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Contratos por diferencia (CFD)

¿Qué son los contratos por diferencias (CFD) de energía?

Energías renovables Descarbonización Inversiones

Los contratos por diferencia (CFD) se están consolidando como una de las herramientas más eficaces para impulsar la inversión en energías renovables, garantizar precios estables y proteger tanto a empresas como a consumidores de la volatilidad del mercado eléctrico. Concebidos inicialmente como un mecanismo público de apoyo a las energías limpias, los CFD permiten ofrecer ingresos previsibles a los productores y fomentar la descarbonización del sistema energético. También existen fórmulas similares en el mercado libre, como los acuerdos bilaterales de compraventa de energía (PPAs), estructurados bajo este modelo. A lo largo de este artículo explicamos qué son los CFD, cómo funcionan, cuáles son sus beneficios y limitaciones, y por qué están llamados a desempeñar un papel clave en la seguridad energética y la transición hacia un modelo más sostenible, con especial atención a su aplicación en Europa y España y al liderazgo de Iberdrola en este ámbito. 

Los contratos por diferencia (CFD) impulsan la inversión en energías renovables y aportan estabilidad de precios en el mercado eléctrico.

Un contrato por diferencia (CFD) es un acuerdo diseñado para proporcionar estabilidad de precios tanto al comprador como al vendedor de un bien o servicio al compensar la diferencia entre un precio fijo acordado (o “precio de ejercicio”) y el precio de mercado fluctuante de dicho bien o servicio.

En su forma más simple, si el precio de mercado cae por debajo del “precio de ejercicio” acordado, el comprador liquida un pago al vendedor por la diferencia. Si el precio de mercado supera el precio de ejercicio, es el vendedor quien liquida un pago al comprador por la diferencia. Este mecanismo genera certidumbre al vendedor y al comprador al garantizarles que están protegidos frente a la volatilidad del mercado. Efectivamente, el precio total que recibe el vendedor / que paga el comprador es igual al precio del mercado más la liquidación del CfD, lo cual es igual -en definitiva- al “precio de ejercicio” pactado. Por tanto, un CfD les sirve al vendedor y al comprador para cubrirse frente al riesgo de volatilidad del precio del mercado.

Por ejemplo, en el sector agroalimentario, un inversor podría suscribir un CFD basado en el precio de una materia prima como el trigo. Si el precio del trigo cae por debajo del nivel de referencia acordado, el inversor recibe un pago que compensa la pérdida; si sube por encima de ese nivel, el inversor devuelve la diferencia. De este modo, ambas partes reducen su exposición al riesgo financiero derivado de movimientos del precio del mercado.

Cómo funcionan los CFD: estabilizando los precios de la energía

Así como un inversor podría utilizar un CFD para protegerse frente a las fluctuaciones del precio de una materia prima, los desarrolladores de energías renovables (como vendedores) y los consumidores de electricidad (como compradores) aplican el mismo principio para gestionar la volatilidad en los mercados eléctricos. Imaginemos que una empresa acuerda un precio de ejercicio de 60 €/MWh para la energía generada por un parque eólico. Si el precio de mercado cae a 50 €/MWh, el comprador de la energía paga a la empresa 10 €/MWh para cubrir la diferencia. Si el precio sube a 70 €/MWh, la empresa devuelve esos 10 €/MWh, garantizando así ingresos estables para el generador y precios predecibles para los consumidores.

VER INFOGRAFÍA: ¿Cómo funcionan los Contratos por Diferencia? [PDF]

El rol de los CFD en el impulso a las energías renovables

En el sector de las energías renovables, los contratos por diferencia se consideran cada vez más el método preferido en el ámbito de los esquemas de apoyo que los países ponen en marcha para apoyar e incentivar la inversión en tecnologías como la eólica marina y la solar. Los gobiernos o las agencias designadas actúan como contraparte en estos contratos (i.e., toman la posición de compradores), ofreciendo a los desarrolladores estabilidad de precios a largo plazo. Esto reduce los riesgos vinculados a los precios mayoristas de electricidad imprevisibles, facilitando la financiación de proyectos de energía limpia a gran escala. Al mismo tiempo, los consumidores se benefician, ya que (1) hay mayor oferta de energía renovable en el mercado, con el correspondiente impacto sobre el nivel de precios del mismo, y (2) en caso de que el precio del mercado sea mayor que el “precio de ejercicio”, los generadores devuelven la diferencia al Estado, pudiendo ser este monto redistribuido entre los consumidores como un alivio ante costes de suministro elevados.

Así, si bien ya eran anteriormente conocidos como instrumentos financieros de cobertura, los CFD desempeñan ahora un papel central en la transición energética. Al ofrecer certidumbre de ingresos a largo plazo, facilitan la inversión en proyectos renovables a gran escala, esenciales para descarbonizar los sistemas eléctricos, integrar más energía limpia en la red y reducir costes mediante la competencia y la innovación.

Según el informe Contracts for Difference: the Instrument of Choice for the Energy Transition (Contratos por diferencia: el instrumento preferido para la transición energética), elaborado por el Oxford Institute for Energy Studies y publicado en 2024, el Reino Unido se ha convertido en uno de los mercados más avanzados del mundo en el uso de CFD en el sector renovable. Desde su introducción en 2014, el esquema de CFD del Reino Unido ha apoyado la rápida expansión de la eólica marina, consolidándola como la principal fuente de generación eléctrica del país. A través de subastas competitivas, los precios para nuevos proyectos han caído de manera significativa, demostrando cómo los CFD pueden reducir los costes para los consumidores y, al mismo tiempo, proporcionar un marco estable para los desarrolladores.

Este enfoque se estudia y replica cada vez más en otras regiones, a medida que los gobiernos buscan mecanismos que combinen la confianza de los inversores con la asequibilidad para los usuarios finales, un equilibrio esencial para el futuro de una electricidad limpia y fiable.

VER INFOGRAFÍA: Principales tipos de contratos por diferencia en el sector energético [PDF]

De forma similar, los incentivos que crea el CFD para el generador son diferentes también respecto a qué cantidad de energía producida se considera para liquidar el CFD (p. ej., la producción real frente a una producción estimada basada en la capacidad instalada), si se considera una cantidad máxima a liquidar, etc. 

Adicionalmente, el CFD puede ser monodireccional o bidireccional. El tipo más común de CFD se conoce como bidireccional: el generador recibe la diferencia cuando los precios son bajos, pero debe devolverla cuando los precios son altos. Un CFD monodireccional, o de un solo sentido, protege únicamente al generador: si el precio de mercado cae por debajo del precio de ejercicio, el generador recibe la diferencia. Pero si el precio de mercado supera el precio de ejercicio, el generador conserva los ingresos adicionales.

Todas estas variables de diseño del CFD deben ser cuidadosamente afinados de forma que el generador tenga incentivos a comportarse de forma eficiente en los mercados (p. ej., no estar dispuesto a producir a menos que el precio del mercado cubra sus costes variables; optimizar la planificación de sus mantenimientos en base al lucro cesante; mantener el incentivo a contratar en todos los plazos del mercado; etc.).

Ventajas de los CFD para productores y consumidores de energía

Los CFD pueden ofrecer ventajas significativas a las empresas que buscan gestionar sus costes energéticos y, al mismo tiempo, respaldar sus objetivos de sostenibilidad. 

Control del presupuesto

Al fijar un precio de ejercicio estable para la electricidad durante la vigencia del contrato, las empresas obtienen un mayor control sobre sus presupuestos energéticos, reduciendo la incertidumbre y permitiendo una planificación financiera más predecible. Esta estabilidad puede ser especialmente valiosa para industrias con alta intensidad energética, donde los costes eléctricos representan una parte importante de los gastos operativos. 

Reducción del riesgo

Los CFD también ayudan a las empresas a reducir su exposición a mercados mayoristas de electricidad volátiles. Con precios fluctuantes, los picos inesperados pueden desestabilizar presupuestos y afectar la rentabilidad. Al utilizar un CFD, las empresas pueden garantizar que sus costes energéticos se mantengan dentro de un rango gestionable, protegiéndose frente a movimientos bruscos del mercado. Esta mitigación del riesgo permite tomar decisiones de inversión y operativas con mayor confianza, ya que los gastos energéticos se vuelven más previsibles con el tiempo. 

Planificación a largo plazo

Desde una perspectiva estratégica, los CFD pueden mejorar sustancialmente la planificación financiera a largo plazo. Los clientes corporativos pueden alinear sus contratos energéticos con sus ciclos de inversión, planes de expansión y compromisos de sostenibilidad, sabiendo que sus costes energéticos están asegurados durante varios años. Esta previsibilidad también puede fortalecer el perfil crediticio de la empresa y la confianza de los inversores, al reconocer una menor exposición al riesgo del mercado eléctrico. Cuando se combinan con generación de energía renovable, los CFD respaldan el desarrollo sostenible, permitiendo a las empresas demostrar disciplina en costes y responsabilidad climática. 

CFD y el marco regulador en Europa y España

El mercado eléctrico de la Unión Europea se enfrentó a uno de sus mayores desafíos en 2022, cuando el aumento de los precios del gas causado por el conflicto en Ucrania disparó las facturas de electricidad. Como parte de la respuesta, la Comisión Europea lanzó una reforma del mercado eléctrico. Dos de los ejes principales de esta reforma fueron la aceleración de la descarbonización de la electricidad (lo que permite reducir el impacto de la volatilidad del precio del gas sobre el precio de la electricidad) y la promoción de la contratación a largo plazo (lo que permite a generadores y consumidores reducir la exposición a impactos de corto plazo en el mercado). Para ambos ejes se identificaba como un instrumento clave a los CFD bidireccionales y diseñados de forma que se asegure un comportamiento eficiente de los generadores en los mercados.

Hasta la fecha, los esquemas de CFD se han implementado en nueve Estados miembros de la UE y nuevas iniciativas han surgido en Lituania, Rumanía y Bélgica. Lituania lanzó su primera subasta de energía eólica marina bajo un marco de CFD a principios de 2024, mientras que Rumanía ha introducido un esquema a gran escala con un presupuesto de tres mil millones de euros para apoyar hasta 10 GW de nueva capacidad eólica y solar para 2030. Bélgica ha pasado de un sistema de CFD de un solo sentido a uno bidireccional para las próximas subastas de energía eólica marina. Otros países, como Estonia, están estableciendo esquemas similares, reflejando una tendencia europea hacia mecanismos competitivos que estabilicen los ingresos e incentiven la inversión en energía limpia.

Estos desarrollos ponen de manifiesto cómo los CFD se están convirtiendo en una herramienta estándar en Europa para reducir riesgos en proyectos renovables, atraer financiación privada y acelerar la descarbonización.

En este contexto, el enfoque de España respecto a los CFD es particularmente significativo, ya que el país busca equilibrar la reducción de costes con la estabilidad a largo plazo y la innovación en su transición hacia la energía limpia. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España ha establecido una serie de objetivos ambiciosos, como alcanzar el 81 % de generación a partir de renovables para 2030, frente al aproximadamente 60 % de 2024. Para lograrlo, las subastas de energía renovable en España se realizan bajo el llamado marco REER, que significa “Régimen Económico de Energías Renovables”. El objetivo del esquema es ofrecer a los desarrolladores un entorno de inversión estable, incluyendo los CFD, con las primeras subastas antes de finales de 2025. El Gobierno planea CFD bidireccionales a 30 años, especialmente para la energía eólica marina flotante.

Iberdrola y los CFD: liderando la estabilidad en el mercado energético

El Grupo Iberdrola es uno de los líderes en el ámbito de los CFD. En 2024, su filial en el Reino Unido, Scottish Power, fue adjudicataria de dos contratos en la sexta ronda de subastas respaldadas por el Gobierno. Los contratos cubren su parque eólico marino East Anglia TWO, así como el proyecto East Anglia THREE. Este compromiso significa que el Grupo Iberdrola no solo contribuye a los objetivos gubernamentales de neutralidad climática e independencia de los combustibles fósiles, sino que también impulsa el empleo y las oportunidades de negocio en el este de Inglaterra, donde se ubican los proyectos.

Acuerdos de compraventa de electricidad (PPAs) – ¿en qué se diferencian de los CFD? 

No todos los proyectos renovables dependen de subastas gubernamentales. Muchas grandes empresas optan por asegurar su propio suministro de energía limpia mediante acuerdos de compraventa de electricidad (PPAs). En un PPA, un parque eólico o solar acuerda vender electricidad a un precio fijo a un comprador corporativo, a una compañía eléctrica o a un operador. Si los precios de mercado caen por debajo del precio de ejercicio acordado, el comprador cubre la diferencia; si los precios superan ese nivel, el productor devuelve el excedente. Esta estructura ofrece ingresos estables a los productores y costes predecibles a los compradores, un enfoque ampliamente utilizado por grandes empresas tecnológicas para abastecer centros de datos con energía 100% renovable.

Los PPA definen términos como volúmenes de suministro, precios, normas contables y penalizaciones, y pueden adaptarse a las necesidades de ambas partes. La electricidad puede entregarse físicamente mediante conexiones directas o de forma virtual a través de redes de terceros. Estos contratos proporcionan estabilidad de ingresos para los productores, facilitando la obtención de financiación para proyectos, y permiten a los compradores asegurar precios de electricidad por períodos más largos que los que ofrece el mercado mayorista.

Para resumir, un CfD en el contexto de un esquema de apoyo a las renovables es un contrato respaldado por el gobierno que garantiza un precio fijo de ejercicio liquidando la diferencia con el precio de mercado, asegurando ingresos estables. Un PPA es un acuerdo privado entre un generador y un comprador para vender electricidad a un precio y volumen pactados, adaptado a las necesidades de ambas partes.

Su flexibilidad y su papel en la gestión de riesgos han hecho que los PPA sean populares entre los grandes consumidores de energía, especialmente entre aquellos que buscan electricidad 100 % renovable. Sin embargo, los PPA pueden ser complejos y costosos de negociar, requiriendo conocimientos especializados del mercado energético. En todo caso, existen iniciativas que han desarrollado modelos de contratos estandarizados que facilitan la aproximación al diseño y negociación de los PPAs a todos los posibles compradores.

Iberdrola se ha convertido en un referente globalen acuerdos de compraventa de electricidad (PPAs), gestionando contratos en España, Portugal, Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y Australia para proyectos eólicos y solares. En la última década, Iberdrola ha firmado acuerdos emblemáticos con corporaciones globales como Amazon, Bayer, BP, Telefónica, Burger King, Salzgitter, Microsoft, Meta, Mercedes-Benz y Vodafone. Estos acuerdos a largo plazo demuestran que los PPA son una herramienta clave para la electrificación industrial, asegurando energía limpia a precios estables y contribuyendo a la descarbonización de los principales sectores a nivel mundial.

¿Por qué los contratos por diferencias son vitales para el futuro del mercado eléctrico?

Los contratos por diferencia (CFD) se han convertido en una de las formas más efectivas de acelerar la inversión en energías renovables. No solo ofrecen a los inversores la certidumbre de ingresos a largo plazo que necesitan, sino que también aseguran que los fondos públicos se utilicen de manera más eficiente que con los antiguos esquemas de apoyo. Al reducir el riesgo, los CFD atraen más financiación privada a proyectos de energía limpia, ayudando a escalar nuevas tecnologías sin generar presión innecesaria sobre los presupuestos gubernamentales.

Como señala también el informe del Oxford Institute for Energy Studies, los CFD son más fáciles de gestionar. A diferencia de otros mecanismos que requieren numerosos contratos pequeños y complejos, los CFD se adjudican normalmente a proyectos de mayor tamaño mediante asignaciones directas o subastas competitivas. Esto hace que el sistema sea más transparente y menos costoso de gestionar, al tiempo que mantiene el foco en entregar nueva capacidad donde más se necesita.

Quizá la mayor ventaja de los CFD es la equidad. Al acordarse los precios de antemano, los consumidores están protegidos de pagar demasiado cuando los precios mayoristas de electricidad suben. Si los precios superan lo esperado, los generadores devuelven la diferencia, evitando la percepción de beneficios excesivos. Este equilibrio convierte a los CFD no solo en una herramienta financiera eficaz, sino también en un mecanismo socialmente justo para impulsar la transición hacia la energía limpia.

Por supuesto, tienen sus limitaciones. Entre ellas se incluyen posibles distorsiones de mercado, ya que los proyectos apoyados por CFD pueden relegar a la generación no subvencionada, reduciendo la competencia. Su fuerte énfasis en la reducción de costes puede limitar las inversiones que los desarrolladores podrían realizar en cadenas de suministro locales, afectando a los beneficios para la comunidad y frenando la innovación. Finalmente, los CFD ofrecen menos flexibilidad para adaptarse a la evolución del mercado, dado que los precios de ejercicio fijos y los contratos a largo plazo pueden no reflejar cambios rápidos en los costes tecnológicos, los patrones de demanda o las prioridades políticas.

En el Grupo Iberdrola estamos aprovechando los beneficios de los CFD y los PPA para liderar el cambio global hacia las energías renovables, garantizando un crecimiento eficiente y sostenible.