ODS 2: HAMBRE CERO

Contribuimos a paliar la exclusión social mediante donaciones de productos de primera necesidad

#acción social #solidaridad #voluntariado

Iberdrola fomenta la aportación de alimentos y bienes de primera necesidad por parte de sus empleados. Desde 2012 se ha logrado reunir más de 20.400 kilos de alimentos; además, se han realizado actividades de voluntariado, como apoyo a comedores sociales para alimentar a familias vulnerables. Dentro de nuestro compromiso para mitigar la crisis de la COVID-19, se han preparado 90.000 menús solidarios para personas sin recursos.

NUESTRA CONTRIBUCIÓN AL ODS 2: HAMBRE CERO

El grupo se marcó como objetivo para 2019 la recaudación de aportaciones voluntarias por parte de sus empleados de productos de primera necesidad para contribuir a paliar la situación de exclusión social y de pobreza en que se encuentran muchas personas. Entre sus acciones y logros:

 Se ha logrado reunir más de 20.400 kilos de alimentos en sus centros de trabajo gracias a Operación Kilo, programa puesto en marcha en 2012. Las más de 6 toneladas de alimentos aportadas por los empleados han sido distribuidas entre diferentes familias a través de organizaciones sociales de España, México, Reino Unido y Brasil (datos extraídos del Informe de sostenibilidad 2019 [PDF]).

 Fomento de actividades de voluntariado para el reparto de alimentos a familias en situación de vulnerabilidad, comedores sociales, etc.

 En el marco del compromiso de Iberdrola para mitigar las consecuencias de la crisis del coronavirus, se han preparado 90.000 menús solidarios para personas sin recursos en Madrid y Vizcaya.
 

Voluntariado corporativo
¡Juntos construimos el mundo que queremos!

¿QUÉ ES EL OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 2: HAMBRE CERO?

El ODS 2 busca poner fin al hambre en el mundo. Se enfoca en asegurar el acceso de toda la población, en especial la más pobre y vulnerable —incluidos los lactantes—, a una alimentación nutritiva, sana y suficiente, poniendo fin a todas las formas de malnutrición.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ODS 2: HAMBRE CERO?

La malnutrición y el hambre hacen que las personas sean menos productivas y sufran más enfermedades. Esto impide que sus ingresos aumenten y no puedan mejorar sus medios de vida.

Los sectores alimentario y agrícola resultan vitales para la eliminación del hambre y la pobreza. Gestionados de forma adecuada y responsable, pueden alimentar a todo el planeta, así como generar ingresos, favorecer el desarrollo de la población del campo y proteger el medio ambiente.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un tercio de los alimentos que producimos a escala mundial se desperdician. Aproximadamente, unos 1.300 millones de toneladas de alimentos se tiran a la basura cada año. En el último informe de la FAO se estima que en 2019 casi 690 millones de personas pasaban hambre en el mundo (casi 60 millones más que en 2014), siendo 135 millones de personas de 55 países y territorios las que sufrían inseguridad alimentaria aguda. De estos 55 países con crisis alimentaria, 75 millones de niños tenían retraso en el crecimiento y 17 millones de menores padecían emaciación en 2019 (nivel más alto de inseguridad alimentaria aguda).

La desnutrición crónica o retraso del crecimiento aumenta el riesgo de que los niños mueran por infecciones comunes; también se asocia a un desarrollo cognitivo deficiente.

La desnutrición se concentra en Asia y África, donde países como Etiopía y Kenia declararon la hambruna en 2017. Pero el hambre también afecta a muchas zonas de América Latina y el Caribe, donde la inseguridad alimentaria sigue aumentando.

Se estima que en 2050 seremos alrededor de 2 billones de personas más en el planeta y, sin embargo, habrá un 25 % menos de tierras cultivables. Por ello, se necesitan sistemas de producción alimentaria sostenibles y prácticas agrícolas resilientes que pongan fin al hambre y logren la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y la promoción de la agricultura sostenible.

Erradicar el hambre y alcanzar la seguridad alimentaria se ha convertido en un gran desafío debido a los choques climáticos y la crisis de las langostas —enjambres de langostas han infestado 23 país, con África oriental en el epicentro—. Estos insectos están acabando con los cultivos y dañando granjas; además pueden llegar a comer cantidades ingentes de vegetales. Por si fuera poco, a estos inconvenientes se ha unido la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19. La situación previa a la pandemia empeorará debido a la desaceleración económica y a las perturbaciones causadas por la recesión.

Si los pequeños productores de alimentos ya estaban en desventaja anteriormente, la pandemia les ha golpeado fuerte. Su papel es fundamental en la producción de alimentos a nivel global, pero los datos muestran que su productividad es sistemáticamente más baja, en promedio, que la de los productores a gran escala, siendo sus ingresos, en la mayoría de los países, menos de la mitad que los de los grandes productores.

Además, la COVID-19 ha traído consigo medidas de bloqueo para evitar la propagación del virus, lo que ha provocado el cierre de empresas y mercados locales. A los pequeños productores a menudo no se les permite llevar sus productos a los consumidores.

Ante esta situación, el fin del hambre se ha convertido en el ODS 2 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, aprobados en septiembre de 2015 como parte la Agenda 2030.

Iberdrola con los ods

Claves para entender el hambre en el mundo

¿A QUIÉNES AFECTA?

690 millones de personas padecen

actualmente desnutrición.

21,3 % son niños

menores de 5 años y no tienen la altura adecuada para su edad como consecuencia de una malnutrición crónica.

¿Cómo se reparte en el mundo?

El 19,1 % se concentra en África, el 8,3 % en Asia y el 8,9 % en Latinoamérica y el Caribe.

Los 10 países con mayor porcentaje de hambruna

se encuentran en África y sus habitantes viven con menos de 1,20 $/día. Dos de cada 10 habitantes están subalimentados (hambre crónica)

90

80

70

60

50

40

30

20

10

0

Etiopía

Madagascar

Rep. Unida de Tanzania

Ruanda

Uganda

Zambia

Zimbabue

R. Centroafricana

Sierra Leona

Liberia

Causas principales

Falta de sistemas de producción alimentaria y agrícola sostenibles,
falta de ayudas al sector, desastres naturales y desperdicio de alimentos
y alta vulnerabilidad de determinadas poblaciones a
desastres naturales y conflictos bélicos.

¿Es posible solucionarla?

El número de personas afectadas por el hambre en el mundo continúa aumentando. La tendencia comenzó en 2014 y se ha extendido hasta 2019. Hay casi 60 millones de personas más desnutridas desde entonces. Los conflictos y las crisis climáticas podrían ser la base de estos datos. Parece difícil que se consiga alcanzar la meta principal en 2030, más aún con la crisis de la COVID-19.

 

 VER INFOGRAFÍA: Claves para entender el hambre en el mundo [PDF]

METAS DEL ODS 2: HAMBRE CERO

Las metas concretas fijadas para el año 2030 son:

  • Poner fin al hambre y asegurar el igual acceso a todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente.
  • Acabar con todas las formas de malnutrición, que abarca desde la desnutrición crónica hasta el sobrepeso y la obesidad.
  • Asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas que aumenten la productividad y mejoren el mantenimiento de los ecosistemas.
  • Duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos a pequeña escala mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras.