ODS 8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

Iberdrola, motor de riqueza y desarrollo económico y social

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El grupo Iberdrola actúa como motor para el desarrollo económico y social creando empleo estable y de calidad. La compañía genera anualmente más de 31.100 millones de euros de PIB en los países en los que esta presente y, en 2020, a pesar de la irrupción de la COVID-19, se ha comprometido a invertir 10.000 millones de euros, contratar a 5.000 nuevos trabajadores y mantener los acuerdos con sus proveedores.

NUESTRA CONTRIBUCIÓN AL ODS 8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

El valor creado a nivel global por la estrategia y el modelo de negocio de Iberdrola a lo largo del tiempo se traduce en desarrollo económico y social:

 Más de 31.100 millones de euros de impacto en el PIB de los países donde la compañía realiza su actividad y más de 14.000 millones de euros de contribución fiscal en 2019 (incluyendo impuestos propios e impuestos recaudados)1.

 Iberdrola se ha comprometido a invertir 10.000 millones de euros en 2020, el doble que en los últimos cinco años, contribuyendo a reactivar la economía y el empleo. A cierre del Primer semestre 2020, la compañía ha aumentado sus inversiones hasta los 3.582 millones de euros.

 20.000 millones de euros en volumen de compras en 2019 (incluyendo las materias primas energéticas)1. En lo que va de 2020, Iberdrola ha adelantado pedidos a proveedores por cerca de 7.000 millones de euros. El grupo cuenta con 22.000 proveedores en todo el mundo y tiene acuerdos en curso por valor de más de 20.000 millones de euros hasta 2023.

 35.120 empleos directos1, de un total de 400.000 puestos de trabajo2 en todo el mundo (incluyendo directos, indirectos e inducidos).

 En 2019 se contrató a 3.500 nuevos trabajadores, entre ellos, 1.700 jóvenes menores de 30 años1. En 2020 la compañía prevé contratar a otros 5.000 nuevos profesionales.

 El 99 % de la plantilla tiene contrato fijo1.

 Fomentamos la conciliación de la vida laboral y familiar de nuestros empleados con distintas medidas que fomentan su calidad de vida.

 Promovemos la diversidad y la inclusión laboral.

 Apostamos por la formación y el desarrollo del talento: en 2019, el grupo alcanzó las 55 horas de formación por empleado1.

 Ofrecemos un entorno de trabajo seguro y saludable, con la mejora continua en todos los ámbitos de la gestión de la prevención de riesgos laborales.

 Con la irrupción de la COVID-19, Iberdrola activó un plan de acción global contra la pandemia, poniendo en el centro la salud y seguridad de sus empleados y todos sus Grupos de interés (ODS 3), garantizando el suministro eléctrico y manteniendo su compromiso de creación de valor para la sociedad.

 Nuestro Programa internacional de start-ups Iberdrola - PERSEO, dotado con 70 millones de euros, facilita el acceso de la compañía a las tecnologías del futuro. Además, fomenta la creación y el desarrollo de un ecosistema global y dinámico de emprendedores del sector eléctrico y empresas tecnológicas.

1 Datos a cierre del Ejercicio 2019. Consulta nuestros informes anuales.

2 Datos del Estudio de Impacto de Iberdrola, realizado por PwC, correspondiente al Ejercicio 2018.

 

Creamos valor
para la sociedad

¿QUÉ ES EL OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO?

El ODS 8 busca promover el crecimiento económico sostenible e inclusivo, así como el empleo y el trabajo decente para todos. Para ello, se debe mantener el crecimiento económico per cápita de conformidad con las circunstancias nacionales y conseguir que el crecimiento del PIB de los países menos adelantados sea de, al menos, el 7 % anual. Asimismo, es necesario promover políticas que apoyen actividades productivas y la creación de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento y la innovación.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ODS 8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO?

Erradicar la pobreza solo será posible mediante empleos estables y bien remunerados. Por eso, es vital promover el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos en todo el mundo. Así se logrará la promoción del crecimiento económico sostenido, sostenible e inclusivo, como el que genera el empleo verde.

Tras la recesión económica mundial de 2009, comenzó a aumentar la productividad laboral global y fueron mejorando las tasas de desempleo (aunque con grandes diferencias entre regiones). Sin embargo, una década más tarde, en 2019, la economía mundial alcanzó su crecimiento más bajo desde el periodo 2008-2009.

Por si fuera poco, semejante panorama se ha visto agravado con la irrupción de la COVID-19. La pandemia ha provocado una mayor ralentización de la economía y está tambaleando los mercados laborales de todo el mundo. Sobre todo, está haciendo mella en trabajadores con empleos informales, autónomos y personas que cobran por día trabajado. Según el Informe sobre los progresos en el cumplimiento de los ODS (2020), se llegará al mayor aumento de desempleo mundial desde la Segunda Guerra Mundial. Además, la amenaza va más allá, pues podría aumentar el riesgo de trabajo infantil.

El objetivo de crecimiento del 7 % del PIB en los países menos avanzados no se había alcanzado antes de la pandemia. De hecho, la tasa de crecimiento del PIB real per cápita fue del 2 % en 2018 (mismo nivel que la tasa de crecimiento anual promedio entre 2010 y 2018). En 2019, la tasa de crecimiento cayó al 1,5 % y, tras la crisis del coronavirus, se espera que en 2020 se hunda al 0,8 %, hasta que finalmente logre aumentar en 2021 a una tasa del 4,6 %.   

En lo que respecta a la tasa de crecimiento de la productividad laboral, esta alcanzó el 1,6 % en 2018 y el 1,4 % en 2019, pero fue muy distinta entre regiones: mientras que la productividad laboral disminuyó en América Latina y el Caribe, Asia occidental y África subsahariana y del norte, en todos los demás países aumentó, y lo hizo bastante rápido en Asia oriental, sudoriental, central y meridional.

En 2019 la tasa de desempleo se situó en el 5 % a nivel mundial (en el norte de África y Asia occidental el 11 % de la población activa estaba desempleada) y se espera que la pandemia haga que se dispare. Ningún trabajador se verá tan perjudicado como los de la economía informal (en 2016 el 61 % de los trabajadores en todo el mundo tenía un empleo informal). Se calcula que la mitad de la población activa mundial (unos 1.600 millones de trabajadores de la economía informal) se verá afectada significativamente tras el paso de la pandemia de la COVID-19. Se estima que los ingresos de estos trabajadores fueron reducidos en un 60 % en el primer mes de la crisis del coronavirus (llegando al 81 % en ciertas regiones).

Si la seguridad y la salud en el trabajo era un importante desafío antes de la aparición de la COVID-19, ahora el reto es mucho mayor puesto que algunos trabajadores están expuestos a riesgos innecesarios. Desde 2010, se han notificado más de 10 muertes relacionadas con el trabajo por cada 100.000 trabajadores, en nueve de los 71 países con datos disponibles desde 2010.

Hacer frente a la situación actual y revertir estos datos se ha convertido en un objetivo primordial en el ámbito internacional. Por este motivo, garantizar el trabajo decente, inclusivo y sostenible es el ODS 8 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, aprobados en septiembre de 2015 como parte de la Agenda 2030.

Iberdrola con los ods

Claves para entender la desigualdad laboral en el mundo

¿A quiénes afecta?

Más de 630 millones de trabajadores en todo el mundo viven en la pobreza extrema o moderada
Unos 2.000 millones están empleados de manera informal

En 2019, la tasa de participación de la mujer en la fuerza de trabajo era solo del 47 %, 27 puntos por debajo de la tasa masculina (74 %)

¿Cómo se reparte en el mundo?

Los 10 países con el Índice de Desarrollo Humano más bajo —y, por tanto, con más desigualdades en todos los ámbitos— se concentran en el África Subsahariana:

1

0,8

0,6

0,4

0,2

0

República
Centroafricana

Níger

Chad

Burkina Faso

Burundi

Guinea

Sudán del sur

Mozambique

Sierra Leona

Eritrea

Causas principales

Las políticas fiscales actuales, que provocan una reducción de ingresos de la población; la corrupción y los flujos ilícitos de capitales; la concentración de la riqueza; el acceso no igualitario a la educación; la pobreza laboral, que disminuye lentamente; la brecha salarial, cada vez mayor; y la desigualdad de oportunidades laborales.

¿Cómo podemos acabar con ella?

Debemos promover un acceso más equitativo a la educación y a empleos bien remunerados; poner en marcha un registro financiero global para limitar la evasión fiscal; acabar con la concentración extrema de la riqueza.

 

 VER INFOGRAFÍA: Claves para entender la desigualdad laboral en el mundo [PDF]

METAS DEL ODS 8: TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

Las metas concretas fijadas para el año 2030 son:

  • Lograr el empleo productivo y pleno y el trabajo decente para todos, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.
  • Erradicar el trabajo forzoso e infantil y proteger los derechos laborales.
  • Adoptar políticas fiscales, salariales y de protección social y lograr progresivamente una mayor igualdad.
  • Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos, incluyendo a los migrantes (en especial a las mujeres). 
  • Mejorar la producción y el consumo eficientes de los recursos mundiales y desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente.
  • Asegurar una mayor representación de los países en vías de desarrollo en las decisiones adoptadas por las instituciones económicas y financieras internacionales.