Energía solar
¿Qué es la energía solar?
La energía solar es una fuente inagotable de energía renovable, y es una alternativa sostenible y limpia frente a fuentes de energía contaminantes. A través de las instalaciones fotovoltaicas y termosolares, esta energía se transforma en electricidad limpia, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático, evitando cada año toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero.
La energía solar es una forma de energía renovable obtenida directamente del sol. Se aprovecha la radiación solar o el calor para generar electricidad, lo que la convierte en una alternativa limpia y sostenible a las fuentes de energía convencionales que producen emisiones contaminantes.
Se trata de una fuente inagotable y abundante de energía, puesto que el sol emite continuamente enormes cantidades de radiación que pueden ser aprovechadas. Además, su utilización contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles y a mitigar el cambio climático al no generar emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación.
La energía solar se obtiene mediante tecnologías como la fotovoltaica y la termosolar. La fotovoltaica convierte directamente la luz solar en electricidad a través de paneles solares, mientras que la termosolar utiliza espejos para concentrar el calor del sol y generar vapor que acciona turbinas para producir electricidad.
¿Por qué la energía solar es clave?
La energía solar se ha consolidado como un pilar fundamental en la apuesta hacia un modelo energético más limpio y sostenible. Su capacidad para generar electricidad sin emisiones directas de CO₂ la sitúa en el centro de una economía descarbonizada, permitiendo sustituir progresivamente a las fuentes fósiles y avanzar en los objetivos climáticos.
Además, esta energía solar desempeña un papel clave en el refuerzo de la seguridad energética. Al ser un recurso autóctono y abundante, reduce la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales y a las tensiones geopolíticas asociadas al suministro de combustibles fósiles, aportando mayor estabilidad al sistema.
En este contexto, su despliegue contribuye también a disminuir la dependencia energética del exterior, favoreciendo un modelo más resiliente y sostenible. Su rapidez de instalación y su competitividad en costes la convierten en una de las tecnologías más eficaces para acelerar este cambio de modelo.
Con todo, la energía solar actúa como un motor de la electrificación de la economía, facilitando el desarrollo de soluciones como la movilidad eléctrica, la climatización eficiente o el autoconsumo. Todo ello impulsa un sistema energético más limpio, flexible y adaptado a las necesidades del futuro.
Ventajas de la energía solar
Las ventajas de la energía solar son variadas, evidentes en algunos casos, pero sobre todo son indicativas de cómo nos puede proporcionar energía limpia y abundante.
¿Cómo funciona la energía solar?
El proceso de captación de la energía solar se divide en cuatro fases bien diferenciadas cuando hablamos de la energía solar fotovoltaica: captación de la luz, generación de la corriente eléctrica, transformación a corriente alterna y almacenamiento o transporte.
En primer lugar, tenemos la captación de la luz a través de las placas solares fotovoltaicas. Estas están compuestas por celdas fotovoltaicas que contienen, a su vez, capas de materiales semiconductores. Estos materiales son capaces de absorber fotones y liberar electrones.
Los electrones liberados por estos materiales generan una corriente eléctrica que fluye a través de los conductores presentes en la instalación. Esa corriente continua se envía al inversor, donde se transforma en corriente alterna, apta para su almacenamiento o transporte (¿Quieres saber más sobre las diferencias entre corriente alterna y corriente continua?).
En el caso de la energía termosolar, la captación de la luz se realiza a través de espejos y receptores de calor. El proceso de aprovechamiento de la energía termosolar para producir electricidad se basa en principios similares a los de las máquinas de vapor, que lo utilizan para mover una turbina que activa un generador eléctrico.
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-E. Cámara, E. Segovia-
Placas solares fotovoltaicas: qué son
Las placas solares fotovoltaicas son clave en la implantación de la energía solar.
Comunidades solares
¿Qué son las comunidades solares y cómo funcionan?
Tipos de energía solar
La energía solar se obtiene a través de dos principales tecnologías: la energía fotovoltaica y la energía termosolar, ya sea para generar electricidad, en el primer caso, o calor en el segundo. Esta generación se produce de manera limpia y sostenible, pero ¿cómo funcionan estas tecnologías?
Energía solar fotovoltaica
La energía solar fotovoltaica se basa en el efecto fotovoltaico, que es la capacidad que tienen ciertos materiales (generalmente silicio) para generar electricidad cuando son expuestos a la luz solar.
Energía termosolar
La energía termosolar o solar térmica aprovecha el calor del sol para generar electricidad mediante la utilización de espejos y receptores de calor. Esos espejos, llamados helióstatos, reflejan y concentran la luz solar hacia un receptor, en el cual esa luz solar concentrada calienta un fluido térmico (por ejemplo, aceite) hasta altas temperaturas. Ese fluido sirve para calentar agua y generar, a su vez, el vapor de agua.
A continuación, el vapor se dirige a una turbina que impulsa un generador eléctrico, en el que se produce la electricidad. Además, en algunas instalaciones, parte del calor que se recibe del sol se almacena en sales fundidas o materiales cerámicos para poder seguir generando electricidad incluso cuando el sol no está presente, como durante la noche o en días nublados.
Energía solar pasiva
La energía solar pasiva se refiere al uso de la luz y el calor directamente, sin transformarla en otra energía diferente. Una casa pasiva, por ejemplo, puede incluir desde su fase inicial de diseño los elementos adecuados para recolectar, almacenar y distribuir la energía solar en forma de calor en el invierno, así como repeler el calor externo cuando es verano. Este tipo de construcciones permiten un considerable ahorro energético, de hasta un 70 %.
Existen diversas maneras de lograr este aprovechamiento energético: utilizando grandes ventanales para absorber la máxima cantidad de luz solar en invierno; disponiendo los cristales de forma que queden orientados al sol; o utilizando materiales de masa térmica que absorben y almacenan el calor durante el día, entre otras soluciones.
Las principales ventajas de la energía solar pasiva tienen que ver con su escaso o nulo mantenimiento y que no se requieren costes adicionales para realizar su cometido. Por añadidura, es una tecnología que no emite gases contaminantes durante su funcionamiento.
En Iberdrola apostamos por la energía solar
En línea con nuestro Plan Estratégico 2025-2028, la tecnología solar fotovoltaica forma parte relevante de nuestras inversiones en renovables para el período. En Iberdrola mantenemos un compromiso de lucha contra el cambio climático que hacemos realidad a través de nuestras instalaciones de renovables por todo el mundo.
En el caso de la energía solar, nuestras tecnologías se verán respaldadas por un 10 % de las inversiones en energías renovables en este período (21.000 millones de euros) y esto permitirá ampliar nuestra capacidad solar instalada en unos 2.100 MW.
Entre las instalaciones fotovoltaicas más relevantes gestionadas por nuestro Grupo tenemos True North, el mayor proyecto de energía solar fotovoltaica de Avangrid, situada en Texas, o Lund Hill, el mayor proyecto solar en Washington.
En España, tenemos instalaciones y proyectos en diversas regiones privilegiadas en cuanto al recurso solar disponible, como, por ejemplo, en Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia o Aragón. Entre ellos, destaca la planta fotovoltaica Núñez de Balboa, una de las mayores plantas fotovoltaicas de Europa; Cedillo, que ha supuesto un reto de la ingeniería mientras asegura el menor impacto ambiental; Ciudad Rodrigo o Ceclavín.




