ODS 15: VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES

Iberdrola se compromete a alcanzar la cero pérdida neta de biodiversidad para 2030

El grupo Iberdrola protege, restaura y promueve el uso sostenible de los ecosistemas terrestres en todos los países en los que opera, contribuyendo de forma directa a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 de Naciones Unidas: vida de ecosistemas terrestres. En este sentido, la compañía tiene en cuenta la conservación de la biodiversidad en la planificación y posterior desarrollo de todas sus actuaciones.

NUESTRA CONTRIBUCIÓN AL ODS 15: VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES

 Iberdrola ha asumido el compromiso de alcanzar la cero pérdida neta de biodiversidad para el año 2030. Para ello, desarrolla programas de protección de la biodiversidad en todos los países en los que opera e incorpora esta materia en sus sistemas de gestión ambiental (SGA).

 El grupo ha llevado a cabo más de 1.450 acciones de protección de la biodiversidad en los últimos dos años, según recoge su Informe de Biodiversidad 2018-2019 [PDF].

 Todos sus proyectos de nuevas instalaciones cuentan con un exhaustivo plan medioambiental con el objetivo de minimizar su afección a la flora y la fauna. Descubre cómo protegemos y conservamos la biodiversidad en algunos de nuestros proyectos más emblemáticos.

 Miembro del Pacto por la Biodiversidad, promovido por la Fundación Biodiversidad, con el objetivo de mostrar el compromiso de la compañía con la conservación del entorno y el uso sostenible de la biodiversidad.

 Iberdrola obtiene el primer certificado AENOR de Huella Ambiental Corporativa.

 Iberdrola México es galardonada con el premio a la Excelencia Ambiental por parte de PROFEPA, gracias al esfuerzo realizado con los proyectos Estero Garrapatas (Central de Ciclo Combinado Altamira III y IV) y Apoyo a Felinos (Altamira III y IV y Altamira V).

¿QUÉ ES EL OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 15: VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES?

El ODS 15 busca proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, detener e invertir la degradación de las tierras, combatir la desertificación y frenar la pérdida de biodiversidad.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ODS 15: VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES?

Casi un 31 % de la superficie mundial está cubierta de bosques. Los bosques nos aportan a los seres humanos lo esencial para nuestra supervivencia: el aire que respiramos, los alimentos que comemos y el agua que bebemos. Albergan más del 80 % de todas las especies terrestres, tanto de animales como de plantas e insectos, y más de 1.600 millones de personas dependen de los bosques para subsistir. Sin embargo, la mano del hombre elimina 13 millones de hectáreas de bosque cada año.

A pesar de los esfuerzos para alcanzar las metas de este objetivo, el Informe sobre los progresos en el cumplimiento de los ODS de 2020 de la ONU no ofrece buenas perspectivas y remarca que la conservación de los ecosistemas terrestres no tiende hacia la sostenibilidad, los ecosistemas terrestres continúan desapareciendo de forma alarmante y las especies protegidas van camino de la extinción.

La deforestación y la invasión del hábitat no solo nos privan de nutrientes esenciales, sino que son las principales vías de transmisión de enfermedades infecciosas emergentes, incluida la COVID-19. El 75 % de las enfermedades emergentes (entre ellas, la gripe aviar o el ébola) se transmiten de la vida silvestre a las personas. Esto ocurre cuando los seres humanos invadimos hábitats naturales y alteramos los ecosistemas. Los delitos contra la vida silvestre, la caza furtiva y el tráfico ilícito de animales —como el pangolín, que es uno de los principales sospechosos en la transmisión del coronavirus de murciélagos a las personas— no solo amenazan la salud y la biodiversidad del ecosistema, sino que también pueden perturbar la salud humana, el desarrollo económico y la seguridad mundial, como está sucediendo con la actual pandemia.

Se estima que más de 2.000 millones de hectáreas de la superficie terrestre están degradadas, lo que afecta directamente el bienestar de aproximadamente 3.200 millones de personas, lleva a especies a la extinción e intensifica el cambio climático.

La superficie forestal mundial, como vemos, sigue reduciéndose, si bien es cierto que a un ritmo ligeramente más lento que en décadas anteriores: de 2015 a 2020, la tasa anual de deforestación fue de 10 millones de hectáreas, frente a los 12 millones del periodo 2010-2015. A nivel mundial, los bosques dejaron de ocupar el 31,9 % de la superficie (2000) para ocupar el 31,2 % (2020). No obstante, aunque la desaparición de bosques sigue siendo alta, los datos de 2020 muestran que aquellos que se encuentran en áreas protegidas aumentaron o permanecieron estables. Actualmente, de 4.060 millones de hectáreas forestales en el mundo, más de la mitad están sujetas a planes de protección.

Pero la biodiversidad disminuye a un ritmo alarmante y la actividad humana hace que los ecosistemas sean más frágiles y menos resistentes. El riesgo de extinción de especies empeoró en un 10 % respecto a las tres últimas décadas a nivel mundial. Actualmente, más de 31.000 especies están en peligro de extinción.

Para intentar de revertir la situación, los países tratan de implementar principios programáticos para proteger la biodiversidad y los ecosistemas, incluyendo un trabajo de concienciación ciudadana. A principios de 2020, 123 países se comprometieron a establecer metas voluntarias para lograr la neutralidad de la degradación de la tierra. Esto mejoraría no solo la diversidad y el bienestar de millones de personas, sino que también favorecería la lucha contra el cambio climático.

Revertir esta realidad se ha convertido en un objetivo primordial en el ámbito internacional. Por este motivo, proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, el manejo sostenible de los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad es el ODS 15 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, aprobados en septiembre de 2015 como parte de la Agenda 2030.

 

Iberdrola con los ods

Claves para entender la deforestación en el mundo

¿A quiénes afecta?

Cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosques. Los árboles absorben aproximadamente 2.000 millones de toneladas de C02 anuales, mientras que la deforestación genera el 12% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Alrededor de 1.600 millones de personas necesitan de los bosques para subsistir; 70 millones de ellas son indígenas y dependen totalmente de ellos.

¿Cómo se reparte en el mundo?

Los 10 países que han perdido más hectáreas de bosque durante 2017 se encuentran en los trópicos, donde la cobertura arbórea ha disminuido de forma constante durante los últimos 17 años.

5.000.000

4.000.000

3.000.000

2.000.000

1.000.000

0

Brasil

Rep. Dem.
del Congo

Indonesia

Sri Lanka

Madagascar

Malasia

Bolivia

Colombia

Paraguay

Costa de Marfil

Causas principales

Las crecientes expansiones agrícola y urbana; la proliferación de industrias que quieren utilizar la madera como combustible; los desastres naturales, como incendios y tormentas tropicales; y la ausencia de leyes de protección de zonas verdes en algunos países.

¿Cómo podemos acabar con ella?

Tenemos que reciclar y reducir el consumo de papel y plástico; reforestar los terrenos quemados y sembrar árboles de rápida reproducción; se deben establecer programas de educación forestal para concienciar a la población; y poner en marcha políticas mundiales que garanticen la protección y el desarrollo de los bosques.


 

 VER INFOGRAFÍA: Claves para entender la deforestación en el mundo [PDF]

METAS DEL ODS 15: VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES

Las metas concretas fijadas para el año 2030 son:

  • Conservar, restablecer y hacer un uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce (bosques, humedales, montañas y zonas áridas).
  • Luchar contra la desertificación e impulsar la rehabilitación de las tierras y los suelos degradados.
  • Velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica para lograr beneficios esenciales para su desarrollo sostenible.
  • Adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y al tráfico de especies protegidas de fauna y flora.