QUÉ ES LA ECOANSIEDAD

Ecoansiedad: las secuelas psicológicas de la crisis climática

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El cambio climático es una realidad y amenaza el futuro de la Tierra. Esta circunstancia puede tener impactos psicológicos en algunas personas, un fenómeno conocido como ecoansiedad. A continuación, repasamos qué es, qué lo provoca, cuáles son sus síntomas y qué podemos hacer para evitarlo al tiempo que cuidamos el planeta.

Aunque se trate de un neologismo, el término ecoansiedad se ha hecho ya un hueco importante en la agenda de psicólogos de todo el mundo y, desde luego, en el día a día de algunas personas. Los desastres naturales, que cada vez son más frecuentes y más extremos a consecuencia del cambio climático —como los incendios que asolaron Australia o el ciclón Idai que borró del mapa la cuarta ciudad más grande de Mozambique (Beira)—, han provocado que mucha gente sufra ecoansiedad sin saber siquiera lo que es.

QUÉ ES LA ECOANSIEDAD. CAUSAS

La ecoansiedad no está considerada una enfermedad, al menos por ahora, pero la preocupación elevada por la emergencia climática que vivimos sí puede derivar en trastornos psicológicos. La American Psychology Association (APA) describe la ecoansiedad como “el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio climático y la preocupación asociada por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones”. La APA, por tanto, considera que la interiorización de los grandes problemas medioambientales que afectan a nuestro planeta puede tener secuelas psicológicas, más o menos graves, en algunas personas.

Pero ¿cuáles son esos grandes problemas medioambientales asociados al cambio climático? Hablamos de la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor e incendios, ciclones y tifones, terremotos y maremotos, etc.), el aumento de la contaminación y su impacto en la salud, la acumulación de basura en los océanos, la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y la escasez de agua, la sobreexplotación de recursos naturales y la deforestación, la subida del nivel del mar, entre otros.

Aunque no hay datos acerca de la cantidad de población que sufre este reciente mal, los expertos afirman que a medida que los problemas relacionados con el clima crezcan, también aumentará el número de personas que experimenten ecoansiedad. De hecho, uno de los informes pioneros al respecto del impacto psicológico del cambio climático —Mental health and our changing climate: impacts, implications and guidance, APA (2017)— ya alertaba de que la inquietud de los ciudadanos estaba incrementándose.

CÓMO AFECTA LA ECOANSIEDAD A LAS PERSONAS

La ecoansiedad no afecta a todo el mundo por igual. De hecho, suele calar más en aquellos más concienciados con la protección del medioambiente. Entre los síntomas, podemos enumerar los siguientes: cuadros ligeros de ansiedad, estrés, alteraciones del sueño, nerviosismo, etc. En los casos más graves, la ecoansiedad puede provocar sensación de ahogo o, incluso, depresión. Entre este último grupo, es bastante común que las personas expresen un fuerte sentimiento de culpa por la situación del planeta, que puede agravarse, en el caso de tener hijos, al pensar en su futuro.

¿Cómo afecta el cambio climático a la salud física, mental y comunitaria?#RRSS¿Cómo afecta el cambio climático a la salud física, mental y comunitaria?

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La ecoansiedad es un concepto nuevo, pero está muy ligado a otro, la solastalgia, que la propia revista Lancet ya incluyó en 2015 como un término relacionado con el impacto del cambio climático sobre el bienestar humano. La solastalgia, que tampoco está considerada una enfermedad, fue acuñada por el filósofo australiano Glenn Albrecht y define al conjunto de trastornos psicológicos que se producen en una población nativa tras cambios destructivos en su territorio, ya sean consecuencia de actividades humanas o del clima.

La solastalgia afecta, por tanto, a personas que ya han padecido las consecuencias de un desastre natural y ese es el matiz respecto a la ecoansiedad. Según un informe realizado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) entre supervivientes del huracán Katrina en 2005, las personas que han sufrido un desastre natural presentan un 4 % más de posibilidades de padecer una enfermedad mental, además de sufrir cuadros de estrés postraumático o depresión.

CONSEJOS PARA SUPERAR LA ECOANSIEDAD

Los efectos de la ecoansiedad pueden minimizarse como cualquier otro trastorno relacionado con la ansiedad, es decir, buscando la parte positiva ante cualquier circunstancia, trabajando la regulación emocional ante los propios impulsos, desarrollando la resiliencia para afrontar las adversidades, etc. Otro factor clave, al menos para reducir el sentimiento de culpa, es poner nuestro granito de arena a la hora de cuidar el planeta, fomentando un estilo de vida sostenible tanto en nosotros como en los demás. A continuación, algunos consejos.

 Conocer al enemigo es fundamental y ahí entra en escena la educación contra el cambio climático. Conciénciate a ti mismo y a los demás sobre la problemática.

 Apuesta por un consumo responsable y por el reciclaje para salvaguardar lo máximo posible el medio ambiente. Reduce, también, el consumo de plásticos.

 Realiza actividades sostenibles, como montar un huerto urbano o practicar plogging —salir a correr y recoger plásticos del suelo—.

 Apuesta por la movilidad sostenible y por la alimentación sostenible. Tu salud y la del planeta lo agradecerán.

 Evita las pequeñas acciones que contaminan, como dejar el grifo abierto o tirar un chicle al suelo, porque hasta el más mínimo detalle importa.

Una noticia positiva al respecto de la lucha contra la ecoansiedad es que los problemas del clima están provocando un cambio de conciencia acerca de la necesidad de cuidar el planeta en buena parte de la población. Según un estudio realizado por la empresa de tendencias globales WGSN, el 90 % de los encuestados a nivel mundial dijo que pensar en la crisis climática le hacía sentir incomodidad respecto su futuro, algo que, sobre todo en el caso de los más jóvenes, se transforma en un activismo ecológico como el que representa la icónica Greta Thunberg y que hace pensar en un futuro más próspero para el planeta.