Derechos y ética digitales

Derechos y ética digitales: nuevos retos para una sociedad hiperconectada

En la época de la digitalización, es necesario que la ley se adapte para amparar y proteger derechos fundamentales. Los derechos digitales, muy ligados a la libertad de expresión y la privacidad, son aquellos que permiten a las personas acceder, usar, crear y publicar medios digitales, así como acceder y utilizar ordenadores, otros dispositivos electrónicos y redes de comunicaciones.

Derechos digitales.
Los derechos digitales son una extensión de los derechos humanos para la era de Internet.

Las tecnologías digitales están transformando la forma en que se ejercen, se protegen y se vulneran derechos básicos como la libertad de expresión y el acceso a la información, y también están dando lugar al reconocimiento de nuevos derechos. La ley, por tanto, se está adaptando a esta nueva era con el desarrollo de los derechos digitales y la ciudadanía digital, permitiendo y regulando el acceso a la información online de forma segura y transparente.

Los avances tecnológicos son constantes y cada uno trae consigo la necesidad de un nuevo marco de regulación. La hiperconectividad que facilita el 5G, la recopilación de datos con dispositivos del Internet de las Cosas, el análisis de los mismos con Big Data o el uso de Edge Computing para su procesamiento, entre otros, generan la necesidad de regular ese tráfico de información garantizando los derechos de las personas.

Además de la evolución del marco legislativo, estos avances también invitan al desarrollo de una ética digital que prevenga la vulneración de derechos. Las consideraciones éticas son relevantes en casos como el "testamento digital", que determina qué hacer con la presencia digital de las personas fallecidas; la "desconexión digital", que limita el uso de las comunicaciones digitales fuera del horario laboral; o la gestión de los derechos digitales (DRM), en los que entran en conflicto la remuneración de los autores y el libre acceso a las obras artísticas cuyos derechos ya han caducado.

¿Qué son los derechos digitales y cuál es su origen? Origen de los derechos digitales

Los derechos humanos son universales, indivisibles e inalienables. Aunque el ciberespacio ofrece muchas nuevas oportunidades, también propicia la aparición de nuevas amenazas a su ejercicio y protección. Existe un amplio consenso acerca de que los derechos que protegen a las personas en entornos fuera de línea, también deberían hacerlo en el espacio digital. Por eso, en muchos casos, los derechos digitales no suponen la creación de nuevos derechos, sino la adaptación de algunos de ellos, como la libertad de expresión y de reunión, o el derecho a la privacidad.

Los ciberderechos reconocen el derecho de las personas a acceder, usar, crear y publicar medios digitales, y el derecho de acceso a los ordenadores, dispositivos electrónicos y redes de telecomunicaciones necesarios para ejercerlos. Una de las entidades emblemáticas en la defensa de los ciberderechos es la Electronic Frontier Foundation (EFF), una organización sin ánimo de lucro fundada por los activistas de Internet John Perry Barlow, Mitch Kapor y John Gilmore.

En 1996, en un artículo titulado Declaración de independencia del ciberespacio Enlace externo, se abre en ventana nueva., Barlow ponía de manifiesto la discrepancia entre los derechos fundamentales recogidos en la constitución de Estados Unidos y la vulneración de los derechos de los ciudadanos en Internet. Por ejemplo, en los años 90 el correo postal era inviolable, pero el electrónico no. El trabajo de la EFF defendiendo estos casos en los tribunales sentó las bases para el reconocimiento internacional de los ciberderechos.

La protección de datos en la era digital

El objetivo es mejorar la protección de los datos personales. ¿Cómo?

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Teniendo el derecho a trasladar los datos de un proveedor de servicios a otro.

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Teniendo el derecho a recibir una notificación si los datos han sido expuestos.

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Aplicando una legislación más coherente y un cumplimiento más efectivo.

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Estableciendo límites en el uso del procesamiento automatizado de datos para la toma de decisiones.

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Facilitando el acceso de cualquiera a sus propios datos personales.

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Proporcionando más, y más clara, información sobre el procesamiento de datos.

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Teniendo el derecho a rectificar y eliminar los datos, incluyendo el derecho al olvido.

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Solicitando un consentimiento previo para la obtención y el procesamiento de los datos.

Fuente: Consejo Europeo.

Para qué sirven los derechos digitales 

Los derechos digitales no son más que una extensión de los derechos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aplicados al mundo online. Su objetivo primordial es garantizar el acceso a Internet, evitando la denominada brecha digital, y un adecuado uso de la red como un bien común perteneciente al conjunto de la humanidad. 

Sin embargo, la falta de un consenso internacional, más allá de una resolución sobre los derechos humanos en Internet,  ha hecho que cada país desarrolle su propia Carta de Derechos Digitales. Organismos supranacionales como la Unión Europea (UE) están proponiendo un marco común, al menos en lo relativo al derecho a la protección de los datos personales. Por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), que entró en vigor en 2018, obliga a los Estados miembros tanto a preservar los datos personales de los ciudadanos como a permitir la libre circulación de datos, o la Ley de Datos, que entró en vigor en 2024, y permite el acceso y la portabilidad de los usuarios a los datos generados por dispositivos conectados al Internet de las cosas (IoT). En Estados Unidos, por el contrario, no existe una ley federal de protección de datos y cada estado aplica regulaciones diferentes. En el mundo hay más de 120 países que disponen de algún tipo de legislación que protege los datos personales y el acceso a la información en Internet. 

En 2022, se publicó la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital, impulsada por el Parlamento, el Consejo y la Comisión europeos. Siguiendo los avances tecnológicos, en 2024, la UE aprobó la Ley de Inteligencia Artificial, la primera regulación integral del mundo que prohíbe aplicaciones de IA de riesgo inaceptable (como el reconocimiento facial masivo en tiempo real o el puntaje social) y otorga a los ciudadanos derechos a la transparencia sobre contenido generado por esta herramienta.

Tipos de derechos digitales

Aunque cada país esté desarrollando su propia Carta de Derechos Digitales, hay unas líneas generales que siguen todos ellos y que repasamos a continuación:

  • Acceso universal e igualitario

    Las personas deben poder acceder a Internet independientemente de sus ingresos, su ubicación geográfica o sus discapacidades. El Consejo de los Derechos Humanos de la ONU reconoce en un informe que el derecho al acceso es esencial para la libertad de opinión y para reducir la brecha digital. 

  • Libertad de expresión, información y comunicación

    Estos derechos humanos básicos se ven amenazados en Internet cuando los gobiernos bloquean sitios web o redes sociales, lo cual es una violación del derecho de comunicación y libre asociación, o se censuran contenidos, lo que va en contra de la libertad de expresión e información.

  • Privacidad y protección de datos

    Los ciudadanos deben tener control sobre quién almacena sus datos personales y poder eliminarlos en cualquier momento. El derecho a la intimidad se ve amenazado en Internet por el robo de credenciales, la apropiación de datos personales y su uso para obtener beneficio económico, etc.

  • Derecho al anonimato

    El derecho al anonimato y al cifrado de comunicaciones se ve amenazado especialmente en aquellos países que prohíben el envío de mensajes y comunicaciones cifradas, algo necesario para realizar transacciones fiables y seguras en Internet.

  • Derecho al olvido

    Es el derecho a que la información privada de una persona se elimine de las búsquedas de Internet, de bases de datos y de directorios. Actualmente, la UE lo reconoce en el GDPR como "derecho al borrado" y ya se ha invocado en otros países como Argentina, Estados Unidos, Corea del Sur o la India.

  • Protección del menor

    Los gobiernos no solo deben velar por la protección de la infancia en Internet, como por ejemplo en el caso de contenidos perjudiciales o ilícitos que afecten a menores, sino hacer que las compañías ofrezcan medios para garantizar un acceso seguro sin infringir los derechos de los menores.

  • Propiedad intelectual

    Se debe garantizar el reconocimiento de los autores sobre su obra artística o literaria y el derecho a ser remunerados por su uso, garantizando al mismo tiempo el libre acceso a las obras que ya sean de dominio público. Este derecho se ha visto amenazado por la aparición de contenido generado por inteligencia artificial, lo que exige una reinterpretación de la legislación actual.

La ética digital y el buen uso de Internet

Internet ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, nuestros hábitos de consumo y nuestra forma de ser. Ahora, la inmediatez en el acceso a la información y la cesión de nuestra privacidad forma parte de nuestro modus operandi diario.

El debate sobre el significado de “ética digital” y su contenido está abierto. Desde un punto de vista actual y global se entiende como el código social necesario para solucionar los problemas que el uso masivo de Internet está ocasionando. ¿A qué nos referimos? El derecho de propiedad intelectual, los ataques a la seguridad, los límites de la libertad de expresión, la regulación de las grandes corporaciones, la desconexión laboral, la conducta en las redes sociales y, desde luego, la privacidad de nuestros datos personales.

En este sentido, el profesor de Derecho de Internet en Harvard y autor del libro El futuro de Internet y cómo pararlo, Jonathan Zittrain, afirma sería óptimo que las grandes compañías, omnipresentes en nuestras vidas, adoptaran lo que él llama una ética de fidelidad hacia sus usuarios. “Necesitamos que no nos vean solo como individuos a los que vender anuncios, sino que, además, nos ayuden y nos traten como a personas”. Estos debates cobraron fuerza después de que varias empresas fueran condenadas por problemas de seguridad en cuanto a la recogida de datos. Marcos como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la Ley de Servicios Digitales en la Unión Europea ya exigen legalmente esta responsabilidad a las plataformas, abriendo el debate sobre la capacidad de los Estados para mantener y hacer cumplir estas regulaciones frente al acelerado ritmo tecnológico.

La ciberseguridad y cómo actuar si se vulneran los derechos digitales

La seguridad cibernética es fundamental para garantizar la libertad de las personas a ejercer sus derechos digitales, por ejemplo, preservando su intimidad mediante el cifrado de las comunicaciones. Pero ¿cómo actuar si se vulneran derechos digitales? Es decir, cuando una empresa comercia o divulga nuestros datos personales o se produce un acceso no autorizado, entre otros. En la mayoría de los países con una legislación sobre ciberderechos este tipo de infracciones pueden llevarse a los tribunales. En el caso de la UE, los Estados miembros disponen de organismos como el Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD) o de figuras como el Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) que investigan y persiguen las infracciones, imponiendo sanciones que pueden llegar a cientos de miles de euros para las más graves.

Ética digital de los negocios e instituciones

La ética digital es un pilar estratégico que sustenta la confianza digital y al que se orientan las empresas para frenar el crecimiento a cualquier precio. Bajo una mirada responsable, los datos no son un insumo comercial sin restricciones, sino un activo protegido en aras de la privacidad, la autodeterminación del usuario y la minimización en la recolección de la información.

La transparencia algorítmica y la rendición de cuentas impiden que la tecnología opere sin supervisión, y obliga a las organizaciones a comunicar cómo automatizan sus procesos y a asumir las consecuencias de las operaciones de sus sistemas.

Existen empresas que cuentan con laboratorios digitales para promover el diálogo y la investigación con el fin de comprender los nuevos hábitos en ambientes digitales. Por ejemplo, permite regular la inteligencia artificial para hacer un uso responsable, explotando su potencial sin que interfiera con la integridad de las personas. Estas acciones consolidan la confianza digital entre proveedores y usuarios, y se hace patente que la seguridad es un activo clave en las organizaciones. 

Nuevos retos para los derechos digitales

  • Inteligencia artificial y toma de decisiones automatizada: El avance de los sistemas automatizados exige la implementación de mecanismos claros de transparencia y explicabilidad, garantizando que los algoritmos operen sin sesgos discriminatorios y que exista una supervisión humana efectiva en las decisiones.

  • Uso masivo de datos personales: La recolección de información personal precisa del control del usuario mediante un consentimiento informado, respetando los principios de portabilidad para asegurar que solo se procesen los datos estrictamente necesarios.
  • Desinformación y manipulación algorítmica: El flujo de contenidos dirigidos mediante algoritmos plantea un dilema entre la libertad de expresión y el acceso a la información veraz, exigiendo mayor responsabilidad a las plataformas digitales frente a la propagación de noticias falsas y polarizadoras.
  • Identidad digital y ciberseguridad: Es indispensable reforzar los sistemas de protección del usuario frente a riesgos crecientes como la suplantación de identidad, las estafas financieras y el robo de credenciales.

El compromiso de Iberdrola con la ciberseguridad y los derechos digitales

En el Grupo Iberdrola, creemos que es importante afianzar la confianza en los entornos digitales. La integridad de los sistemas, datos e interacciones en línea favorecen la convivencia, y permiten la adopción responsable de las innovaciones tecnológicas.

La ciberseguridad es esencial para evolucionar y proporcionar servicios y operaciones cada vez más seguros, mientras que la ciberresiliencia da continuidad a los esfuerzos de prevención y respuesta de las infraestructuras digitales. En el Grupo Iberdrola son clave para modernizar nuestro servicio. Contamos con una Política de Seguridad que refuerza nuestras capacidades de protección, detección, y respuesta.

Además, somos la primera empresa energética europea en obtener la certificación de protección de datos Europrivacy y contamos con certificaciones internacionales en esta materia que ratifican nuestro compromiso con la generación de confianza interna y externa.

Trabajamos para mejorar la privacidad, seguridad e innovación responsable. Dirigimos nuestros esfuerzos para crear un entorno seguro para la empresa y los usuarios. El uso de nuevas tecnologías, inteligencia artificial y otros datos se dirigen al beneficio de nuestros clientes y la sociedad.