vida tal como la conocemos no sería posible ya que el planeta sería demasiado frío (sería unos 30°C más baja), la industrialización ha provocado un aumento exponencial de la concentración de estos gases desde comienzos del siglo pasado. El dióxido de carbono (CO2) es uno de esos GEI producidos principalmente por la actividad humana y es responsable del 63% del calentamiento global causado por el hombre, siendo los otros gases emitidos el metano, el óxido nitroso y los gases fluorados. La concentración de CO2 alcanzó su máximo de 407,8 partes por millón en 2018 (se estima que será de 410 ppm en 2019), por encima de los niveles observados en al menos, los últimos 800.000 años y por encima de los niveles de concentración con los que ha convivido el hombre. El clima futuro dependerá del calentamiento asegurado a raíz de emisiones antropogénicas de GEIs pasadas, así como de emisiones futuras y de la variabilidad climática natural. Por tanto, es necesario estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero a un nivel que evite interferencias peligrosas con el sistema climático. Para ello es necesario actuar sobre el modelo energético actual basado en el uso de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo), cuya combustión genera grandes cantidades de GEI y ha sido una de las causas principales del cambio climático. Dos tercios de las emisiones globales de GEI se deben a la producción de energía para el consumo eléctrico, el transporte, la calefacción y la industria.

¿Qué es el efecto invernadero?

El término "efecto invernadero" se refiere a la retención del calor del Sol en la Tierra por parte de una capa de gases en la atmósfera. Sin ellos la vida tal como la conocemos no sería posible, ya que el planeta sería demasiado frío (sería unos 30°C más baja). La mayor parte de los gases de efecto invernadero se generan de forma natural. Sin embargo, la industrialización ha provocado que la emisión y concentración de estos gases haya aumentado de manera exponencial desde comienzos del siglo pasado, cuando, sin la actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones. Al aumentar estos gases se aumenta la cantidad de radiación infrarroja acumulada por la tierra y por tanto se produce el calentamiento global. El dióxido de carbono (CO2) es el gas que más producimos y, por lo tanto, el responsable de la mayor parte del calentamiento (por el gran volumen de emisiones que representa y su alto nivel de permanencia en la atmósfera), aunque hay otros gases que emitimos en menor cantidad, pero que pueden ser mucho más potentes a la hora de contribuir al efecto invernadero. Son el metano, el óxido nitroso y los gases fluorados. Además, también emitimos una serie de gases precursores que una vez liberados en la atmósfera forman sustancias que contribuyen al efecto invernadero, como, por ejemplo, el ozono troposférico (O3), así como aerosoles como el carbono negro (hollín), que pueden tener un efecto de enfriamiento o calentamiento.

¿Cuáles son las consecuencias del cambio climático?

La evidencia científica constata que el calentamiento y sus efectos derivados (ej. deshielo, aumento del nivel del mar o modificación en los patrones de eventos extremos como olas de calor, huracanes o lluvias torrenciales) se están produciendo a una velocidad sin precedentes. Estos cambios afectan en gran medida el bienestar humano y todos los sectores de actividad, tanto de forma directa como indirecta, a través de sus impactos en los ecosistemas naturales y los sistemas socio-económicos. Así, se prevé la extinción de animales y plantas, ya que los hábitats cambiarán tan rápido que muchas especies serán incapaces de adaptarse a tiempo. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la salud de millones de personas podría verse amenazada por el aumento de enfermedades infecciosas sensibles al clima como la malaria o el dengue, la desnutrición y las enfermedades transmitidas por el agua. Pero, los riesgos se distribuyen de forma dispar y son generalmente mayores para las personas y comunidades desfavorecidas, haciendo que aumenten las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo y se agraven problemas asociados a las migraciones y conflictos sociales. En definitiva, estamos ante una emergencia climática de graves consecuencias económicas y sociales. Y si no actuamos y no tomamos medidas serias, rápidas y contundentes ya, la situación será irreversible.

¿Cómo afecta el cambio climático a la biodiversidad?

El informe de referencia de Naciones Unidas sobre biodiversidad, publicado por la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) en 2019, alerta del deterioro sin precedentes que la acción humana está causando a la naturaleza. El cambio climático afecta a numerosos aspectos de la biodiversidad que incluyen la distribución de las especies, la fenología, la dinámica de las poblaciones, la estructura de las comunidades y la función ecosistémica. Estos impactos se suman a los efectos de otras presiones humanas sobre los ecosistemas (destrucción de hábitats, contaminación, sobreexplotación, especies invasoras), que ya están afectando a su vulnerabilidad. Ello supone una pérdida de calidad de los bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas y que actúan como soporte vital de actividad humana (agua, alimento, medicina, control de patógenos, etc.).

Según este estudio, el 47% de los mamíferos terrestres en peligro de extinción, excluidos los murciélagos, y un 23% de las aves en peligro de extinción ya se han visto afectados negativamente por el cambio climático en al menos parte de su distribución. Además, el cambio climático ha acelerado la desaparición de la cubierta de coral vivo en los arrecifes de coral (proceso de "blanqueo" de los mismos), habiendo desaparecido aproximadamente la mitad de la cubierta desde el decenio de 1870. Se destaca que el impacto del cambio climático será cada vez mayor, empeorando el estado de los ecosistemas, en algunos casos, de manera exponencial con el calentamiento global incremental.

¿Cuándo fue la primera cumbre sobre cambio climático?

Han pasado ya casi 30 años desde la primera conferencia del clima, conocidas como COP. Las siglas corresponden a Conferencia de las Partes (Conference of Parties), entendiendo por partes a los Estados, unos 200, que han suscrito la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC). El antecedente se encuentra en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, donde el mundo tomó conciencia de la existencia del cambio climático, tras los datos aportados por el Panel de Expertos de Cambio Climático (IPCC). En Río, 195 países firmaron la Convención Marco que entró en vigor en 1994. Al año siguiente, en 1995, se celebró en Berlín la primera COP. Era el inicio de un encuentro global que se repetiría anualmente para agrupar a los líderes mundiales, con el objetivo de tomar decisiones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y así frenar el cambio climático.

No fue hasta la COP21 de 2015, cuando surgiría un tratado global, el Acuerdo de París, ratificado por 195 países. Allí, se fijó como objetivo común mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2 grados centígrados, al tiempo que se mantienen los esfuerzos para no sobrepasar los 1,5 grados de subida.

Acciones para hacer frente al cambio climático

El cambio climático es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad y su solución pasa por la acción conjunta de todos los agentes, siendo decisivas las acciones de mitigación y adaptación que tomemos en los próximos años. Los gobiernos deben adoptar medidas y alcanzar compromisos ambiciosos en cuanto a mitigación de emisiones y adaptación a sus impactos. El sector privado debe materializar los acuerdos multilaterales entre gobiernos y facilitar la financiación necesaria para cumplir con los objetivos. Los diferentes sectores económicos deben participar en estos esfuerzos. Por ejemplo, en el energético debemos avanzar en el proceso de descarbonización mediante el impulso de las energías renovables, la reducción del uso de combustibles fósiles, la promoción de la eficiencia energética y un uso de la energía racionalizado, y el fomento de la sostenibilidad del transporte (movilidad sostenible). Y los ciudadanos debemos adoptar gestos, acciones y decisiones para luchar contra el calentamiento global y proteger el medioambiente en el día a día. Entre las acciones para disminuir el cambio climático están: el compromiso (personas que exijan acción política a los gobiernos); participación (individuos que contribuyan a la sostenibilidad de sus comunidades); hábitos saludables (caminar, montar en bici, usar el transporte público, realizar un consumo responsable...); conciencia ecológica (sociedades que amen y respeten la naturaleza); eficiencia e innovación (personas que prioricen el ahorro energético y el uso de las energías renovables).

¿Qué papel juega el sector energético en la lucha contra el cambio climático?

El modelo energético actual basado en el uso de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo), cuya combustión genera grandes cantidades de GEI, ha sido una de las causas principales del cambio climático. Dos tercios de las emisiones globales de GEI se deben a la producción de energía para el consumo eléctrico, el transporte, la calefacción y la industria. Lograr los objetivos climáticos pasa por una estrategia basada en la descarbonización de la generación eléctrica con renovables, la eficiencia energética y la electrificación de otros usos energéticos. Las energías renovables en el sector eléctrico son opciones competitivas con otras fuentes de generación convencionales. El desarrollo tecnológico está llegando también a usos energéticos finales, como el transporte y la edificación haciendo posibles soluciones competitivas basadas en la electricidad. Así, el transporte es responsable de un cuarto de las emisiones de CO2 a nivel mundial y de la mayor parte de la contaminación de las ciudades. Una vía muy efectiva para solucionar ambos problemas, que tienen un origen común, es electrificar el transporte mediante el vehículo eléctrico, consiguiendo un mayor aprovechamiento de la energía debido a la mayor eficiencia de éste. Esto es así, porque la movilidad eléctrica es cada vez más una solución competitiva (de hecho, en muy pocos años se alcanzará la paridad de costes del vehículo eléctrico y los vehículos convencionales). En esta transformación las redes eléctricas desempeñaran un papel fundamental para facilitar la penetración de renovables y la electrificación de la economía.

¿Cómo combatir el cambio climático en nuestro día a día? ¿Cuáles son las mejores formas?

Hay muchas acciones que puedes incorporar a tu día a día para contribuir a rebajar el impacto climático y ambiental. Lo importante es integrar el cambio climático como un criterio de decisión más en el día a día (junto a consideraciones de tipo económico, salud, etc.). Caminar, ir en bici o usar el transporte público para trasladarse es una buena medida para evitar la emisión de CO2 a la atmósfera y si tienes que usar un vehículo privado apostar por uno eléctrico. También puedes tratar de reducir el uso de combustibles fósiles en casa, electrificando consumos (ej. bomba de calor en lugar de caldera) o usando energías renovables (aerotermia, geotermia, solar termodinámica), a la vez que tratas de mejorar la eficiencia energética en el hogar: usa bombillas de bajo consumo, revisa las ventanas, mantén al día el mantenimiento de la caldera, haz un uso eficiente de la calefacción y cuida tus hábitos diarios. Otras formas de combatir el calentamiento global pasan por un consumo e inversión responsable y la minimización de los residuos, apostando por el reciclaje y la reutilización. Reciclar en casa es fundamental para ayudar a frenar el cambio climático.

¿Qué es la huella de carbono y cómo afecta al cambio climático?

La huella de carbono es la medida utilizada para medir el impacto que tienen las actividades de los seres humanos en el cambio climático. Se trata de un indicador que calcula la cantidad de gases de efecto invernadero (medidos en unidades de dióxido de carbono equivalente) emitidos a la atmósfera por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. En un individuo estas emisiones se pueden generar en el transporte, alimentación, hogar, etc. La lucha contra el calentamiento global y sus consecuencias pasan obligatoriamente por reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y ello conlleva la sustitución de los combustibles fósiles por energía limpia. Existen diversos mecanismos o calculadoras que te ayudan a calcular la huella de carbono.

¿Se da información sobre energía renovable en el colegio?

La lucha contra el cambio climático es un reto de magnitud tal que requiere de la acción de todos los agentes: gobiernos, empresas, ONGs, centros de enseñanza, y ciudadanos en general. Se requieren cambios de comportamiento y demanda social por parte de los ciudadanos presentes y futuros en todas sus facetas. Mediante una mayor presencia de contenidos de cambio climático y sus soluciones en las aulas, se incrementa la concienciación y acción de los más jóvenes. Es clave que los profesores tengan herramientas para enseñar a los más jóvenes sobre las causas, los impactos y las consecuencias del reto global que constituye el cambio climático, ayudarles a entender la vulnerabilidad de la naturaleza ante la presión humana y comprender el papel que juegan la energía y la movilidad como solución a este reto global, además de fomentar un consumo responsable y eficiente de los recursos.

¿Cuáles son los movimientos civiles contra el cambio climático?

Son numerosos los movimientos ciudadanos que exigen a gobernantes, empresas e instituciones una postura responsable con el futuro del planeta, y una mayor concienciación, sobre todo entre los jóvenes, de lo importante que es cambiar de hábitos. Estos movimientos cada vez adquieren una presencia más destacada en las distintas cumbres climáticas, destacando recientemente la iniciativa promovida por la activista sueca Greta Thunberg, Fridays for Future. Pero se están emprendiendo acciones a todos los niveles y en todo el mundo, no solo por parte de la sociedad civil, sino también a nivel empresarial, financiero, político, etc. Por ejemplo, un creciente número de ciudades (responsables de más del 70% por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y hogar de más de la mitad de la población mundial) se están movilizando frente al cambio climático mediante políticas específicas. También las empresas y el sector privado se esfuerzan por contribuir al desarrollo de una economía sostenible, siendo numerosas las coaliciones a favor de crecimiento verde y la descarbonización de la economía.

   

(1) El IPCC (SR15, 2018) utiliza el período de referencia 1850-1900 para representar la temperatura preindustrial.