Internet of Behaviour

¿Qué es el 'Internet of Behaviour'?

La conexión entre personas y dispositivos está generando una cantidad de información sin precedentes. Si el Internet de las Cosas (IoT) hizo posible que los objetos recopilaran datos sobre su entorno, el Internet of Behaviour (IoB) o Internet del Comportamiento da un paso más al analizar esos datos para comprender comportamientos, anticipar necesidades y crear experiencias más personalizadas. 

 
Internet behaviour
El Internet of Behaviour es una combinación de la tecnología, análisis de los datos generados y psicología conductual para comprenderlos.

Qué es el Internet of Behaviour y de dónde proviene

 

The Internet of Behaviour o Internet del Comportamiento es un proceso de extracción de patrones individuales que se multiplican a nivel masivo gracias al IoT para luego analizarlos en términos de psicología del comportamiento. A partir de este análisis, se forman nuevos enfoques para el desarrollo de la experiencia del usuario (UX), la optimización de la experiencia de búsqueda (SXO), los productos finales y los servicios de las empresas y cómo promoverlos.

La llegada del llamado Internet of Behaviour (IoB) o Internet del Comportamiento en realidad es casi una consecuencia lógica desde que naciese el Internet de las Cosas. Cuando la conexión a Internet llegó a las televisiones, relojes y automóviles (dando lugar a la Smart TV, pulseras de actividad y conducción automática) se empezaron a recoger miles de datos e información de quienes utilizaban estos dispositivos. Por ejemplo, para recomendar películas similares a sus gustos, para crear pequeñas alarmas cuando se pasaba demasiado tiempo sentado o para hacer un aparcamiento inteligente.
 
Este concepto empezó a extenderse hasta dar lugar a lo que se ha venido a llamar el Internet del Todo (Internet of Everything, IoE) en el que cualquier ente establece conexiones que permiten abrir nuevas posibilidades con la información relacionada. Un ejemplo serían las llamadas granjas inteligentes en las que, por medio de sensores, se miden y se establecen niveles de humedad, temperatura, luz o ruido y, de la misma manera, se informa del estado de los animales a través de su ritmo cardiaco o temperatura corporal.
 
Ante esta enorme cantidad de datos y patrones, surge la necesidad de hacer un uso efectivo de ellos. Fue el profesor de psicología Gothe Nyman quien, en 2012, describió la posibilidad de obtener datos del comportamiento de las personas al interactuar con el Internet de las Cosas y lo importante que es no solo tener esos datos sino también poder interpretarlos y comprenderlos. 

Un ejemplo muy sencillo sería una aplicación de nutrición en la que se van incluyendo los alimentos que consumimos y que, a su vez, se sincroniza con una pulsera de actividad que mide la actividad física que se realiza, el sueño o la hidratación. Cada una obtiene un buen número de datos que, recopilados y analizados, dan lugar a una serie de recomendaciones sobre alimentación, ejercicio o hábitos que, en esencia, están promoviendo un cambio de comportamiento. 

Partes del Internet of Behaviour

El Internet of Behaviour (IoB) amplía el Internet de las Cosas (IoT) al interpretar cómo interactúan las personas con dispositivos, servicios y entornos digitales. Es a partir de esos patrones que se pueden diseñar experiencias más útiles y personalizadas. Por ello, el Internet of Behaviour es una combinación de tres campos:

  • La tecnología existente

    Dispositivos conectados, aplicaciones, sensores y plataformas digitales recogen señales sobre el uso de un servicio. Esta infraestructura hace posible registrar interacciones de forma continua.

  • El análisis de los datos generados

    Los datos se organizan y estudian para identificar patrones, tendencias y necesidades. Así, se convierten en información que puede orientar decisiones y mejorar servicios.

  • Psicología conductual para comprenderlos

    Aporta herramientas para interpretar por qué las personas toman determinadas decisiones. Su aplicación permite diseñar soluciones más claras, accesibles y adaptadas a los hábitos reales de uso.

Aplicaciones del Internet of Behaviour

El Internet of Behaviour tiene aplicaciones en múltiples ámbitos al combinar datos procedentes de dispositivos conectados, inteligencia artificial y análisis avanzado para comprender patrones de comportamiento y ofrecer soluciones más personalizadas, eficientes y adaptadas a las necesidades de las personas.

  • Salud y bienestar

    El análisis de hábitos relacionados con el sueño, la actividad física o la alimentación permite desarrollar recomendaciones personalizadas y favorecer un mayor conocimiento del estado de salud y bienestar de cada persona.

  • Movilidad

    La información obtenida de los patrones de conducción y desplazamiento facilita el desarrollo de rutas inteligentes, una movilidad más eficiente y nuevas soluciones orientadas a mejorar la seguridad vial.

  • Energía

    El análisis de los hábitos de consumo energético permite identificar oportunidades de mejora, ofrecer recomendaciones de ahorro y favorecer un uso más eficiente y sostenible de la energía.

  • Retail y experiencia de cliente

    El conocimiento de las preferencias y necesidades de los usuarios permite personalizar servicios, mejorar la experiencia de compra y establecer comunicaciones más relevantes.

  • Ciudades inteligentes

    La aplicación del análisis de comportamiento ciudadano contribuye a optimizar la gestión de la movilidad, el consumo energético y otros servicios públicos para crear entornos urbanos más eficientes.

IoB y eficiencia energética

En el ámbito energético, el Internet of Behaviour puede contribuir a comprender mejor los hábitos de consumo y a ofrecer recomendaciones personalizadas que ayuden a optimizar el uso de la electricidad. A través del análisis de datos procedentes de dispositivos conectados, contadores inteligentes y sistemas de gestión energética, estas tecnologías pueden favorecer un consumo más eficiente, desplazar determinados usos a momentos más adecuados para el sistema eléctrico e impulsar soluciones como el autoconsumo, el almacenamiento energético o la movilidad eléctrica.

La digitalización del sistema energético está reforzando el papel de los consumidores como participantes activos de la transición energética. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la flexibilidad de la demanda será un elemento clave para gestionar sistemas eléctricos con mayor presencia de energías renovables, permitiendo adaptar el consumo a las necesidades de la red y mejorar su eficiencia. Además, los sistemas digitales de gestión energética en hogares pueden integrar generación solar, baterías, vehículos eléctricos y dispositivos conectados para optimizar el consumo y la producción energética.

Ventajas del Internet of Behaviour

El Internet of Behaviour encuentra un contexto tecnológico cada vez más maduro: el informe sobre la Década Digital de la Comisión Europea señala que el 46,7 % de las empresas de la UE utiliza servicios en la nube, el 39,9 % emplea analítica de datos y cerca del 20 % ya despliega inteligencia artificial. Esta evolución continuará hasta 2030, previendo que el 75 % de las empresas utilizarán tecnologías de nube y que existan 10.000 nodos edge (puntos de conexión cercanos a la fuente) climáticamente neutros y altamente seguros. La combinación de estas infraestructuras permitirá recopilar y analizar más datos que nunca antes, y también se contempla hacerlo de forma más distribuida, escalable y responsable. 

Este conocimiento obtenido del análisis de los datos se traduce en múltiples beneficios especialmente para las empresas que pueden crear una mejora de la experiencia de usuario o una personalización de las ofertas que se nos muestran optimizando así la relación con el consumidor y haciéndolo además en tiempo real. El Internet of Behaviour se convierte, por tanto, en una tecnología proactiva ya que, no solamente analiza el comportamiento sino que detecta cuáles son las variables que influyen en él con el fin de provocar un resultado determinado.

 VER INFOGRAFÍA: Progresión del mercado del Internet of Behaviour [PDF]

Dilemas éticos del Internet of Behaviour

Como cualquier contenido que se nutra de información personal, el desarrollo del Internet of Behaviour es centro de debates éticos relacionados con la privacidad, la protección de los datos y el uso responsable de la información obtenida a partir de los patrones de comportamiento. Además, ya que se recoge un gran volumen de datos y los sistemas inteligentes seguirán en auge, estos marcos regulatorios deben adaptarse a las nuevas necesidades de la red y replantearse nuevas soluciones. Algunos estos dilemas son:

  • Transparencia

    Explicar qué datos se recopilan, cómo se utilizan y con qué finalidad para que los usuarios puedan comprender el funcionamiento de estos sistemas.

  • Consentimiento y control

    Permitir que las personas gestionen sus preferencias y tengan capacidad de decisión sobre la recopilación y el uso de sus datos personales.

  • Minimización de datos

    Recopilar únicamente la información necesaria para la finalidad prevista, reduciendo riesgos asociados al almacenamiento y tratamiento de datos.

  • Seguridad

    Proteger la información frente a accesos no autorizados, ciberataques o usos indebidos que puedan comprometer la privacidad de los usuarios.

  • No discriminación

    Garantizar que los modelos basados en inteligencia artificial eviten sesgos que puedan generar resultados injustos o discriminatorios.

  • Supervisión humana

    Asegurar la intervención y revisión por parte de personas, especialmente cuando los sistemas automatizados puedan influir en decisiones relevantes para los usuarios.

Por otra parte, es necesario saber que la inteligencia artificial, especialmente la IA generativa y los modelos predictivos, amplía favorablemente las posibilidades del Internet of Behaviour ya que permite analizar patrones de comportamiento con mayor precisión y desarrollar servicios más personalizados. Sin embargo, su evolución también plantea nuevos retos relacionados con la explicabilidad de los sistemas, la gobernanza de los datos utilizados para entrenar los modelos y la definición de límites éticos para una automatización responsable; es por ello que también hay que cuestionarse los límites que esta IA puede tener en nuestro uso diario.

Iberdrola: innovación basada en datos y privacidad desde el diseño

La evolución hacia servicios energéticos más conectados abre nuevas oportunidades para comprender los hábitos de consumo y mejorar la eficiencia. En Iberdrola integramos la privacidad desde el diseño y por defecto en nuestros procesos y soluciones, y recurrimos a tecnologías como la anonimización, el cifrado avanzado, los entornos de ejecución seguros, la analítica federada y el procesamiento sobre datos cifrados para proteger la información sensible sin renunciar a la innovación.

Este compromiso por la ciberseguridad se extiende a la protección de los datos de nuestros clientes. Aplicamos medidas técnicas y organizativas frente a la pérdida, alteración o acceso no autorizado, contamos con procedimientos de respuesta ante incidentes y ofrecemos a las personas usuarias mecanismos para gestionar sus preferencias y ejercer sus derechos. Nuestro modelo global de privacidad y certificaciones de seguridad de la información refuerzan una forma responsable de aplicar el IoB: utilizar los datos para mejorar el sistema energético y los servicios, preservando la confianza y el control de quienes los hacen posibles.