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Tecnologías de mejora de la privacidad

Protección de datos y privacidad

Informática Ciberseguridad IA

La era de la digitalización ha supuesto una revolución a todos los niveles. La tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, transformando industrias, servicios y relaciones humanas. La cantidad de datos que se genera al día se estima en más de 400 millones de terabytes al día, o lo que es lo mismo, 0,4 zettabytes al día, y se prevé que esta cifra alcance los 394 zettabytes en 2028. Pero ¿cómo se protege toda esta información en un mundo hiperconectado? En Iberdrola, la respuesta está en la innovación ética y en tecnologías que garantizan la seguridad sin frenar el progreso. 

Las tecnologías para la mejora de la privacidad ayudan a generar confianza y proteger información valiosa de los usuarios.
Las tecnologías para la mejora de la privacidad ayudan a generar confianza y proteger información valiosa de los usuarios.

Toda esta información puede provenir de multitud de fuentes: datos personales y de pago de empresas privadas y públicas, datos de navegación y compra, datos de comportamiento en redes sociales; datos extraídos de todo tipo de aparatos como relojes inteligentes, sensores… Sus aplicaciones son múltiples y gracias a esta cantidad de información se han podido lanzar inteligencias artificiales, plataformas digitales que ofrecen servicios personalizados, algoritmos predictivos con aplicaciones en salud, finanzas, mercadotecnia… Sin embargo, no podemos perder de vista a los principales generadores de toda esta información: las personas. 

La importancia de la protección de datos y la privacidad en la era de la tecnología 

La transformación digital no es solo una cuestión de eficiencia o innovación. Es una oportunidad para construir un futuro más justo, inclusivo y humano. Y en ese camino, contar con todas las medidas necesarias para proteger los datos y la privacidad de los mismos garantiza que el progreso tecnológico se haga con respeto, con ética y con responsabilidad. 

Aquí nos adentramos en el campo de la ciberseguridad, en el que las tecnologías de mejora de la privacidad o PET (Privacy Enhancement Technologies) cobran un protagonismo fundamental. Se trata de herramientas que protegen la información de identificación personal (PII) y minimizan los riesgos de seguridad. Y esto lo consiguen sin perder la funcionalidad de dicha información, es decir, permiten utilizar los datos que de otra manera no se emplearían para mejorar los servicios y avanzar tecnológicamente, a la vez que cumplen con la legislación vigente. 

Su empleo no solo ayuda a respetar las normativas sobre privacidad y protección de datos, también garantizan la seguridad del negocio en su conjunto previniendo brechas y mejorando la resiliencia del mismo

Proteger los datos no es solo cumplir la ley: es salvaguardar la libertad y la confianza de millones de personas. En Iberdrola, aplicamos principios éticos y tecnologías avanzadas para que cada innovación respete la privacidad desde el diseño. 

Qué dice la ley sobre la protección de datos y la privacidad 

Hoy, más que nunca, debemos entender la privacidad no solo como un requisito legal, sino como un valor estratégico. Proteger los datos personales es proteger la libertad, la autonomía y la dignidad de cada individuo. Es reconocer que detrás de cada dato hay una historia, una vida, una persona. 

En un entorno digital donde todo se mide, se analiza y se predice, la privacidad actúa como un principio orientador que ayuda a asegurar que el desarrollo tecnológico se mantenga alineado con valores éticos y con el respeto a los derechos individuales. 

La importancia de proteger adecuadamente los datos hace que sea necesaria una regulación que imponga una base sobre la que las empresas deben trabajar. Una de las pioneras y de las más influyentes es el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) promulgado por la Unión Europea en 2018. Esta ley afecta a cualquier organización que procese los datos de ciudadanos de la UE, aunque su sede esté fuera de ella.  

Entre las claves de su cumplimiento están el consentimiento explícito para almacenar y usar los datos, la minimización de los datos, el derecho al olvido, la portabilidad y la notificación de brechas de seguridad en menos de 72 horas.  

También protege contra la recopilación y usos de datos sobre el origen racial o étnico de una persona, su orientación sexual, opiniones políticas, convicciones religiosas o filosóficas, afiliación sindical, datos sanitarios o biométricos (salvo consentimiento explícito) o infracciones penales con el ánimo de evitar cualquier tipo de discriminación.​​ 

Por su parte, Reino Unido creó la UK Data Protection Act 2018, su propia versión de la RGDP tras el Brexit. En el caso de Estados Unidos, no existen normativas federales que apliquen a todo el país, en su lugar, cada estado o sector ha diseñado su propia regla. Sin embargo, en el resto de los países del mundo, sí se van implementando legislaciones a nivel nacional que abordan el tratamiento de datos por entidades privadas con diferencias aplicadas a cada región.

Qué tecnologías de mejora de la privacidad existen

Los avances tecnológicos han logrado que se genere una cantidad de datos que es casi inimaginable. Para poder proteger adecuadamente los datos, conociendo las oportunidades y los riesgos, es fundamental que las empresas conozcan y empleen las tecnologías de mejora de la privacidad.

Herramientas de ofuscación de datos

Se trata de una tecnología que “empaña” los datos procesándolos de manera local y añadiendo ruido, eliminando y/o ocultando datos para dificultar la identificación.

Herramientas de procesamiento de datos cifrados

Una de las tecnologías más importantes para la privacidad de los datos. El procesamiento de los mismos siempre ha sido un punto vulnerable, ya que era necesario desencriptarlos para poder trabajarlos. Este tipo de herramientas permite procesar datos sin tener que desencriptarlos, por lo que los mantiene ocultos, pero no los modifica como las tecnologías de ofuscación de datos. 

Análisis federado y distributivo

Permite ejecutar tareas analíticas, como modelos de entrenamiento, con datos que no son visibles ni están a disposición de quien ejecuta esa tarea. De esta manera, los datos permanecen custodiados por los responsables de su almacenamiento y siguen siendo confidenciales, a pesar de que se estén analizando por terceras partes. 

Herramientas de responsabilidad de los datos

No se consideran estrictamente tecnologías PET porque su objetivo principal no es proteger la confidencialidad de los datos a nivel técnico. Sin embargo, su objetivo es exigir y hacer cumplir las normativas sobre cómo se procesan los datos y proporcionan a las organizaciones y a los usuarios más capacidad de acción y control sobre los mismos. Es decir, aportan transparencia e inmutabilidad a las transacciones realizadas depositando parte de las decisiones también en los usuarios. 

Privacidad y seguridad por diseño 

Las empresas que apuestan por una transformación digital ética entienden que la confianza es su activo más valiosa. Incorporar la estas tecnologías para la mejora de la privacidad desde el diseño, aplicar principios de minimización de datos, garantizar la transparencia en el uso de algoritmos… son prácticas que no solo cumplen con la ley, sino que construyen reputación, fidelidad y legitimidad

La innovación ética empieza en la fase de diseño. Integrar la privacidad desde el inicio —lo que llamamos “privacidad por diseño y por defecto”— permite crear productos y servicios que respetan al usuario sin necesidad de correcciones posteriores. Es una forma de anticiparse, de prevenir, de cuidar. 

Instrumentos como las Normas Corporativas Vinculantes (NCVs) permiten a las organizaciones multinacionales proteger los datos de forma homogénea en todos los países donde operan. Por su parte, los sellos de privacidad y certificaciones independientes ofrecen garantías adicionales a los usuarios, demostrando que la protección de datos no es solo una promesa, sino una realidad verificada. 

Ética en la era de los datos, un propósito empresarial y social 

No solo importa cómo se protegen los datos, también cómo se utilizan. Las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades extraordinarias. La inteligencia artificial puede mejorar diagnósticos médicos, personalizar la educación o anticipar necesidades energéticas. La biometría permite accesos seguros y rápidos. El Internet de las Cosas conecta hogares, ciudades y empresas en tiempo real. La cantidad de datos generados es casi inimaginable. 

Y esto conlleva una serie de riesgos: algoritmos que perpetúan sesgos, sistemas que vigilan sin consentimiento, dispositivos que recopilan datos sin transparencia. Y estos riesgos no afectan a todos por igual. Los colectivos vulnerables —menores, personas mayores, personas con discapacidad— son los más expuestos. Por eso, la ética digital no es un lujo, sino una necesidad. Además de incluir tecnologías para la mejora de la privacidad, es fundamental plantear procesos que supongan el avance social en su conjunto, sin sesgos. 

Por eso, la privacidad no es el freno de la innovación. Es su motor ético. Es lo que permite que la tecnología avance sin dejar atrás a nadie. En un mundo cada vez más automatizado, proteger la privacidad es proteger lo humano. 

Las empresas que entienden esto están liderando una nueva era: la era de la digitalización con alma. Una era en la que la tecnología no solo sirve para hacer más, sino para hacer mejor. Y en ese camino, la privacidad será siempre nuestra mejor aliada

La privacidad, un valor estratégico para Iberdrola 

En Iberdrola incorporamos la privacidad como principio esencial en todos nuestros procesos y soluciones tecnológicas. Aplicamos el enfoque de “privacidad por diseño y por defecto”, integrando desde la fase inicial herramientas como anonimización, cifrado avanzado y entornos de ejecución seguros para garantizar que los datos personales se protegen sin comprometer la funcionalidad. Además, utilizamos modelos de analítica federada y técnicas de procesamiento sobre datos cifrados para desarrollar proyectos innovadores sin exponer información sensible. 

Estas tecnologías no solo nos permiten cumplir con las normativas más exigentes, como el RGPD, sino también reforzar la resiliencia del negocio, prevenir brechas y ofrecer a nuestros grupos de interés la confianza de que sus datos se gestionan con ética, transparencia y responsabilidad.  

Nuestro compromiso es claro: impulsar la innovación energética protegiendo la privacidad como un valor estratégico. 

En Iberdrola, nuestra vocación de servicio nos impulsa a la mejora continua. Esto solo es posible entendiendo y usando los datos a nuestro alcance para mejorar el sistema energético y, por supuesto, nuestros servicios. Y somos conscientes del valor de la información que manejamos y la necesidad de protegerla. Por eso integramos las tecnologías de mejora de la privacidad desde el momento de diseño.